BALOTAJE EN CHILE: PIÑERA O GUILLIER

Los desafíos: educación, salud, jubilaciones y conflicto mapuche

El nuevo presidente enfrenta un conflicto marítimo con Bolivia y la llegada de migrantes.

Chile define hoy quien será el próximo presidente, Guillier o PIñera. Foto: EFE
Chile define hoy quien será el próximo presidente, Guillier o PIñera. Foto: EFE

La reforma educativa, el conflicto mapuche, cambios a los sistemas de salud y pensiones, el matrimonio igualitario, migración y un litigio marítimo con Bolivia en La Haya son algunos desafíos que aguardan al próximo presidente de Chile.

Educación.

La presidenta socialista Michelle Bachelet dejará avanzada gran parte de la ambiciosa reforma educativa que planteó al inicio de su gobierno y que al final de su mandato permitirá estudiar gratis en la Universidad a unos 260.000 jóvenes. Pero la ley que establece la gratuidad universal de forma permanente todavía se discute en el Congreso. Sebastián Piñera anunció que en caso de ser elegido, mantendría la gratuidad para el 60% de los estudiantes con menos recursos, pero con condiciones.

Mapuche.

Grupos radicales, como la Coordinadora Arauco Malleco, reivindican acciones de resistencia para la recuperación de tierras en manos de forestales que consideran suyas por derechos ancestrales. En los últimos años se le atribuyen incendios de camiones y maquinaria forestal o ataques a templos religiosos y viviendas, aunque la mayoría libra una lucha pacífica. El conflicto se concentra en las regiones sureñas de La Araucanía y Biobío, donde vive la mayoría de los 700.000 mapuches contabilizados sobre un total de 17 millones de habitantes del país, con niveles de pobreza que doblan a la del resto de la población.

Salud y pensiones.

Con un gasto en salud por familia del 32%, superior a la media de la OCDE (20%), Chile es uno de los países más caros en atención médica. El 80% de la población recurre al sistema público, criticado por las largas listas de espera y la falta de médicos, en particular fuera de Santiago. En pleno debate sobre su reforma, se halla el sistema de pensiones heredado de la dictadura de Augusto Pinochet, pionero en instalar un sistema de capitalización individual que hoy —casi cuatro décadas después de su creación— entrega unas pensiones de 380 dólares de promedio. Bachelet envió al Congreso un proyecto de ley que por primera vez introduce un aporte del 5% para el empleador. Por esta vía, se busca mejorar en un 20% el monto de las pensiones. Guillier apoya este aporte, mientras que Piñera aboga por el 4%.

Matrimonio gay.

Tras aprobar la ley del aborto terapéutico y un Acuerdo de Unión Civil para las personas del mismo sexo, Bachelet envió al Congreso un proyecto de ley para establecer el matrimonio igualitario, con la posibilidad de adopción, al que Piñera ya le ha cerrado la puerta ante la fuerte oposición de los sectores conservadores.

Migración.

Más de medio millón de migrantes arribaron en los últimos tres años a Chile. El sucesor de Bachelet deberá regular esta ola migratoria que colapsó la administración y aumentó el trabajo informal.

Demanda boliviana.

La Corte Internacional de Justicia de La Haya emitirá su fallo antes de 2020 sobre la demanda de negociar una salida al mar que presentó Bolivia en contra de Chile. Asimismo, Chile presentó una demanda contra Bolivia ante dicho tribunal por el uso de las aguas del río Silala en el norte minero del país.

SEBASTIÁN PIÑERA.
El empresario que quiere volver al poder.
Sebastián Piñera promete que Chile será el primer país de la región en alcanzar desarrollo hacia 2025. Foto:

ANTONIO DE LA JARA - REUTERS.

El multimillonario Sebastián Piñera buscará hoy domingo regresar al sillón presidencial de Chile con la promesa de facilitar la inversión y retomar una senda de alto crecimiento, pero también con ofertas sociales de último momento para ganar un incierto balotaje.

El multimillonario Sebastián Piñera buscará hoy domingo regresar al sillón presidencial de Chile con la promesa de facilitar la inversión y retomar una senda de alto crecimiento, pero también con ofertas sociales de último momento para ganar un incierto balotaje.

Tal como la saliente mandataria socialista Michelle Bachelet, el hábil hombre de negocios de 68 años busca convertirse en el primer político de derecha en ocho décadas en llevar las riendas de Chile por segunda vez.

Piñera, que gobernó entre 2010 y 2014, promete corregir las reformas de Bachelet y duplicar la tasa de crecimiento de la economía para que Chile sea el primer país latinoamericano en alcanzar el desarrollo hacia el 2025.

Aunque obtuvo el primer lugar en los comicios de noviembre, su apoyo resultó menor al anticipado por las encuestas y no pudo evitar el balotaje.

Sus opositores lo critican por su incontinencia verbal, pero sus asesores destacan su pragmatismo y capacidad de dar vuelta la página rápidamente con tal de no desviarse de su objetivo. Este es un rasgo que ya puso a prueba en su primer mandato, cuando lideró el exitoso rescate de 33 mineros atrapados a más de 700 metros de profundidad. Además, se vio enfrentado a una costosa reconstrucción al asumir su primer período justo después de un devastador terremoto y tsunami en el 2010.

Piñera está casado desde hace más de 40 años y tiene cuatro hijos que en esta campaña han irrumpido con mucha fuerza para reforzar la candidatura de su padre. Doctor en Economía de la Universidad de Harvard y dueño de una de las mayores fortunas del país, es el tercero de cinco hermanos de distintas tendencias entre quienes destacan José, quien diseñó el cuestionado sistema de pensiones; Pablo, economista vinculado a la centroizquierda; y Miguel, músico.

