Conmoción a raíz del ataque incendiario en la tumba de José

Tras crímenes contra israelíes, Obama pide frenar la violencia

El primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, "deben tratar de detener la violencia ahora y tratar de resolver los problemas de hoy", afirmó Barack Obama.

El presidente estadounidense subrayó que "Israel tiene derecho a defenderse y proteger a sus ciudadanos y los palestinos tienen derecho a seguir su aspiraciones legítimas".

Estados Unidos está "muy preocupado" por la violencia en Israel" y "la condena en los términos más fuertes", recalcó el jefe de la Casa Blanca.

"Ambas partes deben parar con la retórica y tratar de bajar el tono para empezar a resolver los problemas", apuntó Obama, el viernes, en una conferencia de prensa conjunta con el presidente de Corea del Sur, Park Geun-hye, en la Casa Blanca.

En los últimos días, jóvenes palestinos realizaron varios ataques con cuchillos en los que mataron a siete israelíes y causaron heridas a otros, en más de una docena de ataques. A raíz de estos ataques y de otros hechos de violencia murieron 33 palestinos.

En coincidencia con el "Día de la ira", proclamado por la organización islámica Hamas, manifestantes palestinos incendiaron la tumba del patriarca bíblico José, un santuario judío situado en Nablús, en Cisjordania, mientras un soldado israelí fue apuñalado en Hebrón por un palestino disfrazado de reportero gráfico.

El primer hecho causó furia en Israel y también fue condenado Abbas (Abu Mazen), en medio de una espiral de violencia que ha llevado al secretario de Estado estadounidense, John Kerry, a anunciar que se reunirá esta semana con Netanyahu, en Berlín.

Si bien se percibe un aumento de la hostilidad en la región, el viernes hubo tranquilidad en Jerusalén, lo cual cortó la previsión de enfrentamientos al término de la oración de ese día en la Explanada de las Mezquitas.

En particular, el incendio en la tumba de José se produjo por la noche, cuando decenas de palestinos produjeron el fuego con botellas incendiarias.

Las fuerzas de seguridad palestinas intervinieron dispersando la manifestación y custodiando el lugar hasta lograr extinguir el fuego.

El asalto —denunció Israel— recuerda el accionar de "extremistas islámicos" que operan desde Afganistán a Libia.

El ataque, afirmó el director general del Ministerio de Exteriores Dore Gold, fue efectuado "sólo porque es un lugar en el que los judíos rezan" y demuestra qué "sucedería si los lugares santos en Jerusalén estuvieran en las manos del liderazgo palestino".

El presidente Abbas, por su parte, impulsó una investigación y ordenó la restauración del lugar.

Además, subrayó "el rechazo absoluto de estos actos ilegales, que son ofensivos para nuestra cultura, religión y moral".

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