A 22 AÑOS DEL ATENTADO EN BUENOS AIRES

Descubren pruebas que dan un giro en caso AMIA

Prueba que la explosión fue con una Trafic frente al edificio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pie de fotoAMIA: el atentado en 1994 causó 85 muertos en Buenos Aires. Foto: archivo El País

Veintidós años después del ataque a la sede de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires, los investigadores encontraron abandonado en un freezer de la Policía Federal un balde rojo con restos orgánicos congelados y esquirlas de la explosión, que permitieron probar, ya sin lugar a dudas, que el atentado fue cometido con una Trafic cargada de explosivos.

El descubrimiento abre además la puerta para intentar identificar al conductor suicida que se inmoló y mató a 85 personas. "Con este hallazgo quedan definitivamente despejados los fantasmas. Se descartan las ideas de que el explosivo estaba en el volquete que estaba frente a la AMIA; la teoría de la implosión; la hipótesis de que la bomba ingresó al edificio de Pasteur 633 en los materiales de construcción con los que se trabajaba en el lugar, o la de que se plantaron el motor y los restos de la camioneta para armar una escena". Así lo aseguraron a La Nación los fiscales Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini, a cargo de la investigación del ataque.

La historia de cómo se llegó a este descubrimiento impresiona. Por un lado, exhibe las desprolijidades que existieron en la causa, y por otro, evidencia la importancia de ser persistente en la investigación.

Un equipo que está buceando en la ex SIDE buscando documentos desclasificados halló un viejo videocasete en VHS rotulado "Autopsias". El Grupo Especial de Relevamiento y Análisis Documental (Gerad) advirtió que se trataba de un compilado de los forenses y las autopsias de las víctimas.

Allí los facultativos, en una especie de ateneo, grabaron un video casero en el que exhiben las heridas de las víctimas, las describen como de "sacabocado" y muestran cómo extraen de los cuerpos, lo que llaman "esquirlas" y se refieren al "síndrome de la explosión". Habían pasado pocas horas del ataque y aún no se había hallado el motor de la Trafic, pero los forenses, al observar esos restos metálicos que extraen de los cuerpos, ya hablan en ese video de que son restos del "artefacto infernal" que provocó la detonación. Apartan estas esquirlas de 14 cuerpos y las reservan para estudiarlas en el gabinete pericial.

Desde ese momento nunca más se supo de ellas. Los fiscales que sucedieron al fallecido Alberto Nisman en la Unidad AMIA trabajaron en estos dos años para despejar las dudas sobre qué paso, cómo pasó y quién fue el responsable. Sobre las dos primeras preguntas, el fallo del Tribunal Oral Federal que absolvió a los policías por el atentado, dejó firme la idea del coche-bomba, pero siguieron tejiéndose teorías conspirativas, ahora sepultadas.

En busca de estas esquirlas, los fiscales pidieron informes a la Policía Federal, pero el laboratorio dijo que no tenía nada y que a los diez años destruían todo registro. El comisario Fernando Vera, del Laboratorio Químico, informó que ellos conservaban elementos con rótulos que hacían alusión a cadáveres de la AMIA, pero no se hablaba de esquirlas. Hasta que en septiembre pasado, la policía informó a los fiscales que encontró en un laboratorio un freezer con un balde rojo, congelado, con la etiqueta DAIA.

Los forenses se llevaron el balde y lo descongelaron en la morgue. Descubrieron allí restos orgánicos, hisopos con muestras, frascos con pelos de las víctimas y restos.

Los fiscales ordenaron realizar estudios de ADN para determinar a qué víctimas pertenecen. Tres de las esquirlas extraídas de los cuerpos hace 22 años a horas de la explosión, tenían el mismo recubrimiento que las piezas de la Trafic. Es decir que las esquirlas sacadas de los cuerpos eran partes de la Trafic.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados