CAMBIO POLÍTICO EN ESPAÑA

Desafíos del gobierno más femenino

Intentos de secesión en Cataluña y la defensa de la Unión Europea están entre sus retos.

Renovación: el presidente Pedro Sánchez lidera el nuevo gobierno de España que tiene once mujeres al frente de ministerios. Foto: AFP
Renovación: el presidente Pedro Sánchez lidera el nuevo gobierno de España que tiene once mujeres al frente de ministerios. Foto: AFP

El Ejecutivo liderado por el socialista Pedro Sánchez, el más femenino de la historia de España, comenzó su actuación poniendo el acento en la igualdad de género, antes de dedicarse al reto de gobernar con un exiguo apoyo en el Parlamento.

Las once mujeres y los seis hombres del Ejecutivo de Sánchez, de 46 años, asumieron el control de los ministerios, hasta ahora en manos del gobierno saliente del conservador Mariano Rajoy, quien cesó en funciones el 1de junio como consecuencia de una moción de censura aprobada por la mayoría de la Cámara de Diputados. Es la primera vez en la democracia de España que se cambia un gobierno a raíz de una censrua.

Juraron el cargo en el Palacio de la Zarzuela, delante del rey y frente a la Constitución, pero en ausencia de símbolos religiosos, a semejanza de Sánchez, quien ya lo hizo sin la Biblia y el crucifijo, saltándose la tradición.

En el acto protocolar varios de los nuevos funcionarios se refirieron de manera reivindicativa a un "consejo de ministras y ministros".

Este gobierno, el más femenino de la Unión Europea (UE), "tiene que trabajar cada día para lo más importante de la democracia: achicar las desigualdades" entre hombres y mujeres, aseveró la nueva vicepresidenta, Carmen Calvo, tras asumir su cargo.

De hecho, la primera ley que debatirá el Congreso de los Diputados busca que los funcionarios del Poder Judicial "tengan formación en violencia de género", anunció la portavoz parlamentaria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Adriana Lastra.

La gran duda es si el Ejecutivo tendrá la capacidad de gobernar con un apoyo de apenas 84 de 350 diputados en la Cámara Baja y si podrá llegar al fin de la legislatura previsto en 2020.

Dependerá en gran medida del margen que le den Podemos (izquierda radical) y los nacionalistas vascos y catalanes, que apoyaron la moción de censura contra Mariano Rajoy, y que este mismo jueves lanzaron advertencias.

Calvario.

"Pasar por La Moncloa con el gobierno mas débil de la historia de España probablemente va a ser un calvario para Pedro Sánchez", lanzó en la cadena TVE Pablo Iglesias, el líder de Podemos, partido de izquierda que exige más "política social".

"Claro que va a haber crispación" en la legislatura, auguró por su lado Aitor Esteban, portavoz de los nacionalistas vascos del PNV.

Para garantizar "la estabilidad", Sánchez se comprometió a gobernar lo que queda de 2018 con el presupuesto elaborado por el Partido Popular y pendiente de tramitación en el Senado, que incluye un aumento de entre el 1 y el 3% de las jubilaciones más modestas e incrementos salariales para funcionarios públicos.

En una España que vivió el 8 de marzo una inédita huelga feminista, Sánchez designó a mujeres en carteras muy destacadas. La fiscal antiterrorista Dolores Delgado en Justicia, la portavoz parlamentaria Margarita Robles en Defensa, Magdalena Valerio en Trabajo, Isabel Celaá como titular de Educación y portavoz del Ejecutivo.

Escena: Pedro Sánchez con el ministro Fernando Grande. Foto: AFP
Escena: Pedro Sánchez con el ministro Fernando Grande. Foto: AFP

Pero sobre todo dos mujeres dirigirán el equipo económico de su gobierno, que tendrá la prioridad de cumplir el compromiso europeo de reducir el déficit público del 3,1% del año pasado al 2,2% en 2018: en hacienda María Jesús Montero y en Economía Nadia Calviño, con una experiencia de 12 años en altos cargos en Bruselas.

Además de Calviño, Sánchez colocó en Exteriores a Josep Borrell, ex presidente de la Eurocámara de 2004 a 2007, para marcar la postura europeísta de su gobierno, en plenos preparativos del Brexit y cuando en Italia acaba de asumir un gobierno euroescéptico.

Borrell, un catalán de 71 años que destacó en los últimos meses por sus duras críticas al separatismo regional, advirtió que España "se enfrenta quizás al mayor problema al que se puede enfrentar un país, que es su integridad territorial".

