PROTESTAS

Crisis política en Paraguay por pacto “secreto” con Brasil

Firma de acuerdo sobre Itaipú provocó varias renuncias.

Movilización en reclamo de un juicio político contra el presidente Mario Abdo Benítez. Foto: AFP
La oposición amenazó con un juicio político. Foto: AFP

El presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, camina hacia su primer aniversario en el poder encallado en una crisis política que tiene como eje un polémico acuerdo energético con Brasil.

Abdo Benítez aceptó el lunes las renuncias del canciller, Luis Alberto Castiglioni; del presidente de la estatal de energía, Alcides Jiménez; de José Alberto Alderete, director del lado paraguayo de la hidroeléctrica de Itaipú, compartida con Brasil, y del embajador en ese país Hugo Saguier. Todos ellos fueron cesados en medio de una tormenta cuyo detonante fue la dimisión, el miércoles de la semana pasada, de Pedro Ferreira como presidente de la Administración Nacional de Energía (ANDE).

Ferreira reveló la existencia de un acta bilateral firmada en mayo, en Brasilia, sobre la contratación de potencia de la usina de Itaipú, que establecía un cronograma de compra hasta 2022. Hasta entonces, Paraguay venía fijando de forma anual esa contratación, pero con el acta los montos de potencia media anual se incrementarían en ese periodo desde los 1.370 megavatios (MW) en 2019 a 1.924 MW en 2022, lo que implicaría un mayor desembolso al comprar más megavatios.

El acta fue interpretada por la oposición como una entrega de soberanía por parte del gobierno, que en esas negociaciones apartó a los técnicos de la ANDE, que se oponían a su firma, y los sustituyó por representantes de la Cancillería, encabezados por Saguier.

El otro elemento que agravó la crisis fue que la reunión se conoció dos meses después y gracias al dimitido Ferreira.

La oposición lanzó la amenaza más temida por un mandatario paraguayo: el juicio político.

El presidente comenzó a desactivar el embrollo la noche del domingo, instando a Castiglioni a anunciar que la controvertida acta dejaba de tener efecto y así se había comunicado a Brasil.

La ciudadanía viene denunciando los altos sueldos que cobran los funcionarios del lado paraguayo de Itaipú, el destino más codiciado por los políticos mejor situados en el gobierno de turno. Y es que al presidente se le achaca haber forjado un gobierno de “cuotas” en respuesta a los favores adquiridos en su carrera a la Presidencia, que asumió el 15 de agosto de 2018.

Una imagen que va ligada a otra ya instalada en el país: que el gobierno no está preparado para afrontar las decisivas negociaciones de 2023 sobre el Anexo C del Tratado de Itaipú, relativo al valor de la energía que Paraguay vende a precio de costo a Brasil.

Los más optimistas aseguran que la crisis es una oportunidad para que Abdo Benítez enderece el rumbo con el nombramiento de técnicos de todos los sectores políticos para afrontar esas negociaciones con Brasil en igualdad de condiciones. Sin embargo, las mismas voces reconocen que Brasil es un hueso duro de roer, pese a la manifiesta sintonía que hay entre Abdo Benítez y su par, Jair Bolsonaro.

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