El deshielo con Corea del Norte

Desarme antes de que Trump deje Casa Blanca

Más críticas por suspensión de maniobras con Corea del Sur.

Cumbre: en Singapur, Donald Trump y Kim Jong-un se invitaron mutuamente a visitar sus respectivos países, y ambos aceptaron. Foto: Reuters
Cumbre: en Singapur, Donald Trump y Kim Jong-un se invitaron mutuamente a visitar sus respectivos países, y ambos aceptaron. Foto: Reuters

Estados Unidos espera lograr un "gran desarme" de Corea del Norte en los próximos dos años y medio, anunció ayer miércoles el secretario de Estado Mike Pompeo, en un intento por dar garantías de que el régimen comunista de Kim Jong-un finalmente renunciará a las armas nucleares después de su cumbre de esta semana con Donald Trump.

Tras esa cumbre, Trump y Kim firmaron un comunicado en el que Corea del Norte se compromete a "trabajar para la completa desnuclearización de la Península de Corea", en tanto Estados Unidos garantizó la seguridad de que no forzará la caída del régimen.

Sin embargo, el breve documento de la histórica cumbre no entrega en detalles respecto a cuándo Corea del Norte abandonará su programa de armas nucleares, que ha avanzado lo suficiente como para amenazar a Estados Unidos, o cómo podría verificarse el desmantelamiento.

Pompeo se encontraba ayer miércoles en Seúl para informar a funcionarios surcoreanos sobre la cumbre. Consultado sobre si le gustaría lograr un importante desarme nuclear dentro del actual mandato de Trump, que termina el 20 de enero de 2021, respondió: "Oh, sí, definitivamente. Absolutamente...Esperamos lograr eso en dos años y medio", sostuvo.

"Confío en que entienden que habrá una verificación en profundidad", sostuvo, y agregó que el pacto inicial de Trump y Kim no contiene todo lo que acordaron ambas partes.

Trump, que regresó a Washington ayer miércoles por la mañana, consideró el encuentro con Kim —el primero entre un presidente estadounidense en funciones y un líder norcoreano— como un éxito que eliminó la amenaza nuclear de Corea del Norte.

"Todos pueden sentirse mucho más seguros ahora que el día en que asumí el cargo. Ya no hay una amenaza nuclear de Corea del Norte. Reunirme con Kim Jong-un fue una experiencia interesante y muy positiva. ¡Corea del Norte tiene gran potencial para el futuro!", escribió Trump en Twitter.

El martes, Trump dijo en una rueda de prensa después de la cumbre que le gustaría levantar las sanciones contra Corea del Norte, pero que eso no podría ocurrir inmediatamente.

Kim y Trump se invitaron mutuamente a sus respectivos países y ambos "aceptaron con gusto", reportó la agencia de noticias norcoreana KCNA.

Ejercicios militares.

Los medios estatales de Corea del Norte también consideraron la cumbre como un éxito y destacaron el sorpresivo anuncio de Trump respecto a que Estados Unidos detendrá los ejercicios militares con Corea del Sur.

"No vamos a realizar los juegos de guerra mientras negociemos de buena fe", dijo Trump a Fox News Channel en una entrevista en Singapur después de la cumbre. "Así que eso es bueno por una serie de razones, además de que ahorramos una enorme cantidad de dinero", dijo Trump. "Sabes, esas cosas, cuestan. Odio parecer como un hombre de negocios, pero ¿cuánto cuesta?", agregó.

Tanto Corea del Sur como los mandos militares de Estados Unidos mostraron su sorpresa ante el anuncio.

Por su parte, el senador republicano Lindsey Graham dijo que el razonamiento de Trump para detener los ejercicios era "ridículo". "No es una carga sobre los contribuyentes estadounidenses tener una fuerza desplegada en Corea del Sur", dijo Graham. "Trae estabilidad. Es una advertencia para China de que no puede simplemente quedarse con toda la región. Así que rechazo ese análisis de que cuesta demasiado, pero acepto la propuesta de que renunciemos (a los ejercicios militares) y veamos si encontramos una mejor manera allí", agregó a la CNN.

China, el principal aliado de Corea del Norte, propuso el año pasado lo que llamó una "suspensión dual": mientras Corea del Norte suspendía sus pruebas nucleares y de misiles, Corea del Sur y Estados Unidos suspendían los ejercicios militares.

Estados Unidos tiene unos 30.000 soldados desplegados en Corea del Sur para proteger a su aliado ante la amenaza del Norte, que la invadió en 1950 dando lugar a la Guerra de Corea, que duró hasta 1953 y terminó con un armisticio y no un tratado de paz.

Francia critica política "desestabilizadora"
Ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian. Foto: AFP

El ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, criticó ayer miércoles la política exterior "desestabilizadora" de Donald Trump. Le Drian dijo que la cumbre entre Trump y Kim Jong-un fue "indudablemente un avance", pero expresó su preocupación por las maniobras diplomáticas del presidente estadounidense.