Pese a ser el abanderado de los conservadores, en un guiño a las colectividades más de centro ha recordado en la campaña que votó en contra de la permanencia en el poder del dictador Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988, que permitió un pactado retorno a la democracia.

Amante del fútbol —fue dueño del club Colo Colo— y piloto de helicópteros, Piñera siempre se ha considerado a sí mismo un "emprendedor".

Pero ese ímpetu también le ha jugado en contra.

Una serie de acusaciones que incluyen el manejo de inversiones con empresas basadas en paraísos fiscales y la compra de acciones en una pesquera peruana en medio de un litigio marítimo entre ambos países, entre otras, le han significado constantes ataques de sus detractores.

Reducción de impuestos y 600.000 nuevos trabajos.

En el campo económico, Piñera propone duplicar la tasa de crecimiento, apoyado en el repunte de inversión y un plan de reactivación, con un costo fiscal de 14.000 millones de dólares. Convertir a Chile en un país desarrollado y sin pobreza al 2025. Perfeccionar la reforma tributaria, lo que incluiría menores impuestos a las empresas. En materia laboral, planea crear 600.000 puestos de trabajo en todo su período de gobierno. Buscará perfeccionar también la reforma de pensiones enviada al Congreso por Bachelet, incluir a nuevos actores como compañías de seguros y la creación de una AFP Estatal. A diferencia del proyecto del gobierno, que considera elevar la cotización del 10 al 15% con cargo al empleador (3% a aporte solidario y 2% a cuenta individual), Piñera busca un alza al 14% y todo a ahorro del trabajador. Considera nuevos subsidios a la clase media, mujeres e incentivos para aplazar la edad de jubilación.

ALEJANDRO GUILLIER
El periodista que busca unir a la izquierda.
Desde la primera vuelta, ha buscado cautivar el voto de los jóvenes de Frente Amplio chileno. Foto: AFP

FELIPE IRURETA - REUTERS

En menos de cinco años, Alejandro Guillier dejó atrás una carrera como periodista de radio y televisión, fue electo senador y se transformó en la apuesta oficialista para dar continuidad a las reformas implementadas por la presidenta Michelle Bachelet.

Ahora, deberá lograr lo que tal vez sea su mayor desafío: unir a las distintas fuerzas de la izquierda chilena para vencer hoy domingo a Sebastián Piñera en un balotaje presidencial que se espera reñido.

De voz grave y aspecto severo, Guillier (64) se hizo conocido como periodista, para luego volcarse a la política y actualmente es senador de la principal región minera del país por el bloque gobernante de centroizquierda Nueva Mayoría. El también sociólogo ha buscado resaltar su postulación como independiente, pese al apoyo de radicales, socialistas y comunistas, en un intento por recuperar la confianza de los electores tras escándalos de financiamiento ilegal que afectaron en los últimos años a casi todo el espectro político chileno.

Por lo mismo, insistió en inscribir su candidatura con la recolección de miles de firmas que le dieran sustento a su eslogan de "El Presidente de la Gente".

Pero el esfuerzo no fue suficiente para contar con un masivo apoyo en la primera vuelta de noviembre. Con un 22,7% de los sufragios, Guillier —quien está casado y tiene tres hijos— quedó a 14 puntos de Piñera y superó sólo por dos a la candidata del joven bloque de izquierda alternativa Frente Amplio, la también periodista Beatriz Sánchez, cuyos votos son vistos como clave para el balotaje. "Ha quedado claro ante el país que el progresismo, que las chilenas y chilenos que quieren cambios, que quieren derecho a la educación y a la salud, que quieren un sistema de previsión decente (...) somos más y por lo tanto ganaremos en diciembre", dijo Guillier en su discurso tras la primera vuelta.

Con un tono propio de sus años de profesor universitario, el oficialista ha buscado desde entonces conquistar a los jóvenes del Frente Amplio con promesas de avanzar en la gratuidad de la educación, entre otras. Sin embargo, los líderes del bloque —muchos de ellos exdirigentes estudiantiles— tacharon de ambiguos sus planteamientos y condicionaron hasta última hora un apoyo explícito, al que sólo accedió con premura Sánchez, con quien Guillier trabajó por años y mantiene una relación de amistad.

En un último guiño, Guillier realizó el miércoles el cierre de su campaña en regiones con un acto cargado de simbolismo en la porteña ciudad de Valparaíso, único municipio del país gobernado por el Frente Amplio.

Más impuestos a empresas y trabajo de 40 horas semanal.

El plan de gobierno de Alejandro Guillier tendría un costo de 10.000 millones de dólares, con impulso de la inversión en infraestructura y vivienda. Propone estudiar alternativas al actual sistema de regalías mineras. En materia de impuestos ha esbozado la idea de "meter la mano en los bolsillos" de los más ricos, pero no ha entregado detalles. Habló de subir los impuestos de las empresas, del 25 al 27%.

Piensa consolidar la reforma tributaria de Bachelet y a su vez impulsar un equilibrio fiscal estructural. Propone crear hasta un millón de empleos y avanzar en instaurar jornada laboral de 40 horas semanales. Apoya una reforma de pensiones en los mismos niveles considerados en el proyecto de Bachelet. Planea crear una AFP Estatal y una institucionalidad para que los afiliados elijan entre una entidad pública o privada. Es partidario de eliminar a las AFP privadas en el largo plazo.

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