RELACIONES COMERCIALES

Cumbre del G7: defienden el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur

España rechaza el bloqueo al texto acordado con la UE, después que lo hizo Alemania.

Boris Johnson, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Giuseppe Conte y Donald Tusk, en el Hotel du Palais, en Biarritz. Foto: AFP
Boris Johnson, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Giuseppe Conte y Donald Tusk, en el Hotel du Palais, en Biarritz. Foto: AFP

España “no comparte la postura de bloquear el acuerdo de la Unión Europea (UE) con Mercosur como propuso el presidente de Francia, Emmanuel Macron en la víspera de la cumbre del G7 en Biarritz (Francia), indicó ayer sábado la presidencia del gobierno español en una declaración recibida por la AFP.

“Para España, el objetivo de lucha contra el cambio climático es un objetivo prioritario, pero consideramos que es precisamente aplicando las cláusulas medioambientales del Acuerdo como más se puede avanzar y no proponiendo un bloqueo de su ratificación que aísle a los países del Mercosur” indicó el gobierno de España, que preside Pedro Sánchez.

La propuesta de Macron no desmiente la vacilante actitud que ha tenido París con el acuerdo entre los grandes bloques comerciales europeo y sudamericano, que supone un gran reto para su sector agropecuario. Macron llegó a acusar al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de mentir sobre sus compromisos medioambientales.

El G7 prepara incluso una respuesta “concreta” al fuego que consume la selva tropical, según Francia. Pero esa actitud de indignación contrasta con la cautela de países como Alemania o ahora España.

Oponerse al tratado UE-Mercosur “no es la respuesta apropiada” indicó un vocero del gobierno alemán. “El fracaso de la conclusión del acuerdo no contribuiría a reducir la desforestación en Brasil”, añadió.

Protección.

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, puso en duda ayer sábado la ratificación del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur si el presidente Bolsonaro, no combate los fuegos en la Amazonia.

“Apoyamos el acuerdo UE-Mercosur, que también implica la protección del clima, pero es difícil imaginar una ratificación armoniosa por los países europeos mientras el presidente brasileño permite la destrucción de los espacios verdes del planeta”, señaló Tusk en una rueda de prensa antes del inicio de la cumbre del G7 en Biarritz.

Para el político polaco, las imágenes de la selva amazónica en llamas “se han convertido en otro signo deprimente de nuestros tiempos”.“Esto trata de ser o no ser”, sentenció Tusk, quien agregó que la UE está dispuesta a ofrecer ayuda financiera a Brasil para luchar contra el fuego.

Francia e Irlanda han amenazado con no aprobar el acuerdo de libre comercio firmado hace dos meses entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur si Brasil no cumple sus compromisos de defensa del medio ambiente.

Por su lado, Finlandia, que preside actualmente la Unión Europea, ha propuesto la posibilidad de imponer restricciones a las importaciones de carne de Brasil, el mayor abastecedor mundial, como forma de presionar al país a preservar la Amazonia.

Un escritor, pesca y bajo las bombas

La emperatriz de Francia Eugenia de Montijo coronó Biarritz (suroeste) como destino vacacional de la aristocracia europea, pero la ciudad, que recibe a los líderes del G7, arrancó su historia como un pequeño pueblo de pescadores.

El escritor francés Victor Hugo, que recaló allí en 1843, vio ya entonces el potencial de un lugar cuya popularidad no hizo sino ir en aumento.

Y apenas once años más tarde, la española Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, se dirigió temporalmente tras su boda a una ciudad que había conocido de pequeña, y cuya cercanía con San Sebastián (norte de España) le permitió mantener un estrecho contacto con su familia, que veraneaba en esa otra joya costera.

La historia de Biarritz ha conocido momentos de drama: durante la II Guerra Mundial (1939-1945), el Ejército estadounidense la bombardeó provocando más de 100 víctimas mortales y numerosos daños materiales.

Sus playas presenciaron el desembarco en 1957 de una costumbre que se ha implantado con fuerza como vector económico y cultural de la región: el surf. (Fuente: EFE)

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