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"El dirigente más corrupto en la historia del fútbol"

El trinitario Jack Warner, extitular de la Concacaf echado por Blatter, se convirtió en una pieza clave del escándalo de la FIFA. Al tiempo que pidió protección policial, anunció que hará revelaciones sobre la corrupción.

El periodista argentino Ezequiel Fernández Moores, quien en sus columnas maneja mucha información sobre la trastienda más oscura del deporte, lo definió como "el dirigente más corrupto en la historia del fútbol mundial". Para el británico Andrew Jennings, es "un ladrón de carrera" que robó "decenas de millones de dólares".

En la calesita de la feria de corrupción de la FIFA, que cada día gira más rápido, ayer las luces apuntaron hacia el trinitario Jack Warner, que ahora amenaza con contar todo.

La lista de acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra este dirigente es larga: chantaje, fraude electrónico, lavado de dinero, sobornos. Pero no dejan de ser una pequeña parte de sus andanzas, pues investigaciones periodísticas denunciaron otras fechorías, desde la apropiación personal de préstamos dirigidos a la federación de su país hasta la reventa de entradas para los mundiales. También se dice que se quedó con el premio de los futbolistas de Trinidad y Tobago por haber clasificado al Mundial 2006. Su perfil entonces combina al ladrón de guante blanco con un ratero de barrio.

Además, a diferencia de otros acusados, Warner fue despedido de la FIFA en 2011, mucho antes de que explotara el actual escándalo. Hoy está en su país, libre bajo fianza tras un arresto de 24 horas, aunque su rostro figura en las alertas rojas de Interpol y tuvo que dejar su pasaporte en el juzgado. Todavía no hay un pedido de extradición formal por parte de Estados Unidos, pero expertos en temas legales lo consideran inminente.

Clave.

Como presidente de la Concacaf (1990-2011)y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA (1983-2011) fue clave para impulsar la reelección de Blatter en 2002, asegurándole los 35 votos de América Central, del Norte y el Caribe. Pero al final cayó en desgracia ante Blatter, quien lo acusó de haber recibido un grueso soborno por parte del catarí Bin Hamman, que aspiraba a destronar al suizo, para llevarse esos votos.

Uno de los mayores negocios de Tío Jack, como lo conocen en Trinidad y Tobago, fue la construcción de un "centro de entrenamiento de excelencia" en el país. Con la excusa de financiar ese proyecto, Warner pidió dinero a diversas federaciones nacionales cada vez que se acercaba una votación importante en la FIFA. El centro se construyó, pero se ignora qué porcentaje de los aportes quedó en sus bolsillos. Además, él era dueño de los terrenos donde se instaló el complejo, de manera que lucraba por todos lados.

El miércoles, su nombre volvió a aparecer mencionado en el escándalo de la FIFA. The New York Times, citando a funcionarios vinculados con la investigación del Departamento de Justicia, informó que el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, realizó en 2008 una transferencia por 10 millones de dólares a una cuenta personal de Warner, todavía presidente de la Concacaf. Para empezar, los investigadores se preguntaron por qué el dinero fue enviado a la cuenta del dirigente y no a la de la Concacaf.

Después, el diario sudafricano Sunday Independent publicó que el presidente del Comité Organizador del Mundial de Sudáfrica 2010 reconoció el pago de esos 10 millones, pero negó que fueran una coima. El destino de la plata, dijo, fue… un fondo de desarrollo del fútbol en el Caribe.

Y además...

Dispuesto a no dejar escapar una sola presa, Warner se quedaba con la reventa de los derechos de televisión de los mundiales para la Concacaf pagando a la FIFA apenas un dólar. Y a los hinchas de la zona que querían viajar a las copas también les vendía los paquetes turísticos a través de la agencia de viajes de su propiedad, según lo denunció el exsecretario general de la FIFA Michel Zen-Ruffinen.

La revelación provocó un pequeño escándalo en la FIFA hace 13 años, pero como siguió ocurriendo con Warner hasta 2011 y con el resto de los jerarcas hasta la semana pasada, no hubo medidas por parte del organismo rector del fútbol.

Los hijos de Warner, Daryan y Daryll, también están enredados en asuntos turbios. El FBI los descubrió cuando intentaban depositar 600.000 dólares en casi dos docenas de cuentas bancarias en Estados Unidos, en un intento de evitar su detección. Ahora ambos también están dispuestos a hablar.

Político.

Warner además incursionó en política: es miembro del Partido Independiente Liberal y llegó a ocupar el ministerio de Seguridad hasta 2013. Y en ese carácter, lanzó una acusación inesperada: dijo que tenía documentos que vinculaban a la FIFA con las elecciones para el Gobierno de Trinidad y Tobago en 2010.

Warner no explicó las razones por las cuales la FIFA habría pretendido influir en las elecciones trinitarias, ni tampoco aportó pruebas de ello. A un tigre tan manchado como la FIFA, ¿también se lo puede acusar de intentos de desestabilización política?

En sus últimos discursos, Tío Jack apareció con la camiseta verde de su partido, rodeado de carteles y con sus colaboradores más cercanos, hablando ante unas 200 personas que lo aplaudían.

