LA PANDEMIA DEL COVID-19

Coronavirus en Estados Unidos: señalan fallas en seguimiento de contactos de enfermos

Los expertos en salud pública dicen que si bien aún no se ha alcanzado el pico de la epidemia, hay varias razones por las cuales la COVID-19 se ha extendido tanto en Estados Unidos.

Un hombre es trasladado por personal médico hacia un centro de asistencia, en Manhattan, un centro de la epidemia. Foto: Reuters
Un hombre es trasladado por personal médico hacia un centro de asistencia, en Manhattan, un centro de la epidemia. Foto: Reuters

Desde que se conoció el primer caso de una persona contaminada por el nuevo coronavirus a fines de enero, hasta ahora, en que el total ha llegado a los 100.000, Estados Unidos se convirtió en el país con mayor número de enfermos.

Hasta ahora, han fallecido 2.010 personas como consecuencia del COVID-19, -según un recuento realizado por la Universidad Johns Hopkins-, aunque por el momento la tasa de mortalidad sigue siendo muy inferior a la de Italia y la de varios países europeos.

Los expertos en salud pública dicen que si bien aún no se ha alcanzado el pico de la epidemia, hay varias razones por las cuales la COVID-19 se ha extendido tanto en Estados Unidos.

Al principio del brote, el presidente Donald Trump fue acusado de minimizar su gravedad, al afirmar que la propagación sostenida en la comunidad no era “inevitable”, incluso después de que un alto funcionario de salud sostuviera lo contrario.

A medida que la pandemia se arraigó, primero en los estados de la costa oeste de Washington y California, el país no estuvo en condiciones de realizar un rastreo significativo de casos porque las pruebas eran muy lentas.

Inicialmente, el gobierno se negó a relajar los obstáculos regulatorios que habrían permitido a los departamentos de salud estatales y locales desarrollar sus propios kits de prueba basados en las pautas proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud, y las primeras muestras se enviaron a la sede de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta.

Luego, el CDC remitió kits de prueba defectuosos a los estados, lo que profundizó el retraso.

El 29 de febrero, fecha de la primera muerte por el nuevo coronavirus en Estados Unidos y más de un mes después del primer caso confirmado, el gobierno levantó esa prohibición.

El sector privado se sumó más tarde.

“Si hubiéramos podido hacer un seguimiento de los contactos de los contaminados, podríamos haber encontrado muchos más casos rápidamente y cerrar los puntos críticos”, dijo a la AFP Gabor Kelen, director de medicina de emergencia de la Universidad Johns Hopkins.

Defienden.

Los funcionarios estadounidenses han defendido su respuesta, afirmando repetidamente que las pruebas desarrolladas por Corea del Sur, que se considera un ejemplo de las mejores prácticas por su reacción inmediata y enérgica, a veces producen falsos positivos.

Kelen discrepa con ese razonamiento. “Una cosa que les enseño a mis residentes es que algo es mejor que nada, que más pronto es mejor que más tarde, y que si una prueba es buena, dos son mejores. Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, dijo.

El densamente poblado estado de Nueva York se ha convertido en el epicentro del brote en Estados Unidos con casi 45.000 casos hasta el viernes, aproximadamente la mitad del total nacional, y más de 500 muertes.

Su gobernador, Andrew Cuomo, predice un pico de infectados en aproximadamente 21 días, alrededor del 17 de abril.

Nueva York está en cuarentena obligatoria desde el viernes. Foto: AFP
Nueva York está en cuarentena obligatoria. Foto: AFP

Siguen a Nueva York el vecino Nueva Jersey, luego los estados de la costa oeste California y Washington, y después los de Michigan e Illinois en el Medio Oeste, con grupos concentrados en las principales ciudades.

Los estados o áreas que aún no han experimentado aumentos repentinos no deberían ser complacientes, alertó Thomas Tsai, cirujano general y profesor de política de salud en Harvard.

“Estados Unidos no es un monolito, hay 50 estados diferentes con diferentes respuestas gubernamentales de los gobernadores y los departamentos estatales de salud pública”, dijo a la AFP.

“Creo que lo que se necesita es un esfuerzo verdaderamente coordinado a nivel nacional”, señaló, advirtiendo que continuar con una “respuesta irregular” en los movimientos de las personas llevaría a otros estados a conocer un espiral ascendente de casos similar al de Nueva York.

Hasta el viernes por la tarde, el 61% de la población estadounidense, de 330 millones de habitantes, fue llamada a un confinamiento, lo que significa que el 39% restante no lo ha sido.

¿Ahora qué?

Un punto relativamente positivo es que la tasa de mortalidad basada en los casos confirmados se ha mantenido baja hasta el momento: 1,5%, en comparación con 7,7% en España y 10% en Italia.

Sobre si continuará esa tasa, los expertos están divididos.

“La baja CFR (tasa de letalidad) no es tranquilizadora”, dijo a la AFP David Fisman, epidemiólogo de la Universidad de Toronto.

“Se elevará porque le toma tiempo a la gente morir. Mi mejor conjetura es que Estados Unidos está en la cúspide de un brote absolutamente desastroso”.

Los expertos coinciden en que se requiere con urgencia medidas de distanciamiento social en todo el país para tratar de “aplanar la curva”, disminuyendo la tasa de infección para que los hospitales no se desborden, como es el caso de Nueva York.

