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Director nacional de Inteligencia de EE.UU. y el presidente de México salen al cruce de Trump

La agencia dice que no filtró el informe ruso; Peña que no pagará el muro.

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Trump designó ayer jueves a Rudy Giuliani como su gurú antihackeo. Foto: AFP

El director de Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, en el frente interno, y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, en el externo, salieron al cruce de las afirmaciones más contundentes de Donald Trump en su conferencia de prensa del miércoles: que habían sido los propios servicios estadounidenses los que filtraron el informe ruso que lo comprometería, y que los mexicanos pagarán el muro fronterizo. Clapper y Peña Nieto fueron iguales de contundentes: no y no.

Como de costumbre, Trump anunció ayer en Twitter que Clapper lo había llamado "para denunciar el falso y ficticio informe que está circulando ilegalmente. Hechos falsos, inventados. ¡Qué lástima!".

Clapper reconoció que habló con Trump el miércoles. "Tuve la oportunidad de hablar con el presidente electo Donald Trump para discutir los recientes informes de los medios sobre nuestra reunión informativa del viernes pasado", dijo Clapper en un comunicado, en referencia al encuentro en el que le entregó el informe.

"Le expresé mi profunda consternación por la filtración que ha estado apareciendo en la prensa, y ambos concordamos que ellas eran extremadamente corrosivas y dañinas para nuestra seguridad nacional", agregó.

Furioso, Trump rechazó el miércoles por "mentiroso" el dossier sobre sus relaciones con Rusia y con detalles personales de un viaje a Moscú, que pueden poner en jaque su presidencia, y criticó a la comunidad de inteligencia y a los medios estadounidenses.

Clapper le manifestó a Trump que la filtración no fue obra de los servicios estadounidense. "Hice hincapié en que este documento no es un producto de la comunidad de inteligencia de EE.UU. y que no creía que la filtración proviniera de la CI" (comunidad de inteligencia), indicó Clapper.

"La CI no ha hecho ninguna valoración de que la información en ese documento sea confiable y no nos basamos en él para nuestras conclusiones", agregó.

Trump acusó el miércoles a las agencias de inteligencia de Estados Unidos de haber filtrado a la prensa el dossier completo de 35 páginas, que ha circulado en Washington durante semanas.

Las divergencias entre Trump y los servicios de inteligencia estallaron después que esas entidades elaboraron un informe afirmando que Rusia había interferido en las elecciones de noviembre para beneficiar del candidato republicano.

En respuesta a los cuestionamientos de Trump, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, elogió a los responsables de inteligencia estadounidenses y los presentó como patriotas.

De acuerdo con varias de las agencias de inteligencia, Rusia pirateó y divulgó correos electrónicos de la demócrata Hillary Clinton, con el objetivo de perjudicar su campaña.

Pero esas diferencias se tornaron aún peores después que el martes circularon documentos de inteligencia que sostienen que Rusia tendría pruebas de comportamiento cuestionable de Trump en Moscú, posiblemente con la idea de chantajearlo.

México.

En el frente externo, el que salió al cruce de Trump fue Peña Nieto. El presidente mexicano dijo que buscará negociaciones "abiertas y completas" con el próximo gobierno de Estados Unidos y que "todos los temas están sobre la mesa", incluyendo la seguridad, la migración y el comercio. Pero, enfatizó, "en ningún momento aceptaremos nada que vaya en contra de nuestra dignidad como país y nuestra dignidad como mexicanos". Peña Nieto prosiguió: "es evidente que tenemos algunas diferencias con el próximo gobierno de Estados Unidos, como el tema de un muro que México, por supuesto, no pagará".

El miércoles Trump anunció que comenzará rápidamente a trabajar en el muro y que México reembolsará a Estados Unidos el costo de la obra, unos 25.000 millones de dólares.

Y aunque Trump no repitió la amenaza que hizo cuando era candidato de que impondría impuestos a las remesas enviadas por los inmigrantes mexicanos, Peña Nieto dijo que trabajaría para "mantener el flujo libre" de esos fondos, que alcanzaron los 24.000 millones de dólares en los primeros 11 meses de 2016.

