Entre rutas y cuadernos

Cristina desafiante afirmó que no le encontrarán dinero ilícito

La expresidenta, procesada con prisión el lunes, declaró ayer por la ruta del dinero K.

“Ya no rige ni la Constitución, ni los códigos”, sostiene Cristina Kirchner. Foto: AFP
“Ya no rige ni la Constitución, ni los códigos”, sostiene Cristina Kirchner. Foto: AFP

Un día después de ser procesada como jefa de una organización delictiva en el caso de los cuadernos de las coimas, la expresidenta Cristina Fernández de Kirch-ner debió comparecer ayer martes en un juzgado por otra de las causas que tiene abierta en Argentina: la que se conoce como la ruta del dinero K.

El lunes la procesó el juez Claudio Bonadio, al que Cristina define como "el juez enemigo", junto a decenas de empresarios y exfuncionarios K involucrados en la red de cobros de sobornos. Fue el sexto procesamiento a la expresidenta.

Ayer martes el que la recibió en el Juzgado fue el juez Sebastián Casanello, a quien Cristina entregó un escrito en el que rechaza cualquier acusación vinculada con la causa conocida como la ruta del dinero K.

El juez Casanello investiga los movimientos realizados por el empresario Lázaro Báez para fugar 60 millones de dólares, lo que motivó su detención desde hace más de dos años. La maniobra se realizó a través de la financiera SGI, más conocida como "La Rosadita", una cueva que funcionaba en Puerto Madero en Buenos Aires. El dinero se canalizó a través de sociedades offshore y terminó en Suiza, en una fundación a nombre de los hijos de Báez.

Casanello citó a Cristina tras ser obligado por una Cámara superior, a pesar de haber evitado hacerlo durante dos años.

Al respecto, la actual senadora señaló en el texto entregado ayer al juez (habitualmente se niega a declarar) que se encuentra "en una situación inédita" porque "es una indagatoria a pedido" del Ejecutivo del presidente Mauricio Macri a través de la Unidad de Información Financiera (UIF) y se la cita "sin que exista ningún estado de sospecha sobre la comisión de algún delito" que le pueda ser atribuido.

"No solo desconozco por completo esta supuesta maniobra, sino que no existe ningún elemento de prueba que me vincule a la misma", sostuvo Cristina Kirchner ayer en su escrito al juez Casanello.

Según la acusación, la operación ocurrió entre 2010 y 2013, cuando Cristina gobernaba en Argentina.

La causa tiene en su centro a Lázaro Báez, un excajero de banco que creó un imperio de negocios en la provincia de Santa Cruz, donde ganó licitaciones petroleras y de obras públicas durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2015).

"Excaven".

Báez, cabeza del grupo Austral, es dueño de varias decenas de apartamentos, además de casas y terrenos. Entre sus propiedades figuran unos 25 campos con un total de 400.000 hectáreas en la Patagonia.

En una de sus propiedades en El Calafate se realizaron excavaciones hace diez días, por segunda vez en dos años, en busca de dinero enterrado en contenedores. Las pesquisas no tuvieron éxito.

"Podrán seguir vigilando mis movimientos y los de mi familia, escuchar de manera clandestina mis conversaciones telefónicas o excavar toda la Patagonia argentina o donde mejor se les ocurra que nunca van a encontrar nada con lo que involucrarme porque jamás me apoderé de dinero ilícito alguno", enfatizó Kirchner en su escrito al juez. "Todos los activos de nuestra familia están y seguirán estando en la República Argentina y siempre fueron incorporados a nuestras declaraciones juradas impositivas", indicó.

"Códigos".

Vestida con un conjunto de chaqueta y pantalón, Cristina Kirchner llegó sonriente a la sede de los tribunales en Buenos Aires, donde la esperaba un puñado de militantes para expresarle su apoyo.

Como ya es habitual, la expresidenta no hizo ninguna declaración a la prensa, pero aprovechó su cuenta de Twitter para subrayar que se trata de la octava ocasión en que debe declarar en alguna causa judicial en su contra.

Con fueros

Cristina Kirchner está involucrada en siete procesos judiciales. Por el caso de los cuadernos de las coimas, el juez Claudio Bonadio solicitó el lunes su procesamiento con prisión. Sin embargo, Cristina solamente podría ser detenida si el Senado le retira sus fueros, opción que la bancada peronista ha descartado hasta ahora.

