DILMA QUIERE BLINDAR A LULA

Delación de senador hace entrar en pánico al Gobierno

Lula aceptó ser jefe de Gabinete de Dilma, pero esto aún no se concretó.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Pixuleco" un personaje que representa a Lula. Foto: Reuters

En un último intento por proteger al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, la presidenta Dilma Rousseff le ofreció la jefatura de la Casa Civil, cargo equivalente al de jefe de Gabinete. Si bien trascendió que el líder del PT había aceptado por fin este nombramiento, tras dos rechazos anteriores, estó no se verificó aún en forma oficial.

Esta novedad ocurre en momentos en que el juez federal de Curitiba, Serio Moro, resuelve en torno al pedido de prisión preventiva elevada por la Fiscalía de San Pablo.

En caso de que la designación se concrete y al adquirir fueros en el Ejecutivo, la indagatoria quedará en manos del Supremo Tribunal Federal. Otro hecho se sumó ayer a los apuntados y es el de la aceptación por parte del Supremo del testimonio ofrecido por el exjefe de bancada del PT, el senador Delcídio Amaral, quien tras su procesamiento en la trama Petrobras y que apunta directamente a la presidenta Rousseff y a Da Silva por intentar bloquear la investigación. También salpica al líder del PSDB, el senador opositor Aécio Neves. También aparece involucrado un influyente ministro del Gabinete de Rousseff, Aloízio Mercadante, quien actuó como instrumento de presión contra Amaral.

"Pánico".

"Si a la presidenta (Dilma) Rousseff le queda algo de dignidad, debe destituir inmediatamente al ministro" y "reconocer que su Gobierno cada día avergüenza más al país", dijo el diputado Antonio Imbassahy, jefe del Partido de la Social Democracia Brasileño (PSDB) en la Cámara baja.

Según Imbassahy, la destitución debe ser "inmediata y sumaria", porque "Brasil ya no puede aceptar más abusos de los miembros de este Gobierno" y "mucho menos" de personas "tan cercanas a la presidenta", como lo es Mercadante.

El diputado del PSBD fue secundado por el jefe del Partido Popular Socialista (PPS) en la Cámara de Diputados, Rubens Bueno, quien afirmó que el supuesto intento de Mercadante "prueba que el Gobierno está en pánico y hace cualquier cosa para no caer".

Bueno sostuvo que "el Gobierno ha entrado en un irremediable proceso de metástatis, está totalmente contaminado y ya no tiene para dónde ir".

En su declaración ante la Justicia, Amaral sostuvo que interpretó el mensaje de Mercadante, que le fue transmitido por su asesor, como una oferta de apoyo del propio Gobierno, ya que el ministro es uno de los hombres más cercanos a la presidenta Rousseff.

En el audio divulgado por la revista Veja, Mercadante alude a esa condición, dice que es "un tipo leal" y asegura que Rousseff "sabe" que si hay alguien que irá "con ella hasta el final" es él.

Amaral fue encarcelado en noviembre pasado, cuando ejercía como jefe del grupo oficialista en el Senado, acusado de "obstaculizar a la Justicia" y de intentar sobornar a algunos implicados en la red de corrupción petrolera a cambio de su silencio.

Hace un mes, la Corte Suprema autorizó que siguiera detenido en su domicilio y que incluso retomara su actividad parlamentaria, lo que aún no ha hecho.

En el acuerdo de cooperación judicial, aceptado hoy por la Corte Suprema, el senador afirmó que Rousseff y Lula "sabían" de la corrupción petrolera e intentaron "manipular" a la Justicia para obstruir la investigación y liberar a algunos acusados. Ayer el propio Amaral envió una nota a la dirección del PT su baja de los registros de afiliados al partido.

Rechazo.

Rousseff "repudia con vehemencia e indignación el intento de involucrar su nombre en la iniciativa personal del ministro Aloizio Mercadante", acusado por el senador Amaral de ofrecerle respaldo político y financiero para que no cediera a un acuerdo de delación premiada, indicó un comunicado de la Presidencia.

Mercadante, una figura histórica del PT, que ocupa actualmente el cargo de ministro de Educación, negó haber tratado de sobornar a Amaral.

"Jamás intenté impedir la delación (premiada) (...). En ningún momento digo: No puedes delatar, si ese es su derecho", afirmó en una rueda de prensa, sin negar que hubiera conversado con Amaral por teléfono. Mercadante se reunió más temprano con Rousseff, en medio del peor momento de la crisis. Toda la atención está enfocada ahora en si el ofrecimiento a Lula llega finalmente a concretarse en forma oficial.

El flanco del juicio a Dilma sigue abierto.

Rousseff, electa en 2010 y reelecta en 2014, tiene apenas un 11% de apoyo popular y es blanco de la indignación por la recesión que amenaza con hundir a Brasil en su peor ciclo económico en un siglo y por el lodazal de corrupción que salpica a la élite empresarial y política.

El principal aliado del PT, el centrista PMDB, al que pertenece el vicepresidente, Michel Temer, está tentado de abandonar la coalición, lo que dejaría a Rousseff a las puertas del juicio político. La Corte Suprema podría destrabar el proceso de impeachment entre hoy y mañana, definiendo su formato y habilitando a la Cámara de Diputados iniciar el proceso.

La trama que destapó el senador Amaral.

El exjefe del oficialismo en el Senado de Brasil Delcídio Amaral acusó a la presidenta Dilma Rousseff y a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, de participar en múltiples casos de corrupción, según documentos filtrados ayer por la prensa. La declaración de Amaral a la Policía Federal, ofrecida en el marco de un acuerdo de cooperación con la Justicia, fue aceptada ayer por la Corte Suprema.

En su declaración, que suma 255 páginas y aporta pruebas como sus agendas oficiales, listas de llamadas y pasajes aéreos, el senador denuncia también a numerosos políticos de partidos oficialistas y de oposición. Entre otros ilícitos, acusa a Rousseff y Lula de chantajear a testigos de los casos de corrupción, entre ellos a él mismo, de financiación ilegal de sus campañas electorales, de presionar a jueces del Tribunal Supremo y de tener conocimiento o autorizar operaciones ilegales en Petrobras.

Según Amaral, el ministro de Educación, Aloízio Mercadante, en nombre de Rousseff, le ofreció dinero para tratar de evitar su confesión y su delación. Amaral acusó a Rousseff de presionar a jueces del Supremo para intentar obstruir la investigación y para pedir la puesta en libertad de algunos grandes empresarios que fueron arrestados por su implicación en el caso Petrobras.

También, según la declaración, la jefa de Estado propuso el nombramiento del magistrado Marcelo Navarro Ribeiro Dantas para el Superior Tribunal de Justicia (STJ), que fue el único juez que votó a favor de conceder un hábeas corpus a dos de esos empresarios acusados de pagar sobornos para ganar contratos de Petrobras. En otros capítulos de la declaración, Amaral detalla el funcionamiento de la financiación ilegal de las dos campañas electorales de Rousseff, que se habría nutrido de fondos pagados por las constructoras de la hidroeléctrica de Belo Monte, implicadas en el caso Petrobras. EFE

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