LA POLÍTICA EXTERIOR DE TRUMP

La declarada guerra comercial de EE.UU. y China golpea las bolsas

La OMC pidió “moderación” y Macron que no apunten a “la cabeza”.

Trump al anunciar la firma del presupuesto federal. Foto: Reuters
Trump al anunciar la firma del presupuesto federal. Foto: Reuters

Estados Unidos y China, las mayores economías mundiales, velan las armas para una potencial guerra comercial con una retórica que hace temer enfrentamientos de impredecibles consecuencias.

Washington lanzó el primer golpe el jueves al anunciar aranceles contra productos chinos por al menos 50.000 millones de dólares, y Pekín respondió con medidas de reciprocidad contra un centenar de productos estadounidenses.

Este escenario de incertidumbres generalizadas provocó ayer una marcada tendencia a la baja de las principales bolsas de valores, en un adelanto del impacto que esta crisis puede tener en los mercados financieros. En Wall Street el índice Dow Jones ya había caído 3% el jueves y este viernes volvió a desplomarse un 1,7%, mientras que en Europa también se deslizaron en la pendiente las bolsas de Londres, Fráncfort, Milán y Madrid. Las bolsas de valores en Shanghái, Shenzen y Hong Kong también terminaron en baja, así como la de Tokio.

La Organización Mundial de Comercio (OMC) pidió "moderación y un diálogo urgente".

"Perturbar el flujo comercial puede poner el peligro la economía mundial", dijo en Ginebra el director general de la OMC, Roberto Azevedo.

En Bruselas el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo que la Unión Europea respondería "sin debilidad" a una eventual embestida estadounidense en el flanco comercial.

"Nada se puede resolver cuando tienes un revólver apuntado contra la cabeza", comentó el mandatario francés.

Este viernes, sin embargo, el presidente Donald Trump destacó que Washington ya inició conversaciones comerciales con varios otros países, y afirmó que su gobierno ahora puede negociar acuerdos "justos" gracias a su postura más firme.

Por el momento eximió de aranceles al acero y al aluminio a la Unión Europa y a varios países, entre ellos Canadá, México, Argentina, Brasil y Corea del Sur.

"China no teme en absoluto una guerra comercial", advirtió el ministro chino de Comercio.

"Si se inicia una guerra comercial, China luchará hasta el fin para defender sus intereses legítimos con todas las medidas necesarias", había apuntado el jueves la embajada china en Washington.

Trump ordenó elaborar en 15 días una lista de productos chinos cuya importación pasará a ser objeto de pesados aranceles.

China respondió el viernes con una lista de 128 productos, o líneas arancelarias, sobre los que aplicará tasas de aduana del 15% o del 25% si las negociaciones con Washington no llegan a buen puerto.

Las represalias chinas parecen moderadas: los productos que afectados equivaldrían a 3.000 millones de dólares en exportaciones a China el año pasado, esto es, apenas el 2% del total de las exportaciones de Estados Unidos hacia ese país en 2017 (154.000 millones).

Productos como frutas, vino, etanol, ginseng o tubos de acero sin soldar podrían ser gravados con un arancel del 15%, mientras que el de la carne de cerdo o el aluminio reciclado sería de un 25%.

La lista no incluye, sin embargo, la soja, que Estados Unidos exportó a China por valor de 14.000 millones de dólares el año pasado.

El secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, explicó que las sanciones a Pekín son el "preludio de una serie de negociaciones".

A disgusto, Trump firmó presupuesto federal

Tras mantener en vilo a Washington con su amenaza de vetar la ley de presupuesto federal y precipitar un nuevo cierre del gobierno, Donald Trump finalmente promulgó la norma. "He firmado la ley", dijo Trump en la Casa Blanca, poniendo fin a la posibilidad de un nuevo "shutdown" del gobierno a la medianoche por falta de fondos. En una declaración en la que describió la situación como "ridícula", Trump dijo que finalmente había firmado la ley como una "cuestión de seguridad nacional" y para reforzar a las fuerzas militares, pero dijo que contenía muchos elementos con los que estaba "descontento". Más temprano había argumentado que evaluaba el veto ante la falta de compromiso en temas de inmigración y seguridad, en particular porque no incluye los fondos para el muro en la frontera con México.

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