ENTREVISTA

Diego García Sayán: “La corrupción es hoy uno de los temas más graves”

En diálogo con El País, el jurista peruano dijo que la lucha contra la corrupción es hoy uno de los temas más importantes en América Latina.

Diego García Sayán. Foto: Leonardo Mainé
Diego García Sayán. Foto: Leonardo Mainé

Ex ministro de Justicia y de Relaciones Exteriores de Perú, García Sayán estuvo en Uruguay la semana pasada presentando su libro Cambiando el Futuro, sobre el proceso de recuperación democrática en su país luego del régimen de Alberto Fujimori, en la Feria Internacional del Libro de Montevideo. En diálogo con El País, el jurista peruano dijo que la lucha contra la corrupción es hoy uno de los temas más importantes en América Latina. Lo que sigue es un apretado resumen de ese diálogo.

-El presidente de Perú, Martín Vizcarra, acaba de disolver el Congreso y llamar a elecciones para enero próximo. ¿Qué diferencias tiene esta crisis política con la de Alberto Fujimori en 1992?

-En ambos casos en común hay que son retos que se le plantean al sistema democrático para resolver brechas entre el sentimiento ciudadano y la institucionalidad. En la época de Fujimori era un gobierno autoritario y con señales muy claras de alta corrupción. Fujimori fue el generador de un golpe de Estado en abril de 1992. Es evidente que lo del 92 fue un golpe con tanques del Ejército en las calles, con persecución a líderes políticos, con intervención de los medios de comunicación; eso fue un golpe hecho y derecho. Lo que ocurrió el pasado 30 de septiembre, fue la utilización de un artículo constitucional sui generis para las constituciones latinoamericanas que le da, es cierto, un poder muy grande al jefe del Poder Ejecutivo para en determinadas circunstancias disolver el Congreso, pero sujeta a la obligación de convocar de inmediato a una elección. Que es lo que se ha hecho. En el Perú, como en varios países de América Latina, así como en otros momentos pudo haber sido la delincuencia o el desempleo los grandes temas, hoy día es el tema de la corrupción, que no es inventada, sino que lamentablemente es verdad. Eso produjo en la ciudadanía una especie de irritación porque estaban tocando la fibra más sensible en la percepción de lo que hoy día es el problema nacional, que es el de la corrupción.

-¿Usted nota un hartazgo en la sociedad sobre este tema de la corrupción?

-Así es. No es que la gente esté harta de la democracia. La gente quiere que haya Congreso, pero que este Congreso se vaya. Lo que no hubo en el año 1992 con el golpe de Fujimori era legalidad y constitucionalidad, pero sí hubo -hay que reconocerlo, yo fui opositor a ese golpe- legitimidad social, porque fue una vía que se ofreció para enfrentar la violencia de Sendero Luminoso. Ahora, en el caso de Vizcarra, tienen las dos cosas: legitimidad y legalidad de la Constitución.

-Perú, luego de Brasil, fue el país donde más impacto tuvo el caso Odebrecht. ¿Usted considera que el tema de la corrupción fue clave para el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil?

-Yo creo que sí. Hoy día en América Latina hay una especie de percepción generalizada de que la corrupción es grave y que debe enfrentarse. En varios países tenemos un sistema institucional con capacidad de investigación en serio, y con estas nuevas herramientas que da la colaboración eficaz que son ajenas a nuestra cultura política, que vienen más de cosas que uno ve en las películas norteamericanas, en donde un delincuente que ha hecho cosas terribles, a cambio de información, obtiene impunidad, cosa que repele nuestra conciencia latinoamericana. Pero aquí se ha llegado a un punto en el que lo que para algunos es la tragedia de un sistema político en donde todos los ex presidentes (de Perú) están investigados, procesados, prófugos o suicidado, es visto desde otro ángulo como una señal de salud democrática de un sistema institucional que es capaz de hacer eso, en donde los presidentes no logran escaparse.

-La crisis en Venezuela ha impactado en toda la región. ¿Cómo se imagina usted una salida?

-Hay que encontrar una salida política. Con las dos resoluciones recientes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU -instalación de una oficina del Alto Comisionado en Caracas y creación de una comisión investigadora- se da una especie de paliativo para enfrentar algunos de los efectos. Faltan varias cosas. Primero, una institucionalidad que permita en serio proteger los derechos humanos en Venezuela, y en segundo lugar algo absolutamente central hoy día, que va más allá de Venezuela, que es un papel de la comunidad internacional para enfrentar el problema migratorio, que está cambiando el mapa demográfico de dos países (Colombia y Perú) y está impactando en la región. Estas son respuestas sobre efectos, pero todavía está abierta la pregunta de cuál es el camino de una salida política.

Perfil: político y jurista

Diego García-Sayán Larrabure (Nueva York, 1950) fue ministro de Justicia durante el gobierno de Valentín Paniagua luego de la caída del régimen de Alberto Fujimori, y canciller bajo la presidencia de Alejandro Toledo. Integra la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que presidió entre 2010 y 2014. Nació en el seno de una familia de políticos y juristas. Su padre, Enrique García Sayán, fue canciller; su abuelo, Carlos Larrabure y Correa, un prestigioso juristas; y su bisabuelo, Aurelio García y García, un político y marino héroe de la Guerra del Pacífico (1879-1884). En 2014, la Cancillería de Perú propuso su candidatura como secretario general de la OEA, pero renunció a su postulación por el poco apoyo recibido por el Estado peruano.

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