OPINIÓN

Demostración de fuerza de Lava Jato

O GlOBO/GDA

Si la prisión del expresidente Michel Temer no fue una sorpresa, debido a las investigaciones en su contra y también por la vulnerabilidad con que debió abandonar la Presidencia y la pérdida de los fueros, el hecho destaca a Brasil, una vez más, en el combate a la corrupción, porque ahora hay dos exjefes de gobierno detenidos. Lula y Temer. Esto no sucede siempre en un país bajo un estado democrático de derecho.

Temer fue preso por el brazo del Lava Jato de Río de Janeiro, por decisión del juez Marcelo Bretas, del 7º Turno Federal Criminal del estado, también responsable por la detención del exgobernador Sérgio Cabral, de su bancada en la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro y de empresarios, por desfalcos regionales. Así como sucede con Cabral y Lula, Michel Temer no es un blanco aislado: se mandaron pedidos de prisión a San Pablo, Río, Porto Alegre y Brasilia. Diez en total. Uno de ellos, para el exministro Moreira Franco, quien asumió cargos de primera línea en el gobierno anterior.

Uno de los puestos, el de Ministro de Minas y Energía, que, según las denuncias formuladas a partir de, entre otras, la delación premiada del operador Lúcio Funaro, participó de las negociaciones para recibir propinas obtenidas con la empresa constructora Engevix, responsable por obras en la usina nuclear de Angra3. Por eso el nombre de la operación se bautizó “Radiactividad”. Otro que colaboró con el Ministerio Público es el propio dueño de la constructora, José Antunes Sobrinho.

En las declaraciones, además de Funaro, surgen más personajes conocidos, como João Batista Lima, “coronel Lima”, amigo histórico del expresidente, con muchas evidencias de que ayudaba a Temer a hacerse con las “contribuciones no contabilizadas” desde hacía mucho tiempo. El coronel (ex PM) también aparece en investigaciones sobre la participación de Temer, ya vicepresidente de la República, en arreglos heterodoxos con empresas del puerto de Santos.

La demostración de vigor de Lava Jato llega en el momento en que el Ministerio Público, y en particular los procuradores de Curitiba, sede de la operación, acaban de ser derrotados en el tribunal supremo, en la votación sobre el destino de crímenes de la Caja 2. La hipótesis, que los condenó solo en la Justicia Electoral, ganó solo por un voto, a pesar de la argumentación sobre la falta de estructura y condiciones técnicas de la Justicia para investigar casos serios de corrupción en relación a las elecciones y campañas electorales. Del tipo que envuelve a Temer y a los exministros.

La exhibición de fuerza del Lava Jato parece una alerta a los que desean contener la devastación por la que pasan políticos y empresarios cercanos al poder.

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