POBLACIÓN

Descenso de habitantes tendrá impacto a nivel global

Pese a que algunos países ven crecer sus poblaciones, sobre todo en África, las tasas de fertilidad disminuyen en casi todos los restantes lugares del planeta.

En un planeta con menos gente tal vez disminuya la presión por los recursos naturales. Foto: AFP
En un planeta con menos gente tal vez disminuya la presión por los recursos naturales. Foto: AFP

Los países de todo el mundo experimentan un estancamiento poblacional y un descenso de la fertilidad, lo que representa un rápido retroceso sin precedentes en la historia.

En Italia ya cierran salas de maternidad. En China -hasta ahora el país con el mayor número de habitantes del planeta- aparecen ciudades fantasma en el noroeste. Las universidades de Corea del Sur no encuentran suficientes estudiantes y en Alemania cientos de miles de inmuebles han sido demolidos y sus terrenos convertidos en parques.

Igual que una avalancha, las fuerzas demográficas se expanden y aceleran -con una tendencia a que haya menos decesos que nacimientos-. Pese a que algunos países ven crecer sus poblaciones, sobre todo en África, las tasas de fertilidad disminuyen en casi todos los restantes lugares. Ahora, los demógrafos pronostican que, en la segunda mitad del siglo o quizás antes, la población global iniciará por primera vez un descenso constante.

En un planeta con menos gente tal vez disminuya la presión por los recursos naturales, se desacelere el impacto destructivo del cambio climático y se reduzca la carga familiar para las mujeres. Pero, los últimos informes de los censos realizados en China y Estados Unidos, los cuales mostraron las tasas de crecimiento de poblacional más lentas en décadas para ambos países, también indicaron que habrá ajustes difíciles de imaginar.

El hecho de que las personas vivan más tiempo y la fertilidad resulte baja, causará que haya menos trabajadores y más jubilados. Eso amenaza con trastornar la forma en que las sociedades están organizadas en torno al concepto de que el excedente de jóvenes impulsará las economías y ayudará a pagar los gastos de las personas de edad más avanzada. Quizás haya que redefinir los conceptos de familia y nación, debido a regiones enteras donde los habitantes tengan 70 años o más. Asimismo, que los gobiernos otorguen bonos cuantiosos a los inmigrantes.

“Se necesita un cambio de paradigma”, estimó Frank Swiaczny, un demógrafo alemán quien hasta el año pasado fue jefe de análisis y tendencias poblaciones en Naciones Unidas. “Los países deben aprender a vivir con este descenso y adaptarse a él”.

Ya hay repercusiones y respuestas, sobre todo en Asia y Europa. Desde Hungría hasta China y desde Suecia hasta Japón, los gobiernos tienen dificultades para equilibrar las exigencias de un grupo de personas de edad avanzada cada vez más grande con las necesidades de los jóvenes, cuyas decisiones más personales sobre la natalidad son determinadas por factores tanto positivos (oportunidad de empleo para las mujeres) como negativos (desigualdad de género y elevado costo de vida).

Invierno.

El siglo XX presentó un desafío muy diferente. La población global tuvo el mayor incremento de la historia (de 1.600 millones de personas a 6.000 millones en el 2000) gracias al aumento de la esperanza de vida y la disminución de la mortalidad infantil. En algunos países, que representan casi la tercera parte de la población mundial, todavía está en juego esa dinámica de crecimiento.

Pero, la era de la alta fertilidad termina. Debido a que las mujeres lograron tener un mayor acceso a la educación y la anticoncpeción, así como las inquietudes asociadas con tener hijos han aumentado, cada vez más personas postergan convertirse en madres y padres, lo que se traduce en menos nacimientos. Incluso en países donde durante mucho tiempo hubo un rápido crecimiento -casos de India y México- las tasas de natalidad ahora tienden a caer a la tasa de reemplazo, de 2,1 hijos por familia, o por debajo de ella.

Es posible que este cambio tarde décadas, pero cuando comience, la espiral en descenso será exponencial. Si hay menos nacimientos, habrá menos niñas que tengan hijos cuando crezcan y, si tienen familias más pequeñas de las que tuvieron sus padres, lo que ya ocurre en numerosos países, empezará a parecer que la disminución está en caída libre.

Estados Unidos, Australia y Canadá, donde las tasas de natalidad se ubican entre 1,5 y 2, atenúan el impacto con la inmigración. Pero, en Europa del Este, la migración de la región ha agravado la disminución de la población, y en algunas partes de Asia ha estallado “la bomba de tiempo demográfica”.

En un discurso este mes durante una convención sobre la crisis de la natalidad en Italia, el Papa Francisco sostuvo que “el invierno demográfico sigue siendo frío y oscuro”.

