EL AVANCE DE LA EPIDEMIA

El coronavirus da un respiro a China, pero es cada vez más mortal en Italia

Las muertes en Italia por el COVID-19 ascendieron ayer a 3.405, 427 más que el miércoles, con lo que el país se convierte en el primero del mundo por número de víctimas mortales.

En todo el mundo hay una carrera contra reloj por quién obtiene primero la vacuna. Foto: Reuters
En todo el mundo hay una carrera contra reloj por quién obtiene primero la vacuna. Foto: Reuters

China dice que logró detener los contagios locales de coronavirus, mientras Italia superó ayer jueves a ese país asiático que fue el foco de la epidemia en el número de fallecidos.

Las muertes en Italia por el COVID-19 ascendieron ayer a 3.405, 427 más que el miércoles, con lo que el país se convierte en el primero del mundo por número de víctimas mortales, por delante de China, donde se han producido 3.245 fallecimientos.

El número de casos positivos es actualmente de 33.190 en Italia, mientras que ya han sido dados de alta 4.440 personas, según el último balance ofrecido en rueda de prensa por el jefe de la Protección Civil, Angelo Borrelli.

Mientras, China alcanzó ayer por primera vez desde el comienzo de la pandemia el crecimiento cero en nuevos contagios locales, incluso en el epicentro de Wuhan, aunque los casos procedentes del exterior continuaron en aumento, con 34 infectados detectados en las últimas 24 horas. La mayoría son viajeros del Reino Unido y de España, según la Comisión Nacional de Salud, y 21 se han registrado en Pekín.

Por ello, en Pekín se han extremado las medidas de cuarentena para todos los viajeros que lleguen a la ciudad, sean chinos o extranjeros, y que desde el pasado lunes deben someterse a una cuarentena obligatoria en hoteles designados especialmente para ello, salvo contadas excepciones.

Este jueves se anunciaron ocho nuevas muertes en China, todas ellas en la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan, lo que supone también una de las menores cifras de fallecidos registradas desde hace semanas.

China ha registrado hasta ahora 80.928 casos de coronavirus, de los que 3.245 han muerto, mientras que 70.420 personas han sido dadas de alta.

Ayer, en Milán, la delegación de expertos chinos que ayuda a las autoridades italianas a controlar la expansión del coronavirus advirtió de que el país debe imponer más medidas restrictivas para lograr que toda la gente se quede en sus casas y se frene la propagación. Este equipo de nueve investigadores y médicos ha combatido la propagación el coronavirus en la ciudad de Wuhan.

Coronavirus catástrofe. Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

El vicepresidente de la Cruz Roja de China y responsable de este equipo, Yang Huichuan, fue muy claro: “No están llevando a cabo políticas de cierre de las calles, porque el transporte público todavía funciona, la gente todavía circula y están haciendo cenas y fiestas en los hoteles y no están llevando máscara”. Para acabar con los contagios hay que parar “toda actividad económica y cortar la movilidad de la gente”, insistió el funcionario de la Cruz Roja.

Otra noticia positiva referente a China es que la tasa de mortalidad del COVID-19 en Wuhan alcanzó el 1,4 % hasta el pasado mes de febrero, una cifra “sustancialmente más baja” de lo estimado hasta ahora, según un artículo publicado ayer en Nature Medicine.

El estudio, liderado por el investigador Joseph Wu de la Universidad de Hong Kong (China), indica, por otro lado, que las probabilidades de morir de COVID-19 era 5,1 veces mayor entre los mayores de 59 años y que el riesgo de infección aumentaba con la edad.

El nuevo coronavirus superó ayer jueves la cifra de 100.000 afectados en Europa y 10.000 en Estados Unidos. Los países europeos sufren de lleno el embate del COVID-19, pero la inquietud también crece inexorablemente en el resto de planeta, a punto de llegar a la cifra de 10.000 muertos.

Además de la situación crítica en Italia, en Francia hay casi 5.000 hospitalizados, un millar de ellos en reanimación, y en España, los decesos subieron un 30%, hasta casi 800 en total.

En el mundo hay más de 230.000 afectados por este coronavirus que se transmite más rápidamente que la gripe y que puede permanecer agazapado, sin presentar síntomas, durante muchos días.

“Si dejamos que el virus se propague como un incendio forestal, especialmente en las regiones más vulnerables del mundo, matará a millones de personas”, dijo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Aunque afecta sobre todo a las personas mayores con otras patologías, el COVID-19 no distingue clases sociales. El príncipe Alberto de Mónaco dio positivo, así como el negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier.

Coronavirus catástrofe. Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El Banco Central Europeo anunció 750.000 millones de euros en ayudas, y las autoridades monetarias estadounidenses y el gobierno de Donald Trump proclamaron montos incluso superiores.

Europa vivirá un declive económico “considerable”, advirtió la jefa del BCE, Christine Lagarde.

Un ejemplo extremo de la hecatombe económico es el sector aéreo comercial, que necesitará como mínimo 200.000 millones de dólares en ayudas directas, advirtió la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA).

Con más o menos orden y coordinación, los gobiernos ordenan incautar material esencial para luchar contra la pandemia, repatrian a sus ciudadanos sorprendidos en el extranjero, o atienden como pueden las innumerables peticiones de ayuda que imploran todos los sectores económicos.

India ensayará un toque de queda el próximo domingo, entre las 7 y las 21 para “poner a prueba” la voluntad de sus 1.300 millones de habitantes para enfrentar un enorme desafío sanitario y social.

La vacuna podría estar entre un año y 18 meses
Mujer trabajando en una vacuna en laboratorio. Foto: AFP

Las multinacionales de la industria farmacéutica se comprometieron ayer jueves a disponer de una vacuna contra el COVID-19 en un plazo de 12 a 18 meses. “Haremos todo lo posible para que la vacuna sea accesible a todos los que la necesiten”, dijo Paul Stoffels, vicepresidente del comité ejecutivo de Johnson & Johnson. “Es una promesa que la industria hace en conjunto”, dijo en el curso de una videoconferencia organizada por la Federación Internacional de Fabricantes Farmacéuticos. Las formalidades administrativas pueden simplificarse y acelerarse en esta carrera contrarreloj, y los recursos no faltan. Sin embargo, advierten que tanto productores como autoridades de control no pueden transigir sobre la seguridad de una potencial vacuna, y por tanto no se puede acelerar el calendario de los ensayos clínico. “Tenemos tres ejes de trabajo: asegurar la distribución (...), redirigir la tecnología existente (...) y crear nuevos tratamientos, nuevas vacunas, nuevos tests de detección que contribuirán a erradicar el COVID-19”, explicó David Ricks, consejero delegado de Eli Lilly and Company y presidente de Ifpma.

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