Ciudadanos dudan y preguntan si está abierto el camino a más violencia

Después del horror, un país que quedó en incertidumbre

Fue un día de sirenas, helicópteros que sobrevolaban, boletines noticiosos frenéticos, de cordones policiales y multitudes ansiosas y de niños guiados desde las escuelas a lugares seguros. Fue un día, al igual que los dos anteriores, de sangre y horror en París y sus alrededores, que terminó con Francia insegura y sin saber si este drama realmente terminó o es el predictor de más violencia cultural, religiosa y política que sobrevendrá.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Devoción en mezquita de Saint-Etienne: rezo y cartel de solidarizad con el ataque. Foto: AFP.

Francia fue profundamente estremecida por los asesinatos de famosos dibujantes y editrores de una publicación de humor y sátira, en un acto de extremismo religiosos violento, seguido de una extensa caza de hombres que pudo haber sido escenificada en Hollywood, y con un desenlace sangriento, el viernes pasado. Extremistas musulmanes fueron abatidos, murieron rehenes en un supermercado kosher que estaba en efervescencia en la víspera del Shabbat judío, en tanto otros sufrieron heridas graves. Si este fue el 11 de septiembre de Francia, como señalaron algunos, el impacto fue mucho mayor porque no fue provocado por extranjeros, sino por ciudadanos franceses que hablan con fluidez la lengua de Voltaire y de Pascal.

"Todos estamos preocupados", dijo Arnaud Delaytermoz, de 32 años, estudiante de derecho, oriundo de Bordeaux, quien estaba en el subterráneo cerca del supermercado cuando escuchó fuertes explosiones y salió a la superficie para ver qué había ocurrido. "Iba a pasar en algún momento en París, Bordeaux o en cualquier otro lugar".

TERRIBLE.

Las imágenes no podías ser mas desgarradoras, especialmente en una ciudad con la historia que tiene París. Cuando resultó evidente que el agresor en el comercio kosher había elegido a judíos como blanco, la Rue des Rosiers, una calle conocida por sus comercios y restaurantes judíos —y por la deportación de sus ciudadanos durante la Segunda Guerra Mundial— fue cerrada por la Policía.

En las cercanías del aeropuerto, en un parque industrial al norte de París, donde los dos hermanos Chérif y Said Kouachi, buscados por la matanza en las oficinas de la publicación satírica Charlie Hebdo, estaban atrincherados, se produco una escena paramilitar. Concluyó cuando los dos hombres, que las autoridades dijeron querían morir como mártires, avanzaron abriendo fuego contra los funcionarios policiales.

En el mercado kosher, que la Policía tomó en una operación casi simultánea, numerosos rehenes huyeron del local, en tanto otros yacían muertos cerca del asaltante.

Aunque la crisis inmediata había pasado, resultó un día terrible para una nación que ya está golpeado por una economía estancada, desempleo alto, un presidente débil y un movimiento de extrema derecha que crece y que fácilmente puede explotar este despliegue de extremismo islámico criado en el propio país.

Existe una sensación más amplia de derrotismo en Francia, una angustia sobre la fortaleza del modelo francés y la estructura del gobierno que es conocida como la V República.

DUDAS.

A medida que Francia se lamenta y expresa su dolor, también enfrenta interrogantes profundos sobre su futuro: ¿De qué magnitud es la parte radicalizada de la población musulmana del país, la más grande de Europa?

¿Cuán profunda es la división entre los valores franceses seculares, de libertad individual, sexual, religiosa, de expresión y para provocar un shock, y el creciente conservadurismo musulmán que rechaza muchos de esos valores en nombre de la religión?

También resultan cruciales las preguntas sobre el desempeño de los servicios de Inteligencia y del gobierno. En los próximos días, el gobierno se verá confrontado a abordar y decidir si se necesita más tarea de inteligencia y mejor seguridad y si estos factores podían haber frustrado el plan contra Charlie Hebdo.

"Francia quedó patas arriba", estimó el editor Luc Matti. "La gente está traumada. Existe una suerte de unidad entre la izquierda republicana y la derecha republicana", agregó.

El viernes, se vio una París diferente a "la ciudad luz": fue una incursión en el mundo de los banlieues, los suburbios poblados de migrantes que existen en torno de la capital.

futbolistas y técnicos evocaron a las víctimas

n En los deportes, hubo homenajes a las víctimas. En Inglaterra, el atacante internacional francés Bafetimbi Gomis lució una bandera de su país tras el gol de su equipo, el Swansea, al West Ham (1-1). El defensa francés del Liverpool Mamadou Sakho lució un lazo adhesivo negro en su brazo izquierdo en la victoria 1-0 ante el Sunderland. Aficionados del Aston Villa mostraron por su parte una pancarta donde se leía "Je suis Charlie".

El entrenador de la Roma, el también francés Rudi Garcia, regaló lápices a los periodistas en su conferencia de prensa de la víspera del derbi contra la Lazio.

Advierten por fanatismo religioso y dan mensaje de fe en el futuro

n Gloria Gutiérrez, de 39 años, vive cerca del lugar donde fue atacado el comercio kosher y se desempeña en una sinagoga de la zona. "Estamos muy impactados", afirmó. La gente no debe aferrarse demasiado a la religión porque eso conduce a la guerra". Siente el desafío musulmán como algo real.

Arnaud Delaytermoz, de 32 años, estudiante de derecho de Bordeaux, expresó que estaba profundamente conmovido por los ataques. Estimó que la fuerte política exterior y militar de Francia y sus intervenciones en Mali y en Irak junto con Estados Unidos, "probablemente influenció a la gente loca que perpetró estos ataques". Espera que la lóbrega situación de Francia estremezca al gobierno, aunque también elogió la respuesta de éste a los asesinatos. "Advirtieron a la gente y aseguraron que todo el mundo tuviera la información correcta". Más allá de las dificultades, se declaró optimista por el futuro.

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