FOCO DE CONFLICTO

Despliegue militar con alto riesgo

Temen cause problemas con México, país aliado; hay un mal antecedente.

Donald Trump. Foto: Reuters
Donald Trump. Foto: Reuters

Hace poco más de un año, cuando surgieron noticias de que un memorándum en el gobierno del presidente Donald Trump proponía movilizar a 100.000 miembros de la Guardia Nacional para detener a inmigrantes no autorizados en la frontera sur de Estados Unidos, un vocero de la Casa Blanca rápidamente denunció los informes como "irresponsables".

"Eso es cien por ciento mentira", dijo Sean Spicer, entonces secretario de prensa, a los periodistas a bordo del Air Force One. "No existe ningún esfuerzo para usar la Guardia Nacional para la detención de inmigrantes ilegales".

En el Pentágono, donde las autoridades habían recibido la noticia con preocupación, hubo alivio. Los líderes militares se oponen desde hace muchos años a enviar tropas de la Guardia Nacional a la frontera.

Pero, la idea que Spicer calificó de inconcebible hace un año, ha vuelto.

El miércoles pasado, funcionarios de la Casa Blanca confirmaron que Trump planea movilizar a la Guardia Nacional hacia la frontera sur. El anuncio surgió un día después que el presidente sorprendió a algunos de sus principales asesores al señalar que quería enviar a los militares a hacer lo que las autoridades de inmigración, en su opinión, no podían hacer: asegurar la frontera de lo que definió como la creciente amenaza de inmigrantes sin autorización, drogas y delincuentes de Centroamérica.

De inmediato.

La secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, sostuvo que su departamento junto con el de Defensa trabajaron con los gobernadores para desplegar la Guardia Nacional "para asistir a la Patrulla Fronteriza".

En el Pentágono, en privado, varios funcionarios expresaron preocupación de aparecer como si estuvieran buscando pelearse con un aliado (México notoriamente lo es) en tiempos en que los militares tienen suficientes adversarios: el Estado Islámico, Corea del Norte, Rusia y Siria, con los cuales contender. Amontonar tropas de Estados Unidos en la frontera con otro país enviaría un mensaje de hostilidad y haría crecer las chances de provocar un conflicto general.

Frustrado porque su prometido muro está lejos de ser construido, Trump sostuvo que había discutido el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con el ministro de Defensa, Jim Mattis.

Pese al número históricamente bajo de detenciones en la frontera, los números registran un sostenido ascenso. El mes pasado, 37.933 personas fueron apresadas por EE.UU. en tanto en febrero fueron 26.662 y 25.978 en enero.

Funcionarios del Ministerio de Defensa dijeron que Mattis respalda la propuesta si es un espejo de los despliegues realizados bajo antecesores de Trump, cuando las tropas fueron enviadas en una zona de apoyo, pero no de aplicación de la ley.

En general, los militares en servicio activo tienen vedado realizar funciones de aplicación de la ley, como es la detención de personas en la frontera. Pero el presidente Barack Obama envió 1.200 tropas en 2010 y el presidente George W. Bush encomendó a 6.000 efectivos en 2006 el apoyo a las autoridades fronterizas.

En 1997, Ezequiel Hernández Jr., un estudiante estadounidense de 18 años, murió bajo fuego de un grupo de Marines que estaban en una misión contra las drogas en Redford, Texas, mientras atendía a un rebaño de ovejas. Hernández fue el primer civil estadounidense al que mataron tropas en servicio activo desde la masacre de Kent State en 1970. Ese hecho llevó al presidente Clinton a suspender las patrullas con tropas cerca de la frontera.

Los efectivos llegan a la zona fronteriza

El jefe del Pentágono, James Mattis, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, informaron que "tropas de la Guarida Nacional se están desplegando para apoyar las misiones de seguridad fronteriza".

El Pentágono autorizó el uso de 4.000 soldados de la Guardia Nacional, aunque no concretó detalles de cuántos fueron desplegados y dónde.

La Guardia Nacional es un cuerpo de reserva de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos bajo control de los estados, es por ello que su despliegue dependa de los gobernadores.

Antes del comunicado de Mattis y Nielsen, el estado de Texas ya anunció el "inmediato" despliegue de 250 militares en su tramo de frontera por orden de su gobernador, Greg Abbott. Se trata de 250 efectivos que se suman a un centenar de guardias nacionales que Texas ya tenía en la frontera desde una crisis migratoria de 2014.

El gobernador de Arizona, Doug Ducey, también anunció el envío a partir de la próxima semana de 150 soldados de la Guardia Nacional a su zona fronteriza.

Abbott y Ducey son republicanos, igual que la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, que, sin dar todavía cifras, ha mostrado su apoyo al despliegue.

Falta por saber el nivel de colaboración del cuarto estado que comparte frontera con México, California, cuyos dirigentes demócratas se han opuesto a la mayoría de medidas migratorias de Trump hasta la fecha. (Fuente: EFE)

Dan apoyo a patrulla fronteriza

"El trabajo de la Guardia Nacional incluirá a la aviación, ingenieros, vigilancia, comunicaciones, mantenimiento de vehículos y apoyo logístico. Asistirá a los agentes de la Patrulla Fronteriza que estén llevando a cabo labores de aplicación de la ley", explicó el vocero del Pentágono, Dana White, al explicar la decisión del presidente Donald Trump.

Para concretar la participación se creó un grupo que comandará las acciones y características de ese apoyo. Será ese comando quien determinará si la Guardia Nacional portará armas durante su misión, una opción que no se descartó desde el Pentágono.

El director del Estado Mayor Conjunto, el teniente general Kenneth McKenzie, explicó que "los soldados siempre tienen el derecho a la defensa propia. En todo caso, eso dependerá de las conversaciones que estamos manteniendo en estos momentos con el Departamento de Seguridad Nacional y los gobernadores".

En México comunicaron una versión de que los agentes no portarían armas.

Estados Unidos desplegaría entre 2.000 y 4.000 efectivos de la Guardia Nacional en la frontera con México para frenar los cruces ilegales de personas, así como reforzar la seguridad. (Fuente: EFE)

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