"En el lapso de apenas un día se ve al presidente Trump atacar a Trudeau, que es un aliado histórico, y romper con sus aliados colectivos después de la reunión del G7 en Quebec, y al día siguiente prácticamente abrazando a un dictador de un régimen comunista", dijo Le Drian.

"Estamos en una situación desestabilizadora", agregó en una entrevista con la cadena CNews. "El presidente Trump ha decidido desmantelar progresivamente las herramientas del multilateralismo creadas después de la última guerra. Es un período de incertidumbre y riesgo (...) Estados Unidos se está cerrando en su fortaleza del poder", agregó.

ENFOQUE

Trump divide, el fútbol une: un Mundial para eliminar los muros

AGUSTÍN DE GRACIA / EFE

Ha sido en medio de una tormentosa relación de Estados Unidos con sus dos vecinos, por culpa del presidente Donald Trump, que precisamente se ha anunciado que este país, Canadá y México serán sede del Mundial de fútbol de 2026.

La celebración del torneo en los tres países fue anunciada ayer en Moscú por la FIFA, un año después de que el 10 de abril de 2017 los tres países lanzaran su candidatura conjunta en una rueda de prensa celebrada en Nueva York.

Pero se produce en medio de fuertes tensiones comerciales entre Estados Unidos con sus vecinos del norte y del sur, unido a desplantes, críticas y recelos diplomáticos que han colocado esa vinculación en el peor momento en muchos años.

Frente a la crisis que atraviesa el Tratado de Libre Comercio en América del Norte (Tlcan), por el empeño de Trump de revisarlo o ponerle un plazo de vigencia, el fútbol de la región ha demostrado que los puentes deportivos sí están al margen de esos recelos.

EE.UU. México y Canadá serán sede en 2026. Foto: AFP
EE.UU. México y Canadá serán sede en 2026. Foto: AFP

La decisión de la FIFA de celebrar el torneo en Norteamérica "es un testamento de nuestras tres naciones para unirnos (...) y un paso monumental en nuestra misión colectiva", afirmó Don Garber, máximo responsable de la Liga Mayor del Fútbol de Estados Unidos (MLS).

Hace un año, cuando se lanzó la candidatura, los tres países ya avisaron que querían hacer historia, y lo han conseguido: por primera vez el principal torneo de fútbol a nivel mundial se celebrará con tres países como sedes.

Ya lo dijo en 2017, cuando fue lanzada la candidatura desde el World Trade Center de Nueva York, el presidente de la federación mexicana, Decio de María. "Se cumple uno de los objetivos del fútbol. Permite construir proyectos, sueños y emociones", aseguró De María.

Y en esa ocasión, el entonces presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, Sunil Gulati, aseguró que la triple candidatura contaba con el "total apoyo" de Trump y dijo que estaba "especialmente satisfecho" de unir a México en esta iniciativa.

Fue una declaración para intentar pasar página a las críticas que durante la campaña electoral Trump lanzó a su vecino del sur, acusándolo de mandar a este país "drogas, el crimen, a los violadores".

Será difícil que el Gobierno de Estados Unidos mejore esa relación con México a corto plazo, pero lo que ha sorprendido es que Trump también se haya peleado con el primer ministro canadiense, Justin Trudeu.

Esa pelea es la más reciente, y ha surgido al calor de los aranceles al acero y aluminio importado impuestos por Estados Unidos a Canadá y otros países, una medida que ha sido respondida con críticas y represalias comerciales.

Esos roces se hicieron patentes en la última cumbre del G7 en Canadá, cuando Trump retiró su firma del comunicado final, después de acusar a su colega del norte de "deshonesto y débil" y de hacer "declaraciones falsas" durante la rueda de prensa final.

Pero otros responsables del equipo de Trump fueron más allá y acusaron a Trudeu de "traición" o, peor aún, decir que "existe un lugar en el infierno" para él.

Todo ello a pesar de que entre las cosas que comparten muchos estadounidenses se encuentra la idea de que nadie tiene motivos para pelearse con Canadá.

Le toca ahora a los tres países comenzar con los detalles de este Tlcan deportivo, con o sin la ayuda de Trump, una labor que, como destacaron los presidentes de las federaciones de los tres países, tras conocer la decisión de la FIFA, recompensa muchos esfuerzos.

"En los próximos ocho años, esperamos trabajar juntos con todas las partes de esta familia del fútbol —especialmente los aficionados en todos los lugares— para ser sede de una celebración del fútbol que el mundo nunca ha visto", dice la declaración.

El compromiso está firmado por De María, el presidente del fútbol canadiense, Steven Reed, y el sustituto de Gulati, Carlos Cordeiro.

Trump, mientras tanto, en un mensaje por Twitter difundido tras conocerse la noticia, fue parco en entusiasmo: "Estados Unidos, junto con México y Canadá, acaban de conseguir la Copa Mundial. Felicitaciones: una gran cantidad de trabajo".

Para 2026, sin embargo, Trump ya no estará en la Casa Blanca, y no podrá disfrutar desde un lugar preferente las glorias de la unidad deportiva entre los tres países.

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