Trump también renovó su compromiso de imponer "un impuesto fronterizo importante" a las empresas que envían trabajos a otros países como México.

Giuliani, el gurú antihackeo

Donald Trump designó ayer jueves a Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York y consultor en seguridad, como su gurú en temas de piratería informática tras el escándalo provocado por el ciberespionaje ruso en la campaña electoral estadounidense. El anuncio del equipo de transición de Trump considera que la piratería informática es "el delito de mayor crecimiento en Estados Unidos y en gran parte del mundo" y asegura que es "una gran amenaza" a la seguridad nacional. Trump prometió que en cuanto asuma el 20 de enero pedirá a las grandes empresas informáticas estadounidenses que en 90 días le entreguen un plan para frenar los ataques cibernéticos. Giuliani, de 72 años, fue candidato a varios cargos en el gabinete de Trump.

Futuro director de la CIA se desmarca

Siguiendo el patrón de otros nominados, los elegidos por Donald Trump para dirigir la CIA y el Departamento de Defensa se distanciaron ayer jueves del presidente electo. En sus comparecencias en el Senado, que debe confirmar sus designaciones, Mike Pompeo y James Mattis alertaron del peligro de Rusia, alejándose de los elogios de Trump al gobierno de Vladimir Putin. Pompeo y Mattis hicieron un juego de equilibrios, en un posible anticipo de lo que puede ser una constante durante la presidencia de Trump. Evitaron contradecir las posiciones de su futuro jefe. Pero avisaron que, en sus puestos, serían imparciales, rechazarían medidas ilegales, como el uso de tortura, y antepondrían los intereses de EE.UU. a los del mandatario republicano. Rusia y su injerencia en las elecciones presidenciales fueron el mejor ejemplo. Pompeo avaló la conclusión de las agencias de inteligencia de que Moscú ordenó el robo de correos del Partido Demócrata para tratar de ayudar a Trump y ensalzó la labor de los espías de la CIA. (El País de Madrid)

Steele, el espía más buscado

El presunto autor del polémico informe sobre las relaciones entre Donald Trump y Rusia, Christopher Steele, un exespía británico, era ayer el hombre más buscado del mundo. Steele, de 52 años, ha sido identificado por varios medios como el autor del documento de 35 páginas que Trump considera falso. La publicación de su nombre por parte del Wall Street Journal ha desencadenado una auténtica cacería en Gran Bretaña, pero Steele no está ni en su casa ni en su oficina. Su gran casa de ladrillos rojos, en el pueblo de Runfold, cerca de Londres, estaba vacía ayer jueves. Steele vivía allí desde hacía 18 meses con su mujer y sus cuatro hijos. Según el periódico The Telegraph, Steele habría huido, preocupado por su seguridad, la de su familia y por posibles represalias de Rusia tras la publicación del informe. Según su perfil en LinkedIn, Steele es uno de los directores de la consultora londinense Orbis Business Intelligence. En su web, la compañía indica que fue fundada en 2009 "por antiguos profesionales de los servicios británicos". Las oficinas de Orbis están en el segundo piso de un edificio cerca del palacio de Buckingham. Según el Wall Street Journal, que cita a un exagente de la CIA, Steele trabajó varios años en Moscú para el MI6, la agencia británica de inteligencia exterior.

Exfuncionarios de los servicios británicos de inteligencia confirmaron que Steele pasó años bajo una fachada diplomática trabajando para el MI6 en Rusia y en París y en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Londres.

Después de haber dejado el servicio de espionaje, Steele suministró al FBI información sobre la corrupción en la FIFA. Su trabajo sobre la corrupción en el fútbol internacional fue el que brindó crédito a sus reportes sobre los vínculos de Trump con Rusia.

Steele fue contratado por la Football Association, el órgano de gobierno del fútbol de Reino Unido, para investigar a la FIFA. En ese momento, la Football Association tenía la esperanza de ser la anfitriona de las Copas del Mundo de 2018 o 2022.

(En base a AFP y Reuters)

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