CRISIS POLÍTICA

Dilma queda sola en el timón

El mayor partido de Brasil deja a la presidenta en el peor momento de la crisis y mientras se procesa el juicio político en la comisión parlamentaria.

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La dirección del PMBD, encabezada por Eduardo Cunha. Foto: AFP

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el vicepresidente Michel Temer, rompió ayer con la presidenta Dilma Rousseff y se declaró "independiente", incluso respecto a un posible juicio político contra la mandataria.

La decisión, aunque esperada, supone un duro golpe para Rousseff. Fue tomada por unanimidad por la dirección nacional del PMDB, la mayor fuerza política del país, que ordenó además la entrega de todos los cargos que los afiliados a esa formación tienen en el Gobierno, lo que incluye a siete de los 31 ministros, aunque uno ya se adelantó.

Por lo pronto, la mandataria resolvió suspender su viaje a Estados Unidos, para participar en la cumbre nuclear, un acontecimiento de enorme relevancia. Se comenta que Rousseff evitará de esa manera el traspaso del mando a su vice Temer, convertido ahora en su principal rival.

El titular de Turismo, Henrique Alves, se anticipó un día a la decisión del partido, presentó su renuncia este lunes y ya ha sido aceptada por Rousseff.

Todavía en manos de dirigentes del PMDB están las carteras de Minas y Energía, Salud, Agricultura, Puertos, Aviación Civil y Ciencia y Tecnología, cuyos titulares deberán renunciar al Gobierno o correr el riesgo de sanciones en el seno del partido, que pueden llegar a la expulsión. Según manejaba el portal digital O Globo, la ministra Katia Abreu permanecería en el cargo.

La reunión de la dirección nacional duró menos de 10 minutos, en los que fue votada una única moción que pedía la "inmediata salida del PMDB del Gobierno, con la entrega de los cargos en todas las esferas del poder público federal".

Por aclamación.

El vicepresidente del partido, Romero Jucá, proclamó el resultado por "aclamación" y declaró que "a partir de hoy (ayer), de esta reunión histórica, el PMDB se retira de la base del Gobierno. La decisión está tomada. Viva Brasil", apuntó.

Los cerca de 150 dirigentes del PMDB presentes en la reunión se unieron en un coro que gritó durante unos minutos "Brasil presente, Temer presidente", en un claro y nada disimulado apoyo a un eventual juicio político contra Dilma Rousseff, cuyos trámites ya han comenzado en la Cámara de Diputados.

Temer, primero en la línea sucesoria en caso de una destitución de Rousseff, no asistió a la reunión celebrada en Brasilia para "no mezclar las funciones institucionales de la Vicepresidencia con las cuestiones partidarias", según explicó el propio partido posteriormente.

Tampoco asistió el presidente del Senado, Renán Calheiros, otro de los más importantes dirigentes del partido, pues como "puede ser quien presida el juicio político contra Rousseff", optó por evitar el debate interno, según manifestó el senador Romero Jucá.

El PMDB es fundamental de cara al posible juicio político que puede enfrentar Rousseff en el Parlamento, ya que cuenta con las primeras minorías en la Cámara de Diputados y en el Senado, y con sus votos puede desequilibrar cualquier balanza política. Desde 1985, el PMDB ha participado en todos los gobiernos.

Ha estado con José Sarney (1985-1990), Fernando Collor de Melo (1990-1992), Itamar Franco (1992-1995), Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), y con Rousseff desde 2011, lo que ha creado la leyenda de que sin esa formación "es imposible gobernar". En el mapa regional, gobierna en siete de los 27 estados del país, pero en el plano municipal tiene aún más presencia y cuenta con 1.041 de las 5.570 alcaldías del país.

Opositores apoyan.

La oposición se dijo dispuesta a dar un apoyo "político" a un eventual gobierno de transición al mando de Temer, un abogado constitucionalista de 75 años, hasta ahora con poca proyección nacional.

