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Días de angustia y violencia tras el sismo en Haití; habitantes abandonados

Saquean camión de ayuda humanitaria en Haití. Foto: AFP
TOPSHOT - A man throws a bag of rice into a crowd of earthquake victims gathered for the distribution of food and water at the "4 Chemins" crossroads in Les Cayes, Haiti on August 20, 2021. - Five days after a powerful earthquake killed nearly 2,200 people in Haiti, aid was arriving but officials were eager to not repeat the mistakes that followed a 2010 quake that devastated the Caribbean nation. With almost 53,000 homes completely destroyed and more than 77,000 others damaged in Saturday's tremor, authorities have a massive group of people that will need extensive recovery help. (Photo by Reginald LOUISSAINT JR / AFP)
REGINALD LOUISSAINT JR/AFP

TRAGEDIA

Los secuestros rompieron una débil tregua que las bandas organizadas de Haití anunciaron poco después del terremoto de magnitud 7,2 que impactó al país.

Los desesperados residentes que perdieron sus hogares y medios de subsistencia hace una semana en el terremoto de Haití luchan por los pocos recursos de ayuda que han llegado al país, molestos por la lentitud y escasez de esas colaboraciones y la falta de asistencia del gobierno.

Para el viernes, la ayuda humanitaria llegaba poco a poco a Los Cayos, una de las ciudades de la península sur de Haití más afectadas por el terremoto, pero los suministros limitados solo aumentaron la tensión entre los residentes, cada vez más desesperados.

Las peleas estallaron en Los Cayos después de que un expresidente, Michel Martelly, visitó un hospital con suministros. Los partidarios de Martelly se apresuraron a arrebatarles los donativos en efectivo a los guardaespaldas del expresidente mientras este se retiraba en un automóvil. Al menos una persona de la multitud tomó una piedra y trató de atacar a los otros mientras que la multitud gritaba que lo mataran.

La organización de ayuda Food for the Poor dijo en un comunicado que un convoy de cuatro camiones con ayuda humanitaria fue saqueado , dos de ellos frente a una estación de policía, mientras se dirigía al extremo más occidental de la destruida península sur.

El grupo pidió a las autoridades que establezcan medidas de seguridad para garantizar el paso seguro de la asistencia

A principios de la semana, dos cirujanos fueron secuestrados en Puerto Príncipe, la capital ubicada 128 kilómetros al este, donde estaban brindando ayuda médica muy necesaria a las víctimas del terremoto que fueron trasladadas en avión hasta ese lugar.

Los secuestros rompieron una débil tregua que las bandas organizadas de Haití anunciaron poco después del terremoto de magnitud 7,2 que impactó al país.

Ante la falta de apoyo del gobierno central de Puerto Príncipe, que ha estado en un estado de parálisis parcial desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse el pasado 7 de julio, algunos destacados políticos haitianos han visitado la zona afectada antes de las elecciones presidenciales previstas para setiembre de este año.

El jueves, en la sede de la policía de Los Cayos, las autoridades locales distribuyeron donaciones provenientes de media docena de países, un arsenal de provisiones de emergencia que van desde agua glacial tibetana enviada por China hasta colchones inflables recibidos desde Japón.

A pesar de la lentitud de las donaciones internacionales, gran parte de los esfuerzos de asistencia observados en el centro de Los Cayos seguía siendo una iniciativa privada. Los residentes más acomodados de la ciudad y los grupos de la diáspora haitiana instalaron comedores populares y facilitaron agua potable a los desplazados. Pero cuando la comida llegó a los campamentos, en ocasiones, provocó frenéticos enfrentamientos entre los hambrientos.

“Cuando tienes 75 comidas para cientos de personas, se crea una situación delicada”, dijo el reverendo Roosevelt Milfort, un pastor evangélico que ayudó a organizar un campamento para personas desplazadas en el campo de fútbol de Los Cayos. “La gente se enoja”.

Los funcionarios de protección civil de Haití han dicho que al menos 2.189 personas murieron en el terremoto, cientos continúan desaparecidas y más de 12.000 resultaron heridas. Pero existe la preocupación de que el número final de fallecidos pueda ser mucho mayor.

“Solo tengo a mis hijos y a dios; no sé qué hacer”

La violencia de las bandas ha plagado la vía principal de comunicación desde la capital Puerto Príncipe hacia el sur, entorpeciendo la entrega de algunos suministros. Los residentes enojados detuvieron en el camino a algunos camiones y se apoderaron de la ayuda que transportaban y que estaba destinada a la zona afectada, reclamando algunas provisiones. Además, algunos tramos de la ruta están dañados por deslizamientos de tierra.

Emilliene Brice, de 61 años, se refugió bajo una carpa improvisada hecha de lona y palos en el campo de fútbol de Los Cayos con 13 hijos, nietos y otros familiares. Su casa se había derrumbado y tuvieron que huir. “No sé qué hacer, dependo de otras personas”, dijo Brice, que es ciega. “No sé qué esperar. No puedo hacer nada. Solo tengo a mis hijos y a Dios”.

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