Pero desde un punto de vista científico, el patógeno podría “mutar hacia abajo” y volverse menos virulento a medida que pasa el tiempo, dijo Kelen, como suelen hacer virus similares.

Expertos sostienen que el calor y la humedad del verano también podrían retrasar su propagación.

Desde la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington se cree que el pico del brote puede llegar a mediados de abril.

El número de muertes seguiría aumentando, pero luego se estabilizaría en unos 80.000 en julio, estiman.

Su modelo sugiere un total de 38.000 muertes en el extremo inferior y 162.000 en el extremo superior.

A modo de comparación, los expertos señalan que la gripe mató en Estados Unidos a 34.000 personas entre octubre de 2018 y marzo de 2019.

Trump pide consejos a una estrella del béisbol

El presidente Donald Trump, se comunicó con el excapitán del equipo de béisbol los Yanquis de Nueva York Álex Rodríguez, apodado A-Rod y actual pareja de la artista Jennifer López, para pedirle consejo sobre cómo encarar la lucha contra la pandemia del coronavirus, informó NBCSports.com.

Se desconoce por qué lo consultó, ya que no es médico ni infectólogo. Algunas hipótesis indican que, debido a que Rodríguez se ha convertido en un personaje empresarial en Nueva York, quizás podría tener a juicio de Trump una visión interesante sobre la situación económica del país. (Fuente: EFE)

Alcalde advierte por falta de material en hospitales
El mayor foco de la enfermedad en Estados Unidos se concentra en la ciudad de Nueva York. Foto: AFP

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, advirtió de que la ciudad tiene material médico para tratar a los pacientes de coronavirus sólo hasta el próximo 5 de abril, y apuntó que la Gran Manzana, el epicentro de la epidemia en Estados Unidos y donde se registran ya más de 25.000 contagios, se encuentra en un “momento decisivo”.

“Tenemos lo que necesitamos para la próxima semana (...) pero después del próximo domingo, 5 de abril, es cuando me preocupo mucho, mucho, por si vamos a tener tanto el personal como el material médico que hacen falta”, aseveró De Blasio en su rueda de prensa diaria.

En ese sentido, el alcalde dio las gracias al Gobierno federal por la recepción de unos 2.500 ventiladores en la última semana y aseveró que “cada uno de ellos puede salvar una vida”, aunque insistió en que la metrópolis necesita en total unos 15.000 ventiladores.

“Insisto en esa cifra porque creo que está basada en hechos. (...) Se lo he reiterado al presidente Donald Trump y a otros miembros de la administración”, agregó, a la vez que volvió a subrayar que Nueva York “no está recibiendo el apoyo necesario de Washington”. De Blasio reveló asimismo estar preocupado por las congregaciones religiosas que se han seguido dando en algunas iglesias y sinagogas de Nueva York.

“No son muchas, pero algunas aun suceden”, apuntó el político, que dijo que las instituciones religiosas que incumplan la medida se tendrán que enfrentar a multas económicas o incluso al cierre permanente de sus instalaciones.

También dejó claro que las autoridades se están planteando imponer multas a todos los ciudadanos que participen en congregaciones de más de 10 personas, que es el máximo permitido en el estado de Nueva York.

El alcalde está preocupado por el hecho de que con la llegada del buen tiempo a la ciudad de Nueva York los habitantes no tengan en cuenta el distanciamiento social necesario para acabar con la pandemia. (Con información de EFE)

Brasil ya supera un centenar de muertos

Brasil informó ayer sábado 22 nuevas muertes por coronavirus, con lo que el número total de fallecidos se elevó hasta los 114, mientras que los casos confirmados crecieron un 14% en un día y se ubicaron en los 3.904, informó el Ministerio de Salud.

Las autoridades sanitarias señalaron que la tasa de letalidad de la enfermedad en el país se ubica en el 2,9 %, y que el 90% de los óbitos corresponden a personas por encima de 60 años.

El estado de Sao Paulo, el más rico y poblado de Brasil, con unos 46 millones de habitantes, continúa siendo el principal foco de la pandemia en el país con 1.406 infectados y 84 fallecidos con COVID-19.

Por detrás se sitúa el estado de Río de Janeiro, el tercero más populoso del país y que acumula 558 positivos y 13 muertes.

Según el Ministerio de Salud, hay al menos 569 infectados con COVID-19 ingresados en la red de hospitales del país.

El ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, pidió en su comparecencia “racionalidad” en el enfrentamiento a la pandemia y no tomar decisiones “por impulso”, ni judicializar la crisis sanitaria. “Vamos a movernos por la ciencia y por la parte técnica en la planificación, pensando en todos los escenarios”, aseveró.

En este sentido, recomendó quedarse en casa y “disminuir la circulación de personas”, un mensaje que contrasta con el del presidente Jair Bolsonaro, quien ha pedido en los últimos días la vuelta al trabajo y ha calificado las cuarentenas decretadas por algunos gobernadores regionales de “crimen”, así como de “gripecita” al virus.

“Sabemos que vamos a tener días duros”, aseveró el ministro. Asimismo, subrayó que la pandemia de coronavirus es “totalmente diferente” a la de H1N1, que surgió en 2009. (Con información de EFE)

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