Entrevista a Nelson Castro

"Conocer la salud de los candidatos a presidente"

Es periodista y médico graduado con honores en la Universidad de Buenos Aires, y acaba de publicar “Secreto de Estado:La verdad sobre la salud de Cristina Fernández de Kirchner” (Sudamericana, 2015), en el que no solo enfoca el cuadro de salud de la expresidenta de Argentina, sino también sostiene que debe conocerse la ficha médica de los candidatos a la Presidencia y el estado de salud mientras se desempeña el cargo principal del país.

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VICTORIA MOLNAR / BUENOS AIRES

El libro apareció en Uruguay en coincidencia con el final del mandato de Cristina. Castro, quien trabaja en el canal Todo Noticias y como editorialista político del diario Perfil, señala que ha sido crítico del kirchnerismo y también de Mauricio Macri.

—Su nuevo libro trata especialmente el estado de salud mental de la presidente Cristina Fernández. ¿Qué lo decidió a escribirlo? —Habla de la totalidad de su salud están incluidos todos los problemas mentales y sicológicos. Es un libro informativo, en el que obviamente todo lo que es información es producto de entrevistas con médicos. No hay ningún elemento de opinión mía. Y eso es algo que quiero aclarar porque hay quienes dicen "Bueno, pero es un diagnóstico de Nelson castro", y no. No hay ningún elemento de opinión mía. El libro es muy ascético en eso y riguroso en no filtrar ninguna opinión médica personal. Si no fuera médico lo hubiera hecho igual. Pero, por supuesto, la calidad de médico te da la capacidad para poder evaluar la calidad de la información que tenés, te da un plus porque hablás con las fuentes médicas y podés corroborar si lo que te dicen efectivamente es así o no. Y me decidí a hacerlo primero porque es un tema que yo vengo trabajando desde hace ya 30 años, siempre me apasionó sobre la salud de los mandatarios de Estado, así que Cristina forma parte de la casuística con una riqueza de elementos en cuanto a cantidad de episodios de salud que tuvo a lo largo de su presidencia. Algo poco común, episodios delicados y la presencia de patologías importantes desde el punto de vista neurológico y mental que tienen un correlato con muchas de sus conductas públicas. Y la idea, lo que me despertó la inquietud. Pero, por supuesto, no sabía lo que iba a pasar con su salud en cuanto a la cantidad de situaciones médicas que vivió. Por lo tanto el libro, porque para tener el libro hay que tener casuística, se terminó de alumbrar cuando fue el hematoma subdural que padeció y que me hicieron conocer otras patologías que Cristina tenía de mayor peso como la atrofia del lóbulo frontal. Ahí fue cuando me decidí a escribir el libro y que al libro lo iba a publicar una vez que pasara la primera vuelta electoral, para que no tuviera ninguna injerencia electoralista, porque la segunda vuelta electoral la dejaba a Cristina fuera de competencia, como ha ocurrido.

—¿Considera que correcto difundir públicamente la salud de un jefe de Estado mientras está cumpliendo mandato?

—Sí. Ese es el tema y yo lo explico también en el prólogo fundamentado con hechos de la historia. Uno es el caso de (Winston) Churchill que cuando falleció su médico publicó una biografía desde su punto de vista. La misma generó muchas críticas desde la familia y acólitos de Churchill y la sociedad estuvo igual hasta que leyó el libro y en vez de criticarlo por haberlo publicado, lo criticaron por no haber hecho público todo eso antes diciéndole: "Cómo permitió que un hombre con semejante nivel de deterioro de su salud siguiera siendo Primer Ministro (británico)". Y lo mismo pasó con (el ex presidente francés, François) Mitterrand, su médico también publicó un libro y la familia le hizo un juicio en París. En Francia perdió el juicio pero el médico apeló a la Corte Europea de Justicia que finalmente le dio la razón y revocó el fallo anterior exponiendo que en el caso de un presidente el interés público está por arriba del secreto médico. No hablamos de patologías pero sí de tipos de liderazgo, los dos candidatos a presidente que llegaron al balotaje tienen un "yo" importante. A los dos les cuesta, lo dicen las fuentes, escuchar al otro más allá de lo que dicen públicamente. Sería muy interesante a partir de ahora, a la luz de esta experiencia en adelante, así como a cualquier persona le piden un psicofísico pre-ocupacional para hacer un trabajo, tener una ficha médica de los candidatos a presidente que vengan, creo que eso sería muy bueno para la democracia argentina.

—Una de las críticas han hecho a su trabajo refiere a que la fuente principal es el psiquiatra Alejandro Lagomarsino, quien la atendió por varios años pero que falleció de cáncer en 2011. ¿Cómo fue el uso de esa fuente dado que ya no puede responder?

—Bueno ahí hice dos cosas. El libro cuenta con el relato de Franco Lindner porque él fue el que descubrió lo de la Bipolaridad y lo publicó en la revista Noticias y me pareció que fue de absoluta honestidad intelectual reconocer a quién había investigado el tema en profundidad. Lo primero que hicimos fue hablar con él para que nos contara todo lo que había investigado y él lo primero que hizo fue resguardar la fuente: "Mirá Nelson yo tengo un compromiso, te voy a contar todo lo que sé pero la fuente la van a tener que averiguar ustedes", dijo. No fue difícil averiguarlo porque Lagomarsino era una autoridad en bipolaridad y cuando se publicó Lindner escribió una columna ratificando la información. Pero junto con eso nosotros hablamos con un colaborador de Lagomarsino que nos pidió anonimato. Y corroboramos por tres fuentes diferentes los datos