Uno de los primeros retos del gobierno de Sánchez es abordar el asunto de Cataluña, que acaba de recuperar su autonomía suspendida tras la fallida declaración de independencia en octubre pasado.

Sánchez dio los primeros pasos el viernes. En efecto, se produjo la primera conversación entre él y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra. Sánchez le telefoneó, dentro de una ronda con todos los presidentes autonómicos, y acordaron que sus gabinetes fijarán la fecha para un encuentro pronto, según informó La Moncloa, sede del gonierno de España. La conversación fue "cordial y sin ningún reproche", indicaron fuentes gubernamentales. La cita no tiene aun fecha.

En el día a día será otra catalana quien deberá tratar con el gobierno de Torra: Meritxell Batet, barcelonesa de 45 años, que se desempeña como ministra de Política Territorial.

Levanta intervención financiera y rechaza referéndum de secesión

"El principal problema de España es la integridad territorial", afirmó, el viernes, la ministra protavoz del nuevo gobierno de España, Isabel Celaá. Pero, la disposición del presidente Pedro Sánchez, es tratar de normalizar la relación con la Generalitat (Gobierno de Cataluña), presidido por el independentista Quim Torra. En aras de quitar tensión, el gobierno levantó el control sobre los pagos de la Generalitat (algo que ya había anunciado el Ejecutivo de Mariano Rajoy).

Todavía hay "ira arrinconada", en palabras de Celaá y el propósito de Sánchez es un nuevo ambiente de normalización con Cataluña. En realidad, los primeros gestos no se separan de la hoja de ruta anunciada por el gobierno del Partido Popular, para cuando decayera la intervención del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

Celaá anunció el fin del control previo de los pagos de la Generalitat por parte del Ministerio de Hacienda, "como gesto de normalización". Esa supervisión que se elimina, comenzó en septiembre de 2017 ante la escalada secesionista por el referéndum del 1 de Octubre. Hacienda intervino las cuentas de la Generalitat y asumió los pagos a proveedores para asegurarse de que no se destinaba ni un euro a actos vinculados con la consulta ilegal.

Al preguntarle sobre la celebración de un referéndum de autodeterminaciin como reclaman los secesionistas catalanes, Celaá fue tajante al afirmar que está absolutamente fuera de la agenda de negociación.

ESCENARIO POLÍTICO

Las medidas para apoyo de iglesias

En pocas semanas Pedro Sánchez pretende que se aprecie el perfil de su gobierno y en pocos meses que se note la huella de la acción de su Gabinete. Las primeras medidas serán de impacto social, dirigido a los sectores de izquierda que en los últimos comicios votaron a Podemos. Las más sobresalientes serán sobre sanidad, dependencia y medidas laborales a las que Unidos Podemos, el partido de Pablo Iglesias, tendrá dificultad para negar su apoyo. Unas se plasmarán en proyectos de ley y otras en ofertas de pacto a la oposición.

Las primeras tendrán impacto social y por su contenido situadas en el ámbito de la izquierda. "Tenemos que recuperar derechos perdidos", señalan fuentes gubernamentales. La ley de igualdad salarial y la de igualdad contra todo tipo de discriminación de trato, están primero y vendrán de la mano de la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad, Carmen Calvo.

La universalización de la asistencia sanitaria, que el Gobierno del PP retiró a extranjeros sin papeles y a personas que no tenían seguridad social, será otra de las medidas que se adopten con cierta celeridad.

Estas medidas las hubiera querido consensuar Podemos desde el Gobierno, pero no será así. En cualquier caso, Pedro Sánchez ofrecerá a Iglesias negociarlas, pero será su Gobierno el que lleve la iniciativa. Por mucho que Iglesias acentúe las críticas, Sánchez no teme que Podemos niegue su apoyo ya que son medidas dirigidas al electorado de izquierda.

Estos votantes, que desde 2015 se dividieron entre el PSOE y Unidos Podemos, verán con buenos ojos que desde el Ministerio de Trabajo, que dirige Magdalena Valerio, se replanteen aspectos de la reforma laboral sin dejar vacíos en la legislación, recalcan los interlocutores. La recuperación de la negociación colectiva para el diálogo entre empresarios y sindicatos —y no dejarlo solo en manos de las empresas— va a abordarse de inmediato. No olvida Pedro Sánchez que los votos de Unidos Podemos le hicieron presidente, de la misma manera que no negoció nada y nada prometió, señalan las fuentes consultadas. Podemos, junto con las fuerzas políticas independentistas y nacionalistas, apoyó la moción de censura contra Mariano Rajoy por los casos de corrupción. FUENTE: EL PAÍS DE MADRID

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)