ESTADOS UNIDOS

Demócratas iniciaron el proceso para un juicio político a Donald Trump

Lo acusan de “traición” a la seguridad nacional de EE.UU.

Donald Trump en la reunión de la ONU en Nueva York. Foto: AFP
El presidente ayer luego de su discurso en la ONU; dijo que el juicio político es una “caza de brujas” y “muy malo” para EE.UU. Foto: AFP

Finalmente los demócratas se decidieron, y anunciaron ayer martes el inicio del proceso para abrirle un juicio político al presidente Donald Trump. Lo acusan de haber traicionado la seguridad nacional, tras la revelación de que supuestamente bloqueó fondos a Ucrania y de que habría coaccionado a ese país para que se investigara al exvicepresidente Joseph Biden, hasta ahora su principal rival para las elecciones de 2020, y a su hijo Hunter Biden.

La encargada del anuncio del juicio político fue la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. “Hoy anuncio que la Cámara de Representantes inicia de manera oficial una investigación de juicio político”, apuntó Pelosi ante los medios.

“El presidente debe rendir cuentas; nadie está por encima de la ley”, agregó.

El propio Biden había adelantado su apoyo a esta investigación. “Si continúa obstruyendo al Congreso y no cumple con la ley, Donald Trump dejará al Congreso, en mi opinión, sin otra opción que iniciar los procedimientos para un juicio político”, dijo Biden en Wilmington, en su estado natal de Delaware.

Pelosi defendió la decisión al asegurar que las acciones de Trump han sido una “traición a su juramento del cargo, a la seguridad nacional y a la integridad de las elecciones”.

Trump reaccionó rápidamente y calificó el inicio de la investigación para abrir un juicio político de “caza de brujas”. “Un día tan importante en las Naciones Unidas, tanto trabajo y tanto éxito, y los demócratas tenían que arruinarlo a propósito (…). ¡Muy malo para nuestro país!”, tuiteó Trump desde Nueva York.

Los votos. 

En la Cámara de Representantes hay 235 demócratas, 199 republicanos y un independiente. Como resultado, los demócratas podrían acusar a Trump sin el apoyo republicano.

En 1998, cuando los republicanos tenían una mayoría en la Cámara de Representantes, los votos en general se alinearon con los partidos para acusar al presidente demócrata Bill Clinton por el caso Lewinsky.

En el Senado hay 53 republicanos, 45 demócratas y dos independientes que generalmente votan con los demócratas. La condena y remoción de un presidente requiere de 67 votos. Para que Trump sea destituido de su cargo, al menos 20 republicanos, todos los demócratas e independientes tendrían que votar en su contra. La mayoría republicana en el Senado podría desestimar inmediatamente los cargos contra Trump en una votación, sin considerar la evidencia.

Ningún presidente ha sido destituido por un juicio político. Uno, Richard Nixon, renunció antes de ser removido. Otros dos, Andrew Johnson y Clinton, fueron acusados por la Cámara, pero no condenados por el Senado. (Ver recuadro).

Giro. 

A pesar de que hasta ahora Pelosi se había mostrado reticente al juicio político por considerarlo “extremadamente divisivo”, ayer consideró que los “hechos” acreditan la decisión tomada.

De hecho, antes de la comparecencia de Pelosi, Trump auguró que un juicio político le podría beneficiar de cara a los comicios de 2020. “Nuestro país lo está haciendo mejor que nunca y ellos (los demócratas) van a perder las elecciones y se inventaron esto”, dijo el presidente.

El anuncio de la apertura de una investigación para iniciar un proceso de destitución llega tras la revelación de que Trump bloqueó fondos de asistencia a Ucrania y de que habría coaccionado a ese país para que se investigara al exvicepresidente Biden y a su hijo Hunter.

En los últimos días, han ido trascendiendo detalles a cuentagotas sobre una conversación telefónica de Trump con el presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, a finales de julio.

Trump dijo ayer que ordenó que hoy miércoles se divulgue la “transcripción completa” y “desclasificada” de su llamada con Zelenski, tratando así de contener el revuelo político generado en los últimos días. “Cuando vean (el contenido de) la llamada, que asumo que verán en algún momento, lo entenderán. La llamada fue perfecta. No podía haber sido más agradable”, aseveró en Twitter.

El pasado viernes, el diario The Wall Street Journal publicó que Trump llegó a pedir hasta ocho veces a Zelenski que trabajara con su abogado personal, Rudy Giuliani, para investigar a Hunter Biden, al que acusa de corrupción en Ucrania.

Esta revelación se conoció después de la queja interna presentada por un funcionario de los servicios la inteligencia estadounidense acerca de un intercambio de Trump con un dirigente extranjero.

El lunes, The Washington Post publicó que Trump ordenó a su jefe de Gabinete, Mick Mulvaney, bloquear pagos de casi 400 millones de dólares a Ucrania antes de hablar con Zelenski.

Los fondos, una partida de 250 millones de dólares del Pentágono para armamento y otra de 141 millones de dólares para seguridad marítima, ambas aprobadas por el Congreso, fueron finalmente transferidos a Ucrania el pasado 11 de septiembre.

En tanto, el senador republicano Chuck Grassley instó ayer martes a los demócratas a no usar el juicio político contra Trump para retrasar la tramitación del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).

Grassley criticó a los demócratas por iniciar la investigación para un juicio político, ya que el presidente se había comprometido a publicar una transcripción de su llamada telefónica con el mandatario ucraniano.