"El gobierno de Dilma terminó. La salida del PMDB cierra la tapa del ataúd de un gobierno moribundo", afirmó el líder de la oposición, el socialdemócrata Aécio Neves, derrotado en las elecciones de 2014 por Rousseff por estrecho margen. Tanto Rousseff como su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) denuncian el impeachment como una tentativa de "golpe de Estado" institucional, sin bases jurídicas.

El PT convocó a marchas de apoyo al gobierno de Dilma para el jueves 31.

El juicio.

El impeachment avanza rápidamente y podría concluir hacia mediados de abril si la Cámara lo aprueba por una mayoría de dos tercios (342 de los 513 diputados) y luego el Senado por más de la mitad de sus 82 escaños. En ese caso, Rousseff sería apartada de su cargo por un período máximo de 180 días, hasta que la Cámara Alta dé su veredicto final, esta vez por una mayoría de dos tercios.

Temer, que últimamente mantuvo reuniones con Neves, asumiría el poder hasta 2018 con un programa económico liberal, que contempla recortes del gasto público y la revisión de programas sociales (buque insignia del PT) y del sistema de pensiones.

El gobierno teme que la partida del PMDB arrastre en un efecto de cascada a otros aliados menores. Algunos ya lo han manifestado, de hecho.

"Tenemos que monitorear cómo (esa decisión) impacta en la bancada de la Cámara de Diputados. Ciertamente habrá un impacto, nuestra expectativa es que sea reducido", dijo Alfonso Florence, líder del gobierno en la Cámara Baja.

Temer expresó a finales de 2015 su molestia con Rousseff por su "desconfianza" en el PMDB y se quejó de ser tratado como un "vicepresidente decorativo", que "perdió todo protagonismo político". Lula, también investigado por corrupción en el caso Petrobras, fue nombrado este mes jefe de gabinete de Rousseff, en una tentativa de reconstruir la alianza herida, pero su designación fue bloqueada en la Justicia.

El PMDB, un partido con fuerte implantación local, no presenta candidato propio a una elección presidencial desde 1994. Pero ahora parece decidido a cambiar de estrategia.

"El PMDB no es un aliado ideológico (del PT), sino un aliado de cargos. Si desiste de esos cargos, es porque está atrás de algo mayor en el futuro. Ellos salen de 500, 600 cargos (en las administraciones), porque saben que vienen mil", dijo Everaldo Moraes, especialista en Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia (UnB).

En el otro flanco, cobra relevancia la investigación en curso contra Lula Da Silva y su nominación como jefe de Casa Civil. El fiscal general de la nación, Rodrigo Janot, planteó como solución que la designación quedara firme pero sin fueros especiales para Lula. Con ello el magistrado permite que Lula quede al alcance del juez federal Sergio Moro, quien dirige la operación Lava Jato que lo involucra como principal figura en la trama de sobornos de Petrobras.

Ayer Moro pidió disculpas por la divulgación de escuchas telefónicas que salieron a luz el mismo día que Rousseff lo nombró ministro. En la argumentación en favor de su medida que envió al Supremo Tribunal de Justicia, el juez señaló que los audios demostraron los intentos del gobierno por obstruir el accionar de la Justicia. El gesto que podría limar asperezas con el expresidente, implica también que el juez federal de Curitiba continuaría adelante con la investigación que tiene a Lula en la mira.

Lula acusa a los medios y agentes del Estado.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva atribuyó ayer todas las denuncias en su contra a un "complot" montado por agentes del Estado y medios de comunicación. "A pesar de todo, no hay ningún proceso judicial abierto contra Lula, ninguna denuncia de la Fiscalía, ningún procedimiento del Fisco por posibles crímenes tributarios o fiscales", sostuvo. "El resultado de ese complot de agentes del Estado (fiscales, policías y jueces) y medios de comunicación es la mayor operación de propaganda opresiva que se hizo contra un hombre público en Brasil", sostuvo.

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