Obama logró apoyo de republicanos para cambiar la ley

Controlan teléfonos de sospechosos

Durante más de seis años, el presidente Barack Obama dio directivas a su equipo de seguridad nacional para que persiguieran a los terroristas alrdededor del mundo, mediante la recolección de cantidades enormes de registros telefónicos.

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Hubo manifestaciones en apoyo a Snowden, como la realizada en Hong Kong. Foto. Reuters

Ahora, después que aguijoneó al Congreso para que volviera a autorizar el programa —con salvaguardas que protegerán la privacidad— Obama no dejó dudas de que logró lo que quería.

El nuevo programa de vigilancia creado por la USA Freedom Act (Ley de Libertad de Estados Unidos) pone fin a una década de recolección masiva de registros telefónicos por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés), pero hará que esos registros permanezcan en manos de las empresas telefónicas y estarán a disposición de las autoridades para investigaciones autorizadas por una orden judicial.

"Las reformas que han sido aprobadas son exactamente las que planteó el presidente hace un año y medio", afirmó Lisa Monaco, la principal asesora de Obama en contraterrorismo. Sostuvo que la ley aprobada es consecuencia de "un debate público robusto" y precisó que la Casa Blanca estaba gratificada porque el Senado finalmente la aprobó.

Los esfuerzos del presidente por calibrar entre la seguridad nacional y las libertades de los ciudadanos es un intento de poner en práctica el tipo de equilibrio que Obama siempre ha defendido desde que fue senador, cuando expresó su apoyo a los programas de vigilancia, pero también prometió contener lo que calificó de alcances excesivos del gobierno.

Obama llegó a la presidencia con lo que describió como "escepticismo saludable" sobre el sistema de vigilancia que está bajo su mando. Pero, Monaco puntualizó que, en parte, debido a los informes diarios de inteligencia que recibe, que muchas veces son sombríos, el presidente también "está muy, pero muy enfocado en las amenazas a los estadounidenses".

Visiones.

El compromiso acordado sobre los registros telefónicos puede terminar siendo muy restrictivo para los profesionales de contraterrorismo, como pronostican algunos legisladores del Partido Republicano. Pero, quizás, como señalaron con vehemencia otros legisladores durante el debate en el Parlamento, la reforma permite seguir aplicando demasiados mecanismos de vigilancia que se entrometen en las vidas de estadounidenses inocentes.

De la manera que sea, la promulgación de la ley por parte de Obama, el martes pasado, asegura que el próximo Presidente de Estados Unidos tendrá a su disposición un método para perseguir las amenazas del terrorismo, pese a las profundas preocupaciones sobre la privacidad que surgieron después que el ex funcionario contratado por la NSA, Edward J. Snowden, reveló la existencia del programa telefónico.

Jameel Jaffer, el subdriector de asuntos legales de la American Civil Liberties Union, estimó que la ley promulgada por Obama "es un paso adelante en algunos aspectos, aunque un paso muy pequeño". Agregó que es necesario reducir más los programas de vigilancia.

En el caso del programa telefónico, el compromiso preferido por Obama fue originalmente diseñado por las autoridades de la NSA, que lo abrazaron como la manera de satisfacer las preocupaciones de los ciudadanos sobre la privacidad, sin que la agencia perdiera su capacidad de realizar vigilancia con amplitud.

Equilibrio.

En la etapa previa a la discusión en el Congreso y el Senado, el presidente Obama y su equipo de seguridad nacional insistieron que los amplios poderes de vigilancia son vitales para hacer el seguimiento de las amenazas terroristas, y a la vez admitieron que el nuevo enfoque sobre recolección de datos no perjudicaría ese esfuerzo.

Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que Obama se sentía confortable de que la historia muestre que logró el equilibrio necesario en un tema delicado.

"En la medida en que hablamos del legado del presidente, creo que esa es una conclusión lógica para varios historiadores", dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, quien puntualizó que el compromiso logrado enfocó la angustia suscitada respecto de la privacidad, pero da al gobierno el acceso a los registros cuando sea necesario.

