Grupo palestino incendió un santuario judío

Crece el temor a otra ‘intifada’

El "Día de la Ira" al que llamó el movimiento islamista Hamas dejó un saldo de muerte y destrucción ayer en Israel. Uno de los episodios más graves tuvo lugar en un lugar sagrado para los judíos en Nablús, Cisjordania, donde la Tumba del Patriarca José fue incendiada por un grupo de palestinos que arrojaron cócteles molotov y bombas incendiarias contra el santuario.

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Agitacion: Miles de palestinos salieron ayer a las calles de Gaza.

Pero más tarde se produjeron violentos choques en las calles de Jerusalén, donde las fuerzas de seguridad israelíes reforzaron su presencia desde el comienzo de la ola de atentados. Como consecuencia de ello cinco manifestantes palestinos resultaron muertos.

El temor a una tercera "intifada" crece minuto a minuto entre los israelíes, que ven en esta sucesión de ataques en solitario la chispa que puede hacer estallar un conflicto de magnitud.

Según cifras manejadas por el gobierno israelí desde el 1° de octubre a la fecha se produjeron 23 ataques con el resultado de ocho israelíes muertos y 50 heridos. Sin embargo los incidentes registrados ayer marcan una inflexión con respecto a los ataques precedentes, al punto que las propias Naciones Unidas lanzaron una advertencia.

Sitio sagrado.

El ataque contra la Tumba del Patriarca recibió una condena unánime, incluido el propio presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, que hasta ahora no se había pronunciado sobre los anteriores ataques individuales.

La violencia contra ese lugar, venerado por judíos, cristianos y musulmanes, se enmarca en la nueva crisis que vive la región y en el hecho de que, una vez al mes, autobuses con religiosos judíos entran a visitarlo por la noche protegidos por fuerzas de seguridad. Muchos palestinos consideran estas visitas, coordinadas entre Israel y la Autoridad Palestina, una provocación y una violación de su territorio, puesto que la tumba está situada en el Área A de Cisjordania, la única donde los palestinos tienen control tanto administrativo como de seguridad. El director general del Ministerio de Exteriores de Israel, Dore Gold, condenó el ataque que, aseguró "recuerda a las acciones de los elementos islamistas más extremistas desde Afganistán a Libia" e indicó que la tumba ha sido incendiada "solo por ser un lugar donde rezan judíos".

También incidió en el argumento de que "solo Israel puede proteger los lugares santos para todas las religiones en Jerusalén", en referencia a la Explanada de las Mezquitas, sagrada para judíos y musulmanes y que está detrás de la actual ola de violencia.

Pese a que las facciones palestinas habían llamado a un "Día de la Ira", convocando disturbios y ataques contra fuerzas y civiles israelíes, el viernes transcurrió con relativa tranquilidad, a excepción de la franja de Gaza, donde murieron dos jóvenes en enfrentamientos con el Ejército israelí en varios puntos de la valla fronteriza. Dos manifestantes, de 22 y 24 años, murieron por disparos de las fuerzas de seguridad israelíes y más de medio centenar fueron heridos por balas y otros tantos por inhalación de gas en los choques violentos.

Una portavoz del Ejército israelí explicó que "cientos de palestinos se concentraron a lo largo de la verja de seguridad, tirando piedras y neumáticos ardiendo para tratar de dañar la cerca, lo que supone un riesgo".

"La amenaza de infiltración es una amenaza directa a las comunidades cercanas. Se ha declarado una zona de militar cerrada en los alrededores de Nahal Oz", señaló la portavoz militar, que añadió que las fuerzas "dispararon y utilizaron medios de dispersión de masas contra los principales instigadores".

También ayer por la mañana murió un joven herido de bala en enfrentamientos pasados, también en la franja.

En Cisjordania, en tanto, se registró un nuevo apuñalamiento, tras ocho días con ataques de arma blanca diarios. Un hombre palestino de 26 años fue abatido tras acuchillar a un soldado israelí, al que hirió, cerca del asentamiento judío de Kiryat Arba.

El atacante iba ataviado con un chaleco y una camiseta que lo identificaban como integrante de la prensa y simulaba ser un fotógrafo, hecho que ha sido condenado por la Asociación de Prensa Extranjera de Jerusalén que "deploró" la violación de los privilegios de la prensa e instó a los medios palestinos a "verificar de inmediato todas las credenciales" a periodistas. Otro palestino más murió en la aldea cisjordana de Beit Furiq, al este de Nablus, en choques de jóvenes manifestantes con el ejército israelí.

El jefe de facto del gobierno en Gaza y segundo en la jerarquía del movimiento islamista Hamás, Ismail Haniye, instó ayer de nuevo a la juventud palestina a continuar con lo que denominó "la nueva intifada".

"La intifada debe ser más violenta para defender Jerusalén y la mezquita de Al Aqsa", dijo el dirigente islamista, que añadió que "el espíritu de la resistencia" debe ser más profundo "para bloquear todos los intentos de extinguir las llamas de la intifada".

Cariz religioso.

El ataque contra la Tumba del Patriarca José recibió una repulsa unánime. Pero además se le atribuyó la intención de torcer el conflicto de orden político en uno de orden religioso. Así lo ven las autoridades de la ONU, que lo condenaron.

"Este incidente representa un episodio especialmente preocupante dada su dimensión religiosa", dijo ante el Consejo de Seguridad el subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Tayé-Brook Zerihoun.

El diplomático, en nombre de Naciones Unidas, llamó a todas las partes a proteger los lugares sagrados y rechazar a los "extremistas que persiguen una agenda política" tratando de transformar un conflicto nacional en uno religioso. "Si tienen éxito en estos intentos las consecuencias pueden ser catastróficas para israelíes y palestinos, con serias repercusiones en la región", señaló en tal sentido Zerihoun.

Zerihoun, que condenó el atentado en nombre del secretario general, Ban Ki-moon, dio la bienvenida a las críticas expresadas contra el ataque por el presidente palestino, Mahmud Abbas, y el anuncio de una investigación.

La ONU recordó que este incidente llega tras semanas de violencia sobre el terreno que ha creado una situación "extremadamente preocupante".

Zerihoun insistió en que la actual crisis no se puede resolver a través de medidas de seguridad y consideró que la ocupación israelí y las cada vez menores perspectivas de un Estado palestino han contribuido a la situación. "Han transformado el enfado palestino en pura rabia", aseguró, señalando que a ello también contribuyen la crisis económica en Palestina, las pocas perspectivas de futuro para los jóvenes y la continuidad de la política israelí de asentamientos.

El diálogo permanece congelado desde el año pasado.

Obama instó a "rebajar la retórica" a los líderes.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, instó ayer a los líderes israelíes y palestinos a "rebajar la retórica" para calmar las tensiones en la región y condenó la violencia "contra personas inocentes" que ha dejado más de una treintena de muertos. "Creemos que es importante que el primer ministro (Benjamin) Netanyahu, los funcionarios israelíes electos y (el líder palestino Mahmud) Abbas intenten rebajar la retórica que pueda alimentar la violencia o los malentendidos", dijo Obama.

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