Las proyecciones de natalidad casi siempre cambian sobre la base de la forma en que responden los gobiernos y las familias, pero, de acuerdo con las proyecciones de un equipo internacional de científicos publicadas en 2020 en la revista The Lancet, para 2100, 183 países y territorios -de 195- tendrán tasas de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo.

Medidas.

Varios países comienza a aceptar la necesidad de adaptarse. Corea del Sur busca que las universidades se fusionen. En Suecia, algunas ciudades trasladan recursos de las escuelas a centros de atención para ancianos. Y en casi todos lados se le pide a la gente mayor que siga trabajando. Alemania, que ya aumentó la edad de jubilación a 67 años, ahora considera aumentarla a 69.

Asimismo, Alemania ideó un programa de contracción urbana: desde 2002, se demolieron unas 330.000 unidades de inmuebles.

Después de ampliar el acceso a la atención infantil y las licencias de paternidad con goce de sueldo, la tasa de natalidad aumentó en Alemania en 1,3 en 2006 a 1,54 en fecha reciente. Leipzig, donde la población estaba en disminución, ahora vuelve a crecer después de reducir su parque inmobiliario y volverse más atractiva por su tamaño más reducido.

Los demógrafos alertan contra considerar el descenso poblacional solo como un motivo de alarma. Muchas mujeres tienen menos hijos porque es lo que desean. El hecho de que haya poblaciones más pequeñas podría implicar que los salarios sean más elevados, las sociedades más igualitarias, que haya menos emisiones de carbono y una mejor calidad de vida para el número menor de niños que nace.

Los desafíos pendientes son enormes. Por ejemplo, ningún país que tiene enlentecimiento poblacional ha logrado aumentar su tasa de fertilidad mucho más allá del leve repunte logrado por Alemania.

Muchos demógrafos sostienen que es posible que los futuros historiadores vean el tiempo actual como una transición o gestación en el que los seres humanos descubrieron cómo lograr que el mundo fuera más habitable -suficiente para que la gente formara la familia que deseaba- o no.

Temor a tener hijos ahora a raíz del salario que es insuficiente
Mujer embarazada. Foto: Pixabay.

Las encuestas que se realizan en muchos países muestran que a los jóvenes les gustaría tener más hijos, pero enfrentan demasiados obstáculos.

Por ejemplo, Anna Parolini cuenta una historia común. Salió de un pueblo situado en el norte de Italia con la meta de buscar mejores oportunidades de empleo, Ahora que tiene 37 años, vive con su novio en Milán y no tiene la intención de ser madre pronto.

Teme que su salario mensual -menor a 2.000 euros- no resulte suficiente para tener una familia, Además, sus padres siguen viviendo donde ella creció.

“Aquí no tengo a nadie que me ayude”, comentó. “Me asusta pensar en tener un hijo ahora”.

En Corea del Sur, a miles de kilómetros de distancia, con un contexto diferente, surge una opinión similar. “Mis abuelos tuvieron seis hijos y mis padres cinco porque sus generaciones creían que era bueno tener muchos hijos”, señaló Kim Mi-kyung, de 38 años. “Yo solo tengo un hijo. Para mi generación y para generaciones más jóvenes, en general, simplemente no vale la pena tener tantos hijos”.

En Corea del Sur, el número de personas de 18 años disminuyó de alrededor de 900.000 en 1992 a 500.000 en la actualidad. Para estimular el índice de natalidad, el gobierno otorgó bonos por bebés, aumentó los apoyos por hijo y los subsidios para tratamientos de fertilidad y embarazo. Pero, el viceprimer ministro Hong Nam-ki reconoce que no se han logrado avances suficientes.

La isla de 800 habitantes quiere más refugiados

Tilos, una isla de Grecia en el sur del mar Egeo, con apenas 800 habitantes, fue alabada en todo el mundo hace cuatro años por su programa de acogida de refugiados. Ahora este proyecto corre peligro por las trabas para conseguir financiación y la negativa del Gobierno de enviar migrantes a un pueblo que los necesita. La isla llegó a acoger a 100 personas en 2017, lo que contrasta con las cuatro familias de refugiados, dos de ellas monoparentales, que residen ahora. La alcaldesa de Tilos, María Kamá, critica que no haya más refugiados en Tilos porque el Estado cada vez les envía menos personas. Al problema de la falta de migrantes en la isla para completar el proyecto, se suma que desde el 1° de enero Tilos no ha recibido ni un euro ni para el alojamiento de refugiados ni para los empleados que trabajan en el programa. (Fuente: EFE)

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