"Por octava vez voy a prestar declaración indagatoria a Comodoro Py (sede de los tribunales), lugar donde ya no rige ni la Constitución, ni los códigos de fondo ni de forma. Esta vez me encuentro en una situación inédita", escribió Kirchner.

Cristina había pedido postergar la audiencia de este martes, pero la solicitud no fue atendida.

El ministro argentino de Justicia, Germán Garavano, dijo ayer que confía en que la causa de la ruta del dinero K llegue a la vista oral el año próximo, aunque enfatizó que esto dependerá de cuánto se demoren las apelaciones que se presenten, e insistió en que la Justicia puede actuar en el país "con independencia y sin presiones".

El caso de la ruta del dine- ro k también está siendo investigado por la Justicia uruguaya. El País informó el lunes que una repartición de Interpol volverá a interrogar en los próximos días a una exempleada del estudio contable que administraba los bienes del empresario argentino Jorge "Corcho" Rodríguez y de una empresa vinculada a él a la que la mujer denunció hace cuatro años por presunto lavado de dinero.

La denuncia también involucra a varios contadores uruguayos, dijo el abogado de la mujer, Martín Etcheverry.

Detienen al único prófugo del caso de las coimas
Óscar Thomas. Foto: AFP

La policía argentina detuvo ayer martes al arquitecto Óscar Thomas, exdirector de la represa hidroeléctrica Yacyretá, y único prófugo en la causa de los cuadernos de las coimas K. Thomas fue apresado en un departamento del céntrico barrio Norte de Buenos Aires, luego de que se recibiera un llamado en el ministerio de Seguridad, que había ofrecido una recompensa de 12.500 dólares por él.

El arquitecto tenía orden de captura desde el 1° de agosto, y el juez Claudio Bonadio le había rechazado el pedido de eximición de prisión presentado por su abogado, José Manuel Ubeira.

Thomas, quien fuera director ejecutivo de la represa Yacyretá entre 2003 y 2015, fue mencionado en los cuadernos que escribió el chofer Óscar Centeno, por haber pagado millones de dólares al Ministerio de Planificación que dirigía Julio de Vido. Su abogado explicó que Thomas "niega totalmente haber pagado" coimas como figura en los cuadernos de Centeno.

En el proceso de construcción de Yacyretá, que comparten Argentina y Paraguay sobre el río Paraná y cuyo costo estimado fue de unos 19.000 millones de dólares desde el inicio de la obra en 1983, hubo numerosas irregularidades. En la década del 1990, el entonces presidente argentino Carlos Menem (1989-1999) lo definió como un "monumento a la corrupción".

ANTECEDENTES EN LOS JUZGADOS

El encono con Macri y Bonadio

La de ayer fue la tercera comparecencia de la expresidenta Cristina Kirchner en un juzgado en los últimos dos meses. En dos años y medio Cristina fue citada ocho veces. Y en todas se presentó como víctima de una persecución política y judicial. Sus testimonios siempre fueron por escrito.

El 13 de agosto, la expresidenta declaró por el caso de los cuadernos de las coimas. Presentó tres documentos con al menos tres pedidos: que se anule el caso, que se aparte al juez Claudio Bonadio y al fiscal Carlos Stornelli, y que se cite al presidente Mauricio Macri. En el más político de sus escritos, Cristina negó "de manera terminante" los cargos de los que se la acusa y dijo que desde que asumió el presidente Macri, en diciembre de 2015, ella sufre una "persecución judicial". En cuanto al juez y al fiscal, dijo que fueron "elegidos a dedo" en un "inequívoco caso de fórum shopping". Según ella, Bonadio —a quien llamó "juez enemigo"— armó un "expediente mellizo" para acusarla de asociación ilícita.

"Ya voy por la cuarta organización delictiva. Eso sí, siempre soy la jefa", subrayó irónicamente en Facebook.

El pasado 4 de septiembre, Cristina volvió al juzgado citada por Bonadio también por la causa de los cuadernos de las coimas. Otra vez no contestó preguntas, solo presentó un escrito y se fue. Allí volvió a sostener que es objeto de una "persecución política" y afirmó que la causa "de manera torpe, busca distraer la atención de la opinión pública frente a una debacle política, económica y social que nadie puede ocultar". "Ni siquiera en tiempos de la inquisición se atrevieron a tanto", afirmó. "Soy juzgada por un juez enemigo o por un no juez", agregó Cristina en su escrito.

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