ESPAÑA

Cuarta noche consecutiva de choques en Barcelona; este viernes habrá huelga general

Para hoy viernes, fue convocada una huelga general en Cataluña, que en Barcelona coincidirá con la llegada de cinco marchas procedentes de otras ciudades de la región.

Cuarto día de enfrentamientos en Barcelona. Foto: AFP
Cuarto día de enfrentamientos en Barcelona. Foto: AFP

Con barricadas y cócteles molotov, Barcelona vivió ayer jueves su cuarta jornada de movilización secesionista contra la condena con prisión de nueve de sus líderes.

Cientos de jóvenes, a gritos de “independencia”, montaron barricadas y les prendieron fuego en el centro de la capital catalana, y lanzaron cócteles molotov contra la policía, acuerdo con lo que observaron periodistas de la AFP. Los agentes a su vez dispararon proyectiles de espuma contra los grupos de manifestantes.

Los incidentes sucedieron en vísperas de una jornada que marcará el punto cumbre de las movilizaciones desatadas después de que el lunes, el Tribunal Supremo español impusiera a nueve dirigentes independentistas penas de entre 9 y 13 años de cárcel, por su implicación en la tentativa de secesión en 2017.

Para hoy viernes, fue convocada una huelga general en Cataluña, que en Barcelona coincidirá con la llegada de cinco marchas procedentes de otras tantas ciudades de esta región española, y una gran manifestación a las cinco de la tarde (el mediodía de Uruguay)

La jornada de ayer comenzó con una marcha de estudiantes en huelga -unos 25.000 según la policía municipal barcelonesa. Por la tarde, hubo una concentración de ambiente festivo, con 13.000 participantes, a la que acudieron jóvenes que pasaron el rato jugando a la pelota o a las cartas, antes de que luego se produjeran los disturbios.

La Confederación Española de Transporte de Mercancías recomendó a las empresas del sector “que adelanten los envíos” en la región “y busquen alternativas de recorrido”, ante las previsibles “dificultades para acceder a los centros de carga y descarga”, que provocará la huelga.

La noche del martes y el miércoles Barcelona ya tuvo escenas de guerrilla urbana, con el lanzamiento de cócteles molotov y ácido a la policía, y la profusión de barricadas en llamas en el elegante Paseo de Gracia y calles aledañas.

Ante este panorama, el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, envió refuerzos policiales a Cataluña y encabezó ayer un comité de coordinación de la situación.

Enfrentamientos entre independentistas catalanes y la Policía. Foto: AFP
Enfrentamientos entre independentistas catalanes y la Policía. Foto: AFP

Miles de euros en daños

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, indicó que sólo el martes el mobiliario urbano de Barcelona sufrió daños por valor de 627.000 euros, a causa de los disturbios en las calles, a los que deben sumarse los de otras jornadas.

Informó que desde el inicio de las protestas hubo 97 detenidos en Cataluña -7 de ellos en prisión preventiva-, y 194 agentes de policía resultaron heridos. Igualmente, ayer, 14 personas recibieron atención médica en Barcelona, según informó el sistema catalán de emergencias médicas.

“Se están viviendo episodios de gran violencia en Cataluña, protagonizados por grupos minoritarios pero perfectamente organizados”, indicó Grande-Marlaska, asegurando que “no habrá impunidad” con los violentos.

Conminado por Pedro Sánchez, el presidente regional catalán, el separatista Quim Torra, condenó la violencia la medianoche del miércoles, aunque en un discurso ante el Parlamento regional ayer, se reafirmó en su desafío al poder central.

División.

Pero, el presidente Torra, se dio de bruces con la cruda realidad y se vio obligado a admitir hasta qué punto la mayoría independentista del Parlamento catalán es incapaz de traducirse en una mayoría de gobierno. Y no fue en una votación de trámite donde quedó al descubierto la debilidad de su Ejecutivo, sino justo el día que pretendía lograr apoyos para su plan sobre qué hacer una vez el Tribunal Supremo ha condenado a los líderes secesionistas.

Asediado por la oposición y por el Gobierno central por su resistencia a condenar las protestas violentas que se extienden por las calles catalanas, Torra se descolgó con una propuesta que dejó atónitos incluso a algunos de sus colaboradores. Ni más ni menos que repetir una votación sobre el “derecho a la autodeterminación”. E incluso esbozó un calendario.

“Yo defenderé que al final de esta legislatura se vuelva a ejercer el derecho de autodeterminación”, dijo en el Parlament. “Si para poner las urnas por la autodeterminación nos condenan a 100 años, habrá que volver a poner urnas para la autodeterminación”, insistió sin que nadie, ni sus más fieles colaboradores, aplaudieran tras el anuncio. En el Parlament había ayer mucho más interés en que Torra explicara cómo piensa gestionar los disturbios.

