ESTADOS UNIDOS

Demócratas dudan antes de seguir el juicio político contra el presidente Trump

Donald Trump acusa a los opositores de mala fe; Nancy Pelosi afirma que en el Senado ya decidieron salvar al mandatario estadounidense.

Trump despertó ayer jueves como nuevo miembro del reducido club de presidentes estadounidenses procesados para su destitución. Foto: Reuters
Trump despertó ayer jueves como nuevo miembro del reducido club de presidentes estadounidenses procesados para su destitución. Foto: Reuters

El juicio político contra Donald Trump nace herido de partidismo. Salió adelante el miércoles gracias al control del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes y se estrellará en el Senado gracias al Partido Republicano. El presidente de Estados Unidos está acusado de abuso de poder y obstrucción al Congreso por el escándalo de Ucrania, pero la absolución se da tan por segura que los demócratas temen que el juicio político se convierta en una pantomima.

El impeachment es un mecanismo previsto en la Constitución. Ambas partes se acusan de mala fe. La presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, advirtió ayer de que no enviará los cargos aprobados al Senado mientras no se hayan sentado las bases para un proceso “justo”, lo que podría retrasar el juicio. El líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell está coordinando el procedimiento con la propia Casa Blanca, según admitió hace días, y calificó la intención de Pelosi como un reconocimiento de la debilidad de la causa sobre Trump.

El mandatario despertó ayer jueves como nuevo miembro del reducido club de presidentes estadounidenses procesados para su destitución. Tomó su cuenta de Twitter y acusó al Partido Demócrata de haber puesto en marcha “la mayor caza de brujas de la historia”. Un rato después, el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, denunció la “ira partidista” de la oposición. Pelosi le replicó al minuto: “Cuando nuestros padres fundadores redactaron la Constitución, sospecharon que podía haber un presidente corrupto. Lo que no sospecharon es que al mismo tiempo hubiese también un líder corrupto en el Senado”.

El día después fue, en resumen, tan crispado como cualquier otro día en Washington. La sensación de cotidianidad que ha transmitido todo este proceso, desde que la investigación en la Cámara baja echó a andar el pasado 24 de septiembre, solo se explica por el clima de turbulencia que Estados Unidos ha normalizado a lo largo de la era Trump.

Los otros dos procesos públicos abiertos contra un presidente en el siglo XX -el de Bill Clinton, en 1998, y el de Richard Nixon, en 1974, que no cristalizó en impeachment porque dimitió antes- mostraron hasta qué punto un juicio político de estas características puede dividir a una nación. En este caso, la nación ya está completamente dividida.

El cargo de obstrucción al Congreso fue aprobado con 229 a favor y 198 en contra. Foto: AFP
El cargo de obstrucción al Congreso fue aprobado con 229 a favor y 198 en contra. Foto: AFP

El partidismo en el Capitolio se ha extremado hasta llegar a lo tribal. Los 431 miembros de la Cámara de Representantes estaban llamados a votar sobre los cargos contra el presidente, acusado de haber presionado -chantajeado incluso- al Gobierno de Kiev para lograr que anunciara unas investigaciones que perjudicaban a los demócratas y le favorecían electoralmente. Los legisladores debían decidir si todo lo que habían estado leyendo y escuchando de testigos sobre el escándalo de Ucrania evidenciaba un caso de abuso de poder y de obstrucción al Congreso. Y el resultado se ajustó a la línea del partido casi al milímetro. Ni un solo republicano presente en la sala vio motivos para juzgar a Trump y, sin embargo, todos los demócratas, salvo tres excepciones, lo consideraron irremediable.

El primer artículo del impeachment, sobre el abuso de poder, salió adelante con 230 votos a favor (229 demócratas y un independiente) y 197 en contra (195 republicanos y dos demócratas). El cargo de obstrucción al Congreso fue aprobado con 229 a favor y 198 en contra (de nuevo, todos los republicanos, más tres deserciones demócratas y una abstención).

Trump habla ante el Congreso en febrero

Parecería que todo es normal en Washington. Ayer, Nancy Pelosi envió la invitación al presidente Donald Trump para que pronuncie el discurso anual sobre el Estado de la Unión, el martes 4 de febrero. Si bien la invitación es costumbre, este año el clima político es diferente, debido a las discusiones fuertes que han protagonizado Trump y Pelosi a raíz del juicio político. El presidente aceptó la invitación.

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