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Crecen las dudas sobre la versión oficial de la muerte de Bin Laden

El prestigioso The New York Times dio crédito a la teoría que desmiente la versión del gobierno.

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Así se enteraban Obama y Hillary Clinton, según la imagen difundida por la Casa Blanca.

Pocos hechos tuvieron tanto impacto en la política norteamericana de estos días como la muerte de Osama bin Laden, ocurrida en mayo de 2011 en Paquistán, donde el ex líder terrorista y cerebro del peor ataque terrorista contra el país permanecía recluido.

Pero la noticia es que, sin llegar a dudar, el influyente The New York Times se sumó a los medios que dan aire a la teoría según la cual "hay algo oscuro" en el relato oficial de la Casa Blanca.

De ese modo, da aire a una conspiración que nació poco después de que el terrorista fue asesinado y que hizo eclosión meses atrás, cuando el reconocido periodista Seymour Hersh publicó un largo ensayo en el que daba por tierra con el relato oficial.

Por entonces, muchos lo tildaron de poco menos que loco y de oportunista. Sin llegar tan lejos, la Casa Blanca afirmó que lo de Hersh era una "falsedad enorme". Ahora, sin embargo, The New York Times se hace eco de otros dos periodistas que suman a la corriente que pone en duda la versión oficial.

Hasta ahora, el relato del gobierno demócrata afirma que Bin Laden fue capturado y abatido durante un operativo de sus fuerzas especiales los Navy Seal que, en secreto y sin consultar con el gobierno de Paquistán, entraron en territorio de ese país para dar con el líder de Al-Qaeda, recluido en una casa en la ciudad de Abbottabad.

La versión de Hersh dice otra cosa. Señala que la inteligencia paquistaní (ISI, por sus siglas en inglés) había capturado a Bin Laden y lo escondía en ese lugar para entregarlo cuando la situación fuera la "más conveniente" para Islamabad.

Según su relato, la Casa Blanca supo de la presencia de Bin Laden por la revelación de un miembro de ISI, que obtuvo 25 millones de dólares de recompensa. Afirma que todo estaba pactado entre sectores de ambos gobiernos, pero que las cosas se descarrilaron cuando uno de los helicópteros norteamericanos cayó a tierra y obligó a blanquear el operativo antes de tiempo y como se pudo.

"Toda la historia de los Navy Seal actuando en secreto y de los tiroteos en el campamento es poco menos que un cuento como Alicia en el país de las maravillas", dijo. La Casa Blanca lo descalificó así, como también muchos de sus colegas periodistas.

Hasta que, ahora, The New York Times también admite la duda. "¿Qué sabemos realmente?" sobre la muerte de Bin Laden, pregunta la nota de tapa de su revista semanal. Como ilustración de fondo eligió una imagen borrosa del rostro de quien planificó los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York y causó la muerte de casi 3000 personas en cuestión de horas.

Sin llegar a tomar partido, el diario neoyorquino avanza en la pregunta y suma el testimonio de otros dos periodistas en aval de la tesis que desacredita el relato oficial.

 

Uno de ellos es Steve Coll, ex directivo de The Washington Post y actual vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia.

Coll es de la idea de que la captura de Bin Laden se debió a un "soplo" de la inteligencia paquistaní y no de ex militantes de Al-Qaeda sometidos a tortura.

En el mismo sentido, Carlotta Gall, ex corresponsal de The New York Times en Afganistán y Paquistán, se muestra convencida de que el gobierno de Islamabad tenía localizado al terrorista, por lo menos, desde 2006.

Con eso, la sombra sobre uno de los principales logros de la gestión del presidente Barack Obama vuelve a instalarse.

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