LA SEMANA DE LA DECISIÓN

Dilma y el PT pierden el poder

Cómo es paso a paso el juicio político que se inicia el jueves para destituir a la presidenta.

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En 2014 partidarios de Dilma celebraron su reelección en San Pabo. Foto: AFP

Los atletas ya protagonizaron hazañas en los Juegos Olímpicos y al apagarse los ecos del festejo que marcó el cierre del espectacular despliegue deportivo, Brasil —en crisis económica— abordará desde el jueves próximo la etapa final del juicio político que desemboca en la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y marca la abrupta terminación de trece años de ejercicio del poder por parte del Partido de los Trabajadores (PT)y de hecho también deja al margen al hombre que lideró el ascenso de esa fuerza política en 2003, Luiz Inácio Lula da Silva.

El proceso tiene enorme impacto en Brasil y su futuro, así como en la región, pero también genera repercusiones en todo el mundo, debido a la influencia que ha alcanzado el país en el escenario político y en la economía internacional.

Ya se cumplieron las dos partes iniciales del proceso: el 12 de mayo, por 55 votos a favor de los 81 miembros, el Senado suspendió a Rousseff por 180 días. El 10 de agosto, después de más de 15 horas de debate, el Senado aprobó por 59 a favor y 21 en contra, abrir el juicio político a la presidenta para poner fin a su segundo mandato.

La acusación.

Primero, Brasil fue sacudido por el escándalo vinculado a Petrobras que gopeó a figuras de primera línea del PT. Ahora, el impacto se produce por el juicio político a Dilma. La oposición sostiene que la mandataria incurrió en unas maniobras contables de características ilegales con la finalidad de maquillar los resultados de las finanzas públicas en 2014 y 2015, modificar los presupuestos mediante decretos, acumular deudas y contratar créditos con la banca pública. También indica que aprobó decretos de crédito suplementario en 2015 sin tener la anuencia correspondiente del Congreso, después de reconocer que no podía cumplir la meta fiscal de ese año. La ley de juicio político considera "un delito de responsabilidad" atentar contra el presupuesto, así como contra "la guarda y el uso legal de dineros públicos".

Respuesta.

Dilma rechaza las acusaciones y está convencida de que las acciones contables que se toman como base para el juicio político no violan las leyes y mucho menos suponen "un delito de responsabilidad". Alega que "cuando un presidente practica actos administrativos lo hace basado en toda una cadena de decisión, con análisis técnicos y jurídicos". Acusa a la oposición de impulsar un golpe de Estado para poner fin a la obra social del PT.

El juicio.

El Senado sesiona el próximo jueves, a las 9:00 horas para iniciar el proceso. La sesión es abierta y encabezada por el presidente del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski. Ese día se reciben cuestiones de orden de la acusación, de la defensa y los senadores. Cada participante puede hablar cinco minutos.

Testimonios. Del jueves al sábado se escuchan los testimonios, dos de la acusación y seis de la defensa. Cada testigo responde las preguntas en tres minutos y hay posibilidad de réplica y dúplica, pudiendo llegar hasta 12 minutos por vez. La expectativa es que 40 Senadores hagan preguntas a ocho testigos, lo que daría 8 horas para cada testimonio o 64 horas en total.

Alegato y preguntas. No hay sesión el domingo 28 y se reanuda el lunes 29 con la presencia y exposición de Dilma durante treinta minutos para plantear sus argumentos en rechazo de las acusaciones que le hacen para destituirla. El tiempo puede ser prorrogado por Lewandowski, a su criterio. A continuación, los senadores, tanto los que acusan a la presidenta como los que la defienden, pueden hacerle preguntas. El abogado de Dilma, José Eduardo Cardoso anunció que ésta acepta que le formulen preguntas y las responderá, pese a que no está obligada a hacerlo. Cada senador puede hablar cinco minutos.

Debates. El martes 30 y miércoles 31 de agosto, hablan la acusación y la defensa durante una hora y media cada una con derecho a réplica y un tiempo adicional de una hora cada una para exponer. Acto seguido, los 81 senadores tienen derecho a hablar durante diez minutos cada uno. Al cerrarse la discusión, Lewandowski presenta un relatorio en el que resume los fundamentos de la acusación y la defensa. Así se llega a la fase final el 31 de agosto.

Decisión. Se estima que en la madrugada del 31 de agosto o al amanecer de ese día, el Senado decidirá mediante votación electrónica si destituye o no a Dilma. Se necesitan dos tercios o 54 votos del Senado para poner fin a su mandato. La oposición asegura que tiene los votos y hasta el momento no surgen dudas porque la apertura del juicio tuvo 59 votos. Antes de votar pueden hablar dos senadores a favor del juicio y dos en contra, durante cinco minutos cada uno. Al aprobarse, Lewandowski redacta la sentencia y pide a todos los senadores que la firmen. Se informa de la decisión a Dilma y a quienes hicieron la acusación. La presidenta es destituida de inmediato y no será elegible por ocho años. Michel Temer asume la presidencia hasta el final del periodo de gobierno, pese a su bajo nivel de apoyo ciudadano. Se abre un tiempo de incertidumbre.

Brasil crecerá.

La economía de Brasil comienza a dar señales de recuperación y después de dos años de recesión retomará el crecimiento en 2017 con una tasa de 1,6%, indicó el presidente Michel Temer, en un comunicado. "Termómetros importantes como son la tasa de riesgo, indicadores de confianza de las empresas y las familias, sugieren que Brasil está otra vez en camino del crecimiento", estimó. El gobierno impulsa limitar el gasto público.

ESCENARIO.

La pregunta que debe responder el Senado.

¿La acusada, la señora presidente de la República, Dilma Vana Rousseff, cometió los delitos de responsabilidad correspondientes a tomar créditos junto a una institución financiera controlada por el Estado y abrir créditos sin autorización del Congreso Nacional, que le son imputados y debe ser condenada a la pérdida de su cargo, quedando, en consecuencia, inhabilitada para el ejercicio de cualquier función pública por el plazo de ocho años?".

Esa es la pregunta, que deben responder los senadores durante la sesión y al votar si deben destituirla.

Por cierto, la mayoría considera que cometió actos ilegales y debe ponerse final a su mandato.

En cambio, Dilma sostiene que actuó de acuerdo con la ley. El viernes, en un encuentro con corresponsales extranjeros, la presidenta afirmó que solo espera que la democracia venza, y ratificó que si fuera destituida Brasil estará frente a otro golpe de Estado. Confirmó que irá al Senado a presentar su defensa porque tiene la obligación "de argumentar en favor de la justicia y la democracia". Consideró que no acudir supondría "entregar la democracia y el campo de debate democrático" en el Senado "a los golpistas".

Volvió a negar que hubiera incurrido en las irregularidades fiscales que fundamentan las acusaciones.

Defendió su propuesta —en caso de que sea declarada inocente y recupere el poder— de convocar a un plebiscito para consultar a los brasileños sobre la posibilidad de adelantar las elecciones para 2018.

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