POLÉMICA

Los dilemas de la India en su camino para ser superpotencia

Una ley de ciudadanía que excluye a musulmanes desató las protestas.

India. Foto: Reuters.
India. Foto: Reuters.

La aplicación de la norma que facilita el acceso a la ciudadanía india a refugiados de Afganistán, Bangladesh y Paquistán en la India, siempre y cuando no sean musulmanes, desató una ola de enfrentamientos que dejó 23 muertes y un conflicto que escala a gran velocidad. Pero, además, dejó al descubierto dos nuevos desafíos para la democracia más grande del mundo en su camino para ser una superpotencia: el debate por la sostenibilidad de su identidad secular y cómo lograr reimpulsar su economía.

La ley de ciudadanía es fuertemente criticada porque deja explícitamente afuera a los inmigrantes de origen musulmán y provocó una ola de manifestaciones inéditas desde la llegada al poder del primer ministro Narendra Modi, en 2014.

Mientras el gobierno defiende que la nueva medida salvará de la persecución a minorías religiosas como hindúes y cristianos en Bangladesh, Paquistán y Afganistán, los musulmanes, que representan el 14% de los más de 1.300 millones de habitantes, repudian la medida porque afirman que discrimina a los extranjeros que profesan el islam. Los manifestantes que rechazan la ley, principalmente estudiantes, lo consideran un avance del nacionalismo hindú y cuestionan que la norma atenta contra las bases laicas del Estado.

Este es el primer foco de conflicto que deberá resolver la India. Lía Rodríguez de la Vega, especialista en la India de la Universidad de Palermo (Buenos Aires), explicó que esta medida no resultó sorpresiva, ya que formaba parte del manifiesto de campaña del partido nacionalista Bharatiya Janata (BJP), al que pertenece Modi. Pero el país está caracterizado por una amplia diversidad cultural y la disputa reside en la posibilidad de sostener esa convivencia étnica.

"Se debaten dos proyectos de país: el que asocia la indianidad al territorio y otra visión que lo vincula a la identidad étnica”, expresó la experta argentina Rodríguez de la Vega.

En su visión, si avanzaran medidas como la de la ley de ciudadanía afectaría a la democracia, "porque no considerar a la primera minoría generará un impacto, sobre todo en la imagen internacional de la India".

Preocupación

Human Rights Watch (HRW) y otros organismos internacionales, como Naciones Unidas mostraron su preocupación. "La respuesta más fuerte del gobierno a las protestas sería derogar la ley de ciudadanía y retirar su plan de verificación de ciudadanía que amenaza a las comunidades marginadas", dijo Meenakshi Ganguly, directora del organismo para el sur de Asia.
A ese escenario se le agrega el rol de una oposición política que no logra consolidar su liderazgo. "El Congreso Nacional Indio no encuentra un liderazgo que permita que la población del país se identifique con él, como sucedió en los tiempos de Ghandi o de Nehru. Se percibe como un partido monopolizado por una élite moderna y Modi aprovechó esa crisis de liderazgo para ser identificado con el pueblo y la tradición, haciendo hincapié en el hinduismo como elemento representativo de la India, a pesar de los 200 millones de musulmanes que viven en el país", analizó Luciana Contarino Sparta, docente de historia de Asia y África de la UBA.

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Economía se desacelera y el desempleo más alto

El escenario de protestas no es el único frente para el gobierno indio. La economía, si bien creció 7% anual y podría superar a China en los próximos años, se proyecta con una desaceleración hasta el 5% para este año.

La desmonetización de los billetes de 500 y 1000 rupias quitó el circulante y contrajo la economía. Bajaron las exportaciones y cayó la producción agrícola. Temporales y falta de inversión en el agro afectaron ese rubro. El desempleo (6,1%) es el más alto en 45 años. El país sufre de una alta informalidad laboral, del 75%. De mitigar el empleo informal, India podría superar el PBI per cápita de China en 2030.

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