La propuesta de Torra entronca con su autoimpuesta misión de hacer efectiva la declaración de independencia fallida de 2017. Pero ni sus socios de Esquerra Republicana ni tampoco buena parte de Junts per Catalunya cree viable esta opción. Torra buscó con este movimiento una vía para alargar una legislatura catalana que todos en el Parlament dan ya por muerta dos años antes de lo que tocaría. La de ayer fue recibida por ERC como una propuesta trampa para obligarles a mantener su apoyo al Govern mientras dure el tira y afloja a fin de intentar un nuevo referéndum ilegal u otras elecciones que se conviertan en un plebiscito sobre la independencia.

La propuesta de Torra entronca con su autoimpuesta misión de hacer efectiva la declaración de independencia. Tampoco la CUP aceptó el plan de Torra. El resto de la oposición se limitó a pedir la dimisión del president por el estado de degradación al que han llegado las cosas en la Generalitat.

Manifestaciones en Barcelona. Foto: Reuters
Manifestaciones en Barcelona. Foto: Reuters

Los ciudadanos que salen a recuperar la ciudad.

Una pareja de ancianos -él en pantalón corto, ella en camisón- bajaron la noche del miércoles en zapatillas a empujar unos contenedores que unos radicales habían colocado en medio de la carretera, pegados a los coches y a los árboles, en una calle estrecha que podía convertirse en una ratonera infernal en caso de haber prendido. Lo hicieron con ayuda de otros jóvenes. No dijeron nada, no gritaron, no reprocharon. Se fueron calle abajo y volvieron a subirse para su casa.

Cris, una chica morena, dedica la noche a eso que han hecho los ancianos: ir de una hoguera a otra para tratar de apagarlas, a retirar contenedores, apartar papeles y material inflamable. A veces baja los brazos, mira a la carretera esperando a los bomberos y niega con la cabeza. Esa noche está sola en un cruce enorme con tres fuegos y rodeada de una treintena de jóvenes encapuchados que no le dicen nada; uno sí, uno le recomienda que no trate de apagar un fuego de tal forma porque lo extenderá.

Cris se declara pacifista, forma parte de un grupo de doce jóvenes que se coordinan para tratar de impedir la violencia declarada en las calles. Son independentistas y no independentistas, como esas decenas de personas que apagan rescoldos, devuelven lo que no ardió a su sitio y barren la calle cuando se van los radicales, que montan barricadas con contenedores para impedir el paso de las furgonetas policiales y regresan luego a ellas para prenderles fuego cuando la acción los desplaza allí. Después de tres días de disturbios, empieza a haber una coreografía aquí, un orden absolutamente enloquecido del que forman parte fundamental, cuando acaba la fiesta, los servicios públicos de limpieza y extinción de incendios. (Con información de El País de Madrid)

Cuatro claves de un reclamo con historia
Movilización en Cataluña contra el fallo que envió a prisión a líderes secesionistas. Foto: AFP

Referéndum ilegal y suspensión de autonomía

Los reclamos independentistas de los catalanes tienen una larga historia con una fuerte expresión en el siglo actual. Los secesionistas organizaron un referéndum ilegal el 1° de octubre de 2017, en violación de la Constitución de España. El 27 de octubre de 2017, el presidente español, Mariano Rajoy, suspendió la autonomía regional, destituyó al gobierno catalán, disolvió el Parlamento y convocó a nuevas elecciones.

Un presidente se fuga y otro asume el cargo

Carles Puigdemont, que presidía la Generalitat (Gobierno de Cataluña) cuando se hizo el referéndum, huyó de España y pasó a residir en Bruselas, en tanto los otros dirigentes separaristas fueron detenidos y juzgados por el Supremo Tribunal de España, a partir del 12 de febrero de este año. En las elecciones del 21 de diciembre de 2017, los partidos secesionistas ganan la mayoría y Quim Torra es el nuevo presidente.

Juicio a los dirigentes que impulsan la secesión

El 14 de octubre se conoció el fallo que aplica penas de prisión de entre 9 y 13 años a nueve dirigentes secesionistas que violaron la Constitución. Los más notorios son Oriol Junqueras, exvicepresidente de la Generalitat, condenado a 13 años de prisión, en tanto los exjerarcas Raúl Romeva, Dolors Bassa y Jordi Turull recibieron penas de 12 años de prisión. En los cuatro casos fue por los delitos de sedición y malversación de fondos.

Apoyo de los partidos a la unidad de España

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (Partido Socialista Obrero Español) reaccionó con firmeza ante la respuesta violenta que dan los grupos secesionistas al fallo contra sus dirigentes. Sánchez recibió el apoyo del Partido Popular (principal fuerza de la oposición), de Ciudadanos (centro) y de Unidas Podemos (izquierda), lo que significa el respaldo a la unidad de España establecida por la Constitución.

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