CRISIS MIGRATORIA

Desesperación y muerte en los centros de detención de migrantes y refugiados en Libia

Unos 6.000 migrantes están detenidos de forma arbitraria en Libia. En los últimos meses, su situación se ha vuelto crítica debido al conflicto interno del país.

Foto: Jérôme Tubiana/MSF
Pan y pasta son los principales alimentos que se proporcionan a las personas detenidas. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
Un detenido muestra las cicatrices y heridas que le infringieron durante su cautiverio en manos de traficantes de personas. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
En el centro de detención de Zintan, 700 personas han permanecido encerradas en condiciones de hacinamiento en un almacén agrícola. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
Es habitual que los detenidos tengan que contener a compañeros de celda con problemas de salud mental para evitar que se autolesionen o agredan a otros. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
Cuatro migrantes detenidos en un centro de detención de Libia. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
MSF brinda consultas médicas y organiza derivaciones al hospital desde en el centro de detención de Zintan. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
Traslado de refugiados desde Zintan organizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) como parte de su Programa de Retorno Voluntario. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
Detenidos en el centro detención de Gharyan recibieron una cadena y un candado para cerrar ellos mismos las celdas y protegerse de las incursiones de individuos armados en ausencia de guardias. Foto: Jérôme Tubiana/MSF
Las personas detenidas en Zintan huyen en su mayoría de la persecución y la violencia de Eritrea y Somalia. Foto: Foto: Jérôme Tubiana/MSF

Se calcula que entre 5.000 y 6.000 personas refugiadas y migrantes están detenidas arbitrariamente en los centros de detención de Libia que, teóricamente, están bajo la autoridad del Ministerio del Interior con sede en Trípoli.

En los últimos meses, su situación se ha vuelto aún más peligrosa a causa del recrudecimiento del conflicto interno. Sin embargo, a pesar de los reiterados llamamientos para su protección y evacuación inmediata, refugiados y migrantes siguen expuestos a un altísimo riesgo.

Mientras esto sucede, más personas están siendo devueltas por la Guardia Costera libia apoyada por la Unión Europea al mismo ciclo de violencia y detención que viven en el país.

En otras zonas más alejadas de los combates, cientos de personas permanecen encerradas por tiempo indefinido en condiciones dañinas, expuestas a abusos y muertes, y llevadas a la desesperación.

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