MEDIO ORIENTE

La crisis en la familia real de Jordania bajo censura

Jordania pretende enterrar esta crisis en el palacio real prohibiendo la publicación de cualquier informe sobre la investigación al príncipe Hamza.

Hamza: el príncipe acusado de conspirar contra el rey Abdalá. Foto: AFP
Hamza: el príncipe acusado de conspirar contra el rey Abdalá. Foto: AFP

Como suele suceder en todos los escándalos sobre conspiraciones, cuesta determinar qué es verdad y qué es mentira. Lo que acaba de suceder en Jordania con el caso del príncipe Hamza, hermanastro del rey Abdalá II, es un claro ejemplo de esto.

Jordania pretende enterrar esta crisis en el palacio real prohibiendo la publicación de cualquier informe sobre la investigación al príncipe Hamza.

Esta prohibición fue decretada por la justicia jordana mientras la rivalidad entre partidarios de Hamza y los del rey Abdalá se refleja en las redes sociales con fotos y videos.

La crisis en Jordania estalló el sábado con la acusación contra Hamza de “actividades” contra el reino. Hamza ha desmentido esas acusaciones.

Para intentar poner fin a este episodio inédito en los anales del reino hachemita, el fiscal general de Amán prohibió la publicación de información sobre el caso.

El príncipe Hamza, hijo mayor del rey Huséin y la reina Noor (estadounidense), había denunciado en videos y en Twitter que estaba bajo “arresto domiciliario” en su palacio de Amán, pero negó haber participado en un complot y acusó a las autoridades de “corrupción”.

Sin embargo en carta firmada ante miembros de la familia real y publicada el lunes por la noche por el palacio real, escribe: “a la luz de los acontecimientos de los últimos días, sigo siendo fiel a la herencia de mis antepasados y apoyaré siempre al rey y al príncipe heredero”.

Esta reunión familiar se celebró en la casa del príncipe Hasan -hermano del exrey Huséin y tío del actual soberano-, quien llevó a cabo una mediación a solicitud de Abdalá II. Hasan, de 74 años, conoció la misma situación que Hamza, de 41 años. El rey Huséin había remplazado a Hasan, príncipe heredero durante 34 años, por su hijo Abdalá II, hoy en el trono. A su vez, Hamza, elegido como príncipe heredero a la muerte de su padre en 1999, fue excluido de esta posición en 2004.

El escándalo por la denuncia del príncipe Hamza puso en evidencia algunas tensiones regionales e internas en el reino jordano, que sufre una grave crisis económica agudizada por la pandemia.

Para el investigador del Real Instituto Elcano, Haizam Amirah Fernández, lo que ha ocurrido es una “doble maniobra preventiva”: una interna respecto a las actividades del príncipe Hamza y, la otra, respecto a los planes regionales para interferir en Jordania.

El experto señaló que el reino ha recibido presiones para apoyar los llamados Acuerdos de Abraham ideados por la anterior Administración estadounidense de Donald Trump.

Esos acuerdos de normalización entre Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin, firmados el pasado septiembre, son diferentes al tratado de paz sellado por Jordania con el Estado judío en 1994.

Amirah Fernández destacó que la detención de dos figuras jordanas, incluido un exasesor de la Corte y antiguo enviado a Arabia Saudí, Bassem Awadallah, es “un mensaje muy directo, porque son personas con lazos estrechos con los líderes de Arabia Saudí y EAU”. Precisamente, ayer martes el ministro de Exteriores de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan, viajó a Amán para entregar personalmente un mensaje de apoyo del rey saudí, Salman bin Abdulaziz, al rey Abdalá II en “todos los pasos que toma para proteger Jordania y sus intereses”.

El analista también señaló que, cuando se destapó la supuesta “conspiración exterior” el pasado fin de semana, una gran parte de la población pensó en Emiratos Árabes Unidos, en lugar de en el enemigo tradicional, Israel.

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