“Si los demócratas usan los procedimientos de juicio político como base para no actuar en políticas que beneficiarán directamente a los estadounidenses, como el T-MEC o la reducción de precios de los medicamentos con receta, eso demostraría que están más interesados en la política”, dijo Grassley en un comunicado.

Mensajes para Irán, China y Venezuela

Antes del anuncio de los demócratas de que lanzaban el proceso para un juicio político a Donald Trump, el presidente era noticia por su discurso en la Asamblea General de la ONU.

Allí Trump denunció la “sed de sangre” de Irán. Trump también dedicó un mensaje a China y su presidente, Xi Jinping, al decir que el mundo está observando cómo gestiona las manifestaciones masivas en Hong Kong. “La forma en que China elige gestionar la situación dirá mucho sobre su rol en el mundo en el futuro. Todos contamos con el presidente Xi como un gran líder”, sostuvo.

Los ataques del 14 de septiembre sobre Arabia Saudita sacudieron Oriente Medio y generaron alarma sobre una guerra a mayor escala. Trump se mostró ante la crisis, evitando represalias militares, al menos por ahora. “Todas las naciones tienen el deber de actuar. Ningún gobierno responsable debería subsidiar la sed de sangre de Irán. Mientras continúe el comportamiento amenazante de Irán, las sanciones no se levantarán, se endurecerán”, advirtió Trump.

El presidente instó también a sus aliados en el Golfo Pérsico a normalizar las relaciones con Israel para provocar un contrapeso regional al poderío de Irán.

En cuanto a la migración, Trump dijo que las políticas de “fronteras abiertas” estaban perjudicando a las mismas personas a las que pretenden ayudar. “Hoy tengo un mensaje para los activistas de las fronteras abiertas que se ocultan en la retórica de la justicia social: sus políticas no son justas. Sus políticas son crueles y malvadas”, dijo.

En otro orden, Trump llamó “marioneta de Cuba” al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y prometió que seguirá del lado del pueblo venezolano “hasta que se restaure la democracia”. “El dictador Maduro es una marioneta cubana protegida por guardaespaldas cubanos”, sentenció. Y denunció que Cuba “saquea la riqueza de Venezuela” para mantenerse a flote. “Estamos siguiendo muy de cerca la situación en Venezuela. Esperamos el día en que se restaure la democracia y Venezuela sea libre”, agregó.

Principales características del "impeachment" 

¿Qué es un juicio político?
En general puede definirse como un proceso mediante el cual el Poder Legislativo puede derrocar a un presidente si considera que ha cometido un crimen. En concreto el impeachment, es precisamente eso, un proceso en el que un funcionario público es acusado de violar la ley, y sometido por ello a escrutinio en el Senado, lo que no significa que vaya a ser destituido de manera automática. Según la Constitución estadounidense, el presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles “serán destituidos de su cargo por acusación y condena por traición, soborno u otros crímenes y delitos menores”. Pero dada la amplitud de la definición, el Congreso puede iniciar el proceso de destitución debido a una actividad criminal, abusos de poder o cualquier otra presunta infracción.

¿Cómo se inicia el proceso?
Normalmente, es el Comité Judicial de la Cámara de Representantes el que inicia los trámites y emite una resolución con los cargos contra el presidente, que después deben ser votados por la Cámara Baja y por el Senado. Las razones para la destitución, denominados artículos del juicio político (Articles of Impeachment) son enviadas al pleno de la cámara, donde se debatirán y votarán cada una de ellas. Si alguna de ellas es aprobada por mayoría simple el presidente será sometido al proceso. Una condición que no supone que este abandone sus funciones, en espera de la decisión final de los senadores. Una vez cumplido el primer trámite en la Cámara de Representantes, el Senado recibe los artículos del juicio político y se consensúan las reglas y procedimientos que se seguirán.

El juicio político.
El juicio político propiamente dicho se celebra en el Senado. En esta cámara se elige un grupo de legisladores que harán las veces de fiscales, mientras que el resto hace de “jurado”. Se necesitan dos tercios para declarar culpable al presidente. En esta parte del proceso el mandatario está representado por sus abogados. Después de ser escuchados los argumentos a favor y en contra, los senadores se reunirán en sesión privada para debatir. La votación sobre el veredicto se realizará en sesión pública y necesitará contar con los votos de una mayoría cualificada de, al menos, los dos tercios de los senadores. Si el resultado es favorable se retirarán todas las atribuciones al presidente e incluso se le puede prohibir la práctica de cualquier actividad en la administración pública de manera permanente.

Tres precedentes.
Tres han sido los presidentes de Estados Unidos que han afrontado un juicio político. Dos fueron absueltos, los demócratas Andrew Johnson, en 1868, y Bill Clinton, entre 1998 y 1999. El republicano Richard Nixon renunció en 1974 al comenzar el proceso de juicio político tras el escándalo del Watergate. Nixon fue el único presidente de Estados Unidos que dejó el cargo antes de terminar su segundo mandato. El caso de Clinton, el más controvertido de la edad moderna, ocurrió a raíz del escándalo sexual de la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky en 1998, pero logró salir airoso con el voto a favor de su inocencia de 55 de los 100 senadores respecto al cargo por perjurio, y obtuvo un empate en el cargo presentado en su contra por obstrucción a la justicia.

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