ARGENTINA

Crimen en Villa Gesell: testigo contó qué le gritaban a Fernando mientras le pegaban

No dudó en identificar a Máximo Thomsen como quien le pegaba "piñas y patadas" cuando lo tenía tirado en el piso; contó que le decía "negro de mierda" y le gritaba: "Dale, cagón, levantate y peleá".

Jóvenes permanecían alojados en dependencias policiales. Foto: La Nación / GDA
Jóvenes detenidos por la muerte de Fernando Báez Sosa. Foto: La Nación / GDA

El denominado "testigo T", último incorporado a la causa, expuso ayer un relato que sorprendió a los investigadores por amplitud y cerró aún más el círculo sobre Máximo Thomsen, señalado como líder del grupo que golpeó y mató a Fernando Báez Sosa frente a la discoteca Le Brique. En rueda de reconocimiento, no dudó en identificarlo como quien le pegaba "piñas y patadas" cuando lo tenía ya tirado en el piso; contó que le decía "negro de mierda" y le gritaba: "Dale, cagón, levantate y peleá".

En esa declaración testimonial, a la que accedió La Nación, marcó presencias y roles de al menos siete de los diez detenidos por este crimen. Y aseguró que en un momento cuatro eran los que le pegaban a Fernando.

"Lo agarraba del pelo y le daba patadas", precisó sobre Thomsen. En las ruedas de reconocimiento efectuadas ayer, los cuatro testigos convocados volvieron a identificar a varios de los acusados y habrían identificado a dos de los detenidos que aún no estaban señalados en esta instancia. Las fuentes indicaron que Blas Cinalli fue mencionado en situación de golpear a Báez Sosa y que Lucas Guarino resultó apuntado como parte de la manada que mató al adolescente de 19 años.

Mediante esta herramienta procesal, que complementa las declaraciones que figuran en el expediente, los testigos habrían ubicado a Thomsen, Enzo Comelli y Luciano Pertossi en el ataque directo a Fernando. A Ayrton Viollaz y Matías Benicelli los señalarían en arenga para que no se detenga el ataque o impidiendo que alguien intervenga en defensa de la víctima. A Lucas Pertossi se lo mencionaría como parte del grupo agresor y a Ciro Pertossi, como quien inició la discusión original, dentro de la discoteca. Otras fuentes vinculadas con la causa mostraron ayer discrepancias sobre el número de sospechosos reconocidos, ya que negaron que Guarino y Lucas Pertossi hubiesen sido identificados.

Hay coincidencia en todas las fuentes consultadas en que Alejo Milanessi nunca fue mencionado por los testigos. El acusado número 11, Pablo Ventura, liberado hace una semana, terminó ayer con las ruedas de reconocimiento sin que los testigos pudiesen ubicarlo en la escena del crimen. Anoche regresó a su casa en Zárate y fue recibido por decenas de vecinos. "Quiero volver a la rutina, volver a remar. Hoy en día hay que cuidarse porque la calle está muy peligrosa. Y hay que parar la violencia", expresó el joven remero de 21 años.

El aporte del "testigo T", que siguió todo el episodio desde la vereda de la discoteca y a menos de diez metros de la escena del crimen, tiene un valor adicional. Complementa grabaciones de cámaras de seguridad y se trata de un joven turista ajeno al grupo de amigos de la víctima, que hasta el momento habían dado la primera versión, conmovidos porque también algunos de ellos fueron agredidos por los detenidos.

Aseguró el nuevo testigo que en un momento fueron cuatro las personas que atacaban a Báez Sosa, cuando este estaba en el piso. Describió a dos con claridad y a otros dos dijo haberlos visto de espaldas. Habló de golpes de todo tipo y mucha saña. "Lo agarraba de los pelos y le daba patadas", dijo sobre a quien primero definió como un joven de camisa oscura abierta en el pecho y bermudas. Ayer, en rueda de reconocimiento, le puso nombre y apellido: Máximo Thomsen.

Fueron siete los atacantes reconocidos por ese testigo. A otros tres los ubicó en otra pelea que tenía como blanco a un amigo de Fernando. También se refirió a las patadas y trompadas recibidas por esa segunda víctima ensangrentada. "Yo después le ofrecí agua", dijo. La defensa, que mantiene silencio con la prensa, agilizó la búsqueda de videos para determinar si el "testigo T" estuvo en ese lugar y vio tanto como demostró en su declaración.

El abogado de la familia de la víctima, Fernando Burlando, consideró que la investigación está muy avanzada y que el volumen de pruebas es contundente. Anticipó que hoy se sumarán otros dos testigos presenciales. Uno de ellos habría visto lo sucedido desde un segundo piso, a metros de Le Brique.

"Existieron términos racistas y eso no es algo menor, es muy grave", afirmó, al remarcar que los más agresivos, entre ellos Thomsen, mientras pegaban le decían a Fernando: "Levantate y peleá, negro de mierda, no seas cagón".

Por eso anticipó que se podría incluir la cuestión discriminatoria en la acusación y confirmó que habló con la fiscal Verónica Zamboni, a cargo de la investigación, sobre la posibilidad de considerar que se trató de un homicidio agravado también por alevosía.

Los diez detenidos continuaban ayer alojados en la Comisaría 1 de Pinamar y se espera que en las próximas horas sean trasladados por personal del Servicio Penitenciario a la Unidad Penal Nº 6 de Dolores, establecimiento con capacidad original para 186 internos que en la actualidad tiene casi un millar. En principio su destino es la alcaidía, alejados de los presos con antecedentes de violencia.

Concluidas las rondas de reconocimiento llegará el tiempo de los peritajes. Avanza el análisis de los teléfonos celulares incautados a los acusados. La tarea se realiza en la sede marplatense de la Agencia Regional de Policía Federal con tres equipos que permiten ingresar en la memoria de esos equipos y descargar sus contenidos. Fuentes de la investigación confirmaron a La Nación que la tarea demandará entre tres y cuatro días y que se puede acceder a todos los teléfonos, incluso a los iPhone.

Ayer también se pusieron en marcha en Dolores los peritajes sobre rastros tomados en la escena del crimen en la vivienda de los detenidos y en las prendas secuestradas.

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