LA PRESIÓN SOBRE EL RÉGIMEN SANDINISTA

Daniel Ortega quedó más aislado y expuesto a duras sanciones

La situación en Nicaragua se debatirá esta semana en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que podría suspender al país del bloque regional.

Miles de personas protestan en Costa Rica contra el régimen de Daniel Ortega. Foto: AFP
Nicaragüenses exiliados en Costa Rica realizan una manifestación contra las elecciones en Nicaragua y el presidente Ortega. Foto: AFP

Daniel Ortega se adjudicó la reelección, pero la comunidad internacional no lo reconoce. Apenas un puñado de países, entre los que están Venezuela, Cuba, Bolivia, Irán y Rusia, saludaron el “triunfo” de Ortega. Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y la mayoría de los países de América Latina denunciaron que las elecciones del domingo en Nicaragua fueron una farsa. “Carecen de legitimidad”, dijo Uruguay.

Ortega se adjudicó un cuarto período consecutivo con un 75% de los votos, en unas elecciones con los principales candidatos de la oposición presos o en el exilio. Las reacciones no se hicieron esperar. El presidente estadounidense, Joe Biden, calificó los comicios de “farsa”, y la UE aseguró que “carecen de legitimidad”.

Ortega, quien el jueves cumplirá 76 años, asumirá otros cinco años como presidente a partir del 10 de enero, a la cabeza del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), junto a su poderosa esposa Rosario Murillo, de 70, que será vicepresidenta por segunda vez.

El exguerrillero sandinista que participó en la derrota en 1979 del régimen de Anastasio Somoza, pero que ahora muchos lo equiparan con ese dictador, “compitió” con cinco candidatos derechistas, desconocidos y tachados de colaboradores de Ortega, que en total obtuvieron el restante 25% de los votos.

Los comicios “completan la conversión de Nicaragua en un régimen autocrático”, dijo la UE en un comunicado. “Fue una elección solo de nombre”, agregó el Reino Unido.

Los comicios también designaron a 90 diputados de un Congreso que, al igual que todos los poderes del Estado, está bajo control del régimen.

Oposición acorralada.

Los comicios se celebraron tres años y medio después de las protestas de 2018 que exigieron la renuncia de Ortega y cuya represión dejó al menos 328 muertos y más de 100.000 exiliados, sumiendo al país centroamericano de 6,5 millones de habitantes en una profunda crisis política.

Desde junio fueron ilegalizados tres partidos y detenidos 39 activistas sociales, políticos -entre ellos siete aspirantes presidenciales-, empresarios y periodistas, sumándose a unos 120 opositores que siguen presos desde 2018.

“La integridad del proceso electoral fue aplastada” por el encarcelamiento, “hostigamiento” e “intimidación” de opositores, señaló el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, a nombre de los 27 países de la UE.

Los opositores habían llamado a la abstención. El régimen estimó en un 65% la participación, aunque el observatorio independiente Urnas Abiertas, que denunció el “hostigamiento a trabajadores del Estado” para forzarlos a votar, aseguró que la abstención habría alcanzado un 81,5%.

Nicaragüenses exiliados en Costa Rica realizan una manifestación contra las elecciones en Nicaragua y el presidente Ortega. Foto: AFP
Nicaragüenses exiliados en Costa Rica realizan una manifestación contra las elecciones en Nicaragua y el presidente Ortega. Foto: AFP

Sanciones y aislamiento.

Tras los arrestos de los opositores, Estados Unidos y la UE impusieron sanciones al círculo íntimo de Ortega.

Biden se apresta a firmar un arsenal de medidas bajo la ley RENACER -aprobada por el Congreso la semana pasada-, para aumentar la presión sobre el régimen. El secretario de Estado, Antony Blinken, condenó ayer lunes las elecciones “antidemocráticas” en Nicaragua y reiteró que Estados Unidos continuará imponiendo “sanciones” al régimen de Ortega.

La situación en Nicaragua se debatirá esta semana en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que podría suspender al país del bloque regional.

El nuevo mandato de Ortega y Murillo “vaticina la perpetuación” de la “estrategia represiva contra voces críticas” y “la continuidad de la migración forzada de quienes se ven criminalizados por alzar la voz”, dijo la mexicana-estadounidense Erika Guevara, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Por su partem, cuatro expresidentes latinoamericanos y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) abogaron ayer lunes por aislar internacionalmente a Ortega, y suspender a Nicaragua de la OEA.

Los expresidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Laura Chinchilla, de Costa Rica; Ricardo Lagos, de Chile; Juan Manuel Santos, de Colombia, y el exvicepresidente de Costa Rica Kevin Casas firmaron una declaración junto a IDEA en la que solicitan a Estados Unidos, Canadá, Europa y los países latinoamericanos “denunciar con firmeza el carácter antidemocrático de este acto electoral y llamar a desconocer sus resultados”. Además, piden “profundizar” el aislamiento internacional del régimen, incluida la suspensión de Nicaragua de la OEA.

Rusia salió en defensa del régimen de Ortega. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo que las elecciones se realizaron en medio de “presiones sin precedentes” sobre las autoridades de Nicaragua y denunció que Estados Unidos protagonizó una campaña para evitar el reconocimiento de los resultados. (AFP, EFE)

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