En su país, pese a todo, todavía es popular. Un periodista estadounidense que recorrió Puerto España en estos días recogió una sorprendente definición: "Jack Warner es nuestro Robin Hood". Roba, sí, pero a los ricos. Y luego distribuye algo entre los pobres, argumentan.

Rápido para los negocios, Warner no parece entender las ironías. Durante uno de sus discursos de autodefensa de los últimos días, mostró una nota en la cual se hablaba de un supuesto interés de Estados Unidos por organizar un Mundial. "Si la FIFA es tan mala, ¿por qué EE.UU. quiere hacer la Copa del Mundo?", se preguntó. Y no se había dado cuenta que el artículo era de la revista satírica The Onion, que bromeaba sobre una falsa noticia.

Con un rostro pétreo, similar al que usaba su examigo Joseph Sepp Blatter, el dirigente trinitario buscó aparecer casi como un mártir cuando se justificó ante la asamblea de su partido político:

"Nelson Mandela estuvo en la cárcel. Gandhi estuvo preso. ¿Quién es Jack Warner?".

Teme por su vida y amenaza con hablar.


El exvicepresidente de la FIFA, el trinitario Jack Warner, se comprometió a decirle a los investigadores todo lo que sabe acerca de la corrupción en el organismo rector del fútbol: prometió una "avalancha" de revelaciones sobre los "secretos de la FIFA".

Durante un discurso político pago de siete minutos de duración, titulado "Sin tapujos" y emitido por la televisión de Trinidad y Tobago la noche del miércoles, Warner afirmó que temía por su vida, pero sostuvo que revelará todo lo que sabe.

"Temo real y razonablemente por mi vida", aseguró el político de 72 años, que se presentó como una víctima y no admitió culpa alguna, pese a que figura en la alerta roja difundida por Interpol.

Warner sostuvo que algunos de los documentos que tenía están ligados a transacciones financieras con la FIFA, algunas de las cuales están siendo investigadas por las autoridades estadounidenses. Pero dijo que también tenía documentos que vinculan a la FIFA con las elecciones del Gobierno de Trinidad y Tobago en el año 2010.

"He guardado silencio, temiendo que este día podría llegar. Ya no lo voy a hacer más", indicó. "Ya no voy a guardar secretos para quienes buscan activamente destruir al país", agregó.

El discurso del dirigente trinitario se produjo horas después de que el estadounidense Chuck Blazer, otro exmiembro del comité ejecutivo de la FIFA, admitió haber aceptado sobornos relacionados con una serie de torneos, incluida la Copa del Mundo. EFE Y REUTERS

OTRA REVELACIÓN.


FIFA pagó a Irlanda para acallar su protesta.


La FIFA pagó a Irlanda para que no fuera a los tribunales por el gol de Francia tras una mano de Thierry Henry, que le impidió ir al Mundial 2010, reveló ayer el presidente de su federación (FAI) y confirmó luego la propia FIFA.

"En enero de 2010, la FIFA y la FAI llegaron a un acuerdo para poner fin a sus diferencias. La FIFA había acordado entonces un préstamo de cinco millones de dólares a la FAI para la construcción de un estadio en Irlanda. En ese mismo momento, la UEFA había desbloqueado también fondos para el mismo recinto", indicó la FIFA en un comunicado. Poco antes, el presidente de la FAI, John Delaney, había revelado a la radio estatal irlandesa RTE ese acuerdo: "Estábamos convencidos de que teníamos suficientes elementos para ir a los tribunales contra la FIFA por el modo en que perdimos" el repechaje de las eliminatorias con Francia.

"Llegamos a un acuerdo. Aquello fue un jueves y el lunes el acuerdo estaba redactado y firmado. Fue un acuerdo muy bueno y legítimo para la FAI", sostuvo.

Esta revelación llega en un momento especialmente sensible para la FIFA, salpicada por un escándalo de corrupción que motivó el martes la dimisión de su presidente, Joseph Blatter.

La prensa irlandesa afirma que la FIFA pagó 5 millones de euros (5,63 millones de dólares), pero Delaney se negó a confirmarlo porque el acuerdo era confidencial, según argumentó.

Francia se clasificó para el Mundial 2010 a expensas de Irlanda en un repechaje después de que Henry parara claramente la pelota con la mano dentro del área irlandesa y diera un pase de gol a William Gallas.

Aquel tanto en París, en el alargue, supuso el empate en el partido 1-1 y dio a Francia la ventaja (2-1) en el global de la eliminatoria.

La FAI pidió entonces que se volviera a jugar el encuentro, pero sin éxito. Aquella polémica adquirió, a fines de 2009, una amplia repercusión en todo el mundo.

El primer ministro irlandés Brian Cowen había pedido la repetición del partido, mientras que su homólogo francés, François Fillon, sostuvo que ni el Gobierno francés ni el irlandés debían "inmiscuirse" en las reglas del fútbol mundial.

La FIFA se apresuró entonces a dejar claro que no se iba a repetir el partido, y Blatter habló entonces de una eventual "compensación moral".

Thierry Henry dijo dos días después del episodio de su mano, que lo sentía "mucho" por los irlandeses, "que merecían ir al Mundial". "La solución más justa sería volver a jugar el partido, pero no es mi competencia", estimó entonces Henry. AFP

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