Earnest dijo que "este es el tipo de supervisión rigurosa que el presidente cree es importante. Lo aprobado es materialmente diferente del programa que heredamos".

Obama logró el apoyo de varios congresistas y senadores del Partido Republicano que son fieros adversarios.

El fugitivo Snowden considera que la reforma aprobada es histórica.


El agente de espionaje estadounidense fugitivo Edward Snowden calificó de "histórica" la reforma de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos que reduce los poderes de ese organismo.

"Esto es significativo, es importante y en realidad histórico", indicó Snowden a través de una videoconferencia, en un acto celebrado por Amnistía Internacional en Londres.

Hizo los comentarios antes del voto definitivo del Senado estadounidense, y aseguró que ese programa de vigilancia masiva "ha sido rechazado, no solamente por los tribunales, sino por el Congreso".

"Por primera vez en la historia reciente, a pesar de las declaraciones del gobierno, el público ha tomado la decisión final", añadió.

"Si lo espiamos todo no entendemos nada", dijo Snowden ante la audiencia, en referencia a la enorme cantidad de datos que la NSA puede legalmente obtener de las comunicaciones dentro del país.

Snowden, quien era empleado de una empresa contratada por la NSA, destapó el escándalo de la recopilación masiva de datos, en mayo de 2013, a través del diario The Guardian, de Gran Bretaña. Salió de Estados Unidos con copias de los programas de vigilancia y las reveló al diario en una entrevista realizada en Hong Kong, que tuvo repercusión mundial. Fue acusado de robo de propiedad de inteligencia por el gobierno de Estados Unidos. Desde hace casi dos años vive refugiado en Rusia. (Fuente: ANSA)

RESTRICCIÓN A LA VIGILANCIA


El gobierno deberá pedir los datos


La Usa Freedom Act (Ley de Libertad de Estados Unidos) tuvo como centro la reforma de determinados mecanismos de vigilancia establecidos por el artículo 215 de la Patriot Act (Ley Patriota) que fue aprobada después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra el Centro de Comercio Mundial, en Nueva York, y el Pentágono, en Washington DC.

El plazo para los programas de vigilancia vencía el 1° de junio y el presidente Barack Obama promovió modificaciones para restringir los alcances de los mismos.

La reforma aprobada por el Senado, por 77 votos favor y 17 en contra, el pasado martes, establece que la recolección de los llamados metadatos telefónicos continuará, pero los datos sobre las comunicaciones telefónicas —número de teléfono, hora y duración de la llamada— no estarán más en poder de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), sino que pasarán a manos de las empresas telefónicas. La NSA necesitará la autorización expresa del tribunal secreto —la Corte FISA— para obtener los datos de las comunicaciones telefónicas, una vez que haya identificado de forma precisa a una persona o grupo sospechoso de tener vínculos con el terrorismo.

Además, el texto aprobado otorga de nuevo a la NSA el poder de rastrear y poner bajo escucha a sospechosos considerados "lobos solitarios", que pueden estar preparando un acto terrorista por su cuenta o por pertenecer a una organización terrorista o realizarlo por encargo de ésta.

Asimismo, restablece la facultad de la NSA de rastrear y pinchar teléfonos de personas que cambian de número con frecuencia y son sospechosas de estar participando de la preparación de actos terroristas contra Estados Unidos.

El gobierno del presidente Barack Obama ha señalado que, mediante la recolección de datos telefónicos, logró frustrar numerosos atentados terroristas.

El programa de vigilancia, que también tiene alcance en el exterior, le provocó varias dificultades a Estados Unidos, debido a que quedaron al descubierto operaciones de espionaje permanente contra gobernantes como la primera ministra de Alemania, Angela Merkel, y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. La dificultad ya fue superada en ambos casos y las relaciones volvieron a ser armoniosas.

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