LA CRISIS DE BRASIL

Dilma pelea por retener aliados ante derrumbe

En un acto en Planalto la presidenta denunció un “golpe”.

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La presidenta trata de recomponer su gobierno tras la ruptura del PMDB. Foto: AFP

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, amenazada por un juicio político, comenzó a mover las piezas ayer para retener a algunos de los seis ministros del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PDMB), que ha roto con el Gobierno, al tiempo que abrió negociaciones con otras formaciones.

Su primer movimiento fue conceder "créditos extraordinarios" para seis ministerios, entre los que están los de Agricultura y Ciencia y Tecnología, controlados por el PMDB y cuyos titulares, Katia Abreu y Celso Pansera, dieron a entender que pudieran no acatar la decisión de su partido, que implica entregar los cargos.

El PMDB ocupa también las carteras de Minas y Energía, Salud, Puertos y Aviación Civil, pero en esos casos los ministros se han mostrado más dispuestos a renunciar en los próximos días. Esa formación, la mayor fuerza política del país y liderada por el vicepresidente, Michel Temer, anunció este martes su salida del Gobierno, lo que fue interpretado como un claro apoyo a un eventual juicio político contra la mandataria, que depende del análisis de una comisión parlamentaria.

Fuentes del PMDB que pidieron anonimato, dijeron a Efe que la mandataria ha optado por "jugar al divide y vencerás", y admitieron que puede llegar a retener a algún ministro de esa formación, aunque aclararon que el partido "está unido".

En el caso de Abreu, indicaron que ni siquiera fue propuesta como ministra por el PMDB, al que se afilió a fines de 2013, sino que fue escogida por Rousseff, con quien tiene una firme amistad, al punto de que fue su madrina de bodas.

Para cubrir las vacantes que dejará el PMDB, el Gobierno comenzó a negociar con otras formaciones y especialmente con el Partido Progresista (PP), que representa la tercera minoría en la Cámara de Diputados, con 51 de los 513 escaños.

De los 31 ministerios del Gobierno, el PP solo ocupa la cartera de Integración Nacional y siempre ha reclamado mayor participación en el gabinete, que podría obtener con la salida del PMDB.

Sin embargo, en el PP también existen corrientes que presionan por seguir al PMDB y abandonar el Gobierno, lo que fue discutido ayer durante una reunión de la dirección de ese partido. "No hay una decisión. Hay parlamentarios en contra (de romper) y otros a favor", declaró tras esa reunión el jefe del grupo del PP en la Cámara Baja, Aguinaldo Ribeiro, quien dijo que el PP definirá el asunto el 12 de abril, el mismo día en que se sabrá qué ministros del PMDB seguirán en el Gobierno.

"Golpe".

Rousseff, por su parte, volvió a subir el tono y convirtió una ceremonia sobre planes de viviendas populares en un acto político, en el que recibió el respaldo de diversos movimientos sociales, e insistió en que está en curso un "golpe" para derrocarla. "Tenemos que estar atentos, porque quien no tiene razones para sacar a un Gobierno con base en la Constitución, quiere sacarlo para golpear los derechos conquistados por la población", aseguró.

Rousseff incluso planteó que si eso ocurre con una presidenta elegida democráticamente, "qué no harán contra el pueblo" aquellos que, en su opinión, "no aceptaron nunca" los programas sociales que han beneficiado a millones de brasileños en los últimos años. A lo largo del acto, en el Palacio presidencial de Planalto, fue interrumpida una y otra vez al grito de "no habrá golpe", que se repite en cada manifestación.

Los activistas también citaron en sus cánticos al vicepresidente Michel Temer, líder del PMDB y primero en la línea sucesoria en caso de una destitución de Rousseff.

"Temer golpista", se escuchó por momentos en el salón del palacio presidencial en el que se celebró el acto. Aunque llegó a unirse al grito de "no habrá golpe", Rousseff mantuvo un discreto silencio cada vez que el coro citó a Temer, que pese a la decisión de su partido permanecerá en el cargo, pues fue elegido en fórmula presidencial. Brasil, crisis, Dilma Rousseff, PMDB, ministros, juicio político

Sólo el 10 % apoya gobierno, según sondeo.

nLa tasa de aprobación del Gobierno de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se mantiene en un escaso 10 %, en momentos en que el Congreso discute un eventual juicio con miras a su destitución, según un sondeo divulgado ayer. La encuesta fue realizada por el Instituto Ibope, por encargo de la patronal Confederación Nacional de la Industria (CNI), y añade que el índice de reprobación del Gobierno se sitúa en un 69 %. Esos porcentajes son muy similares a los registrados por la misma firma demoscópica en diciembre pasado, cuando la aprobación del Gobierno era del 9 % y la tasa de rechazo alcanzaba el 70 %.

En cuanto a la evaluación que los brasileños hacen de la propia Rousseff, un 80 % declaró que "no confía" en la mandataria y un 82 % desaprobó su forma de gobernar.

Según el sondeo, 48 % de las personas encuestadas declararon haber votado a Rousseff en las elecciones de 2014 y un 65 % de ellas declaró que ya no confía en su gestión. "La popularidad de la presidenta ya es baja inclusive entre sus propios electores", indicó Ibope. La encuesta también señaló que entre las personas que no han completado sus estudios secundarios, un 70 % reprueba al Gobierno de Rousseff y solo un 24 % lo respalda. Entre aquellos que cursaron estudios universitarios, el rechazo al Gobierno asciende al 87 %, frente a un 9 % que lo aprueba. Según Ibope, la encuesta tiene un margen de error de dos puntos porcentuales y fue realizada entre los pasados 17 y 20 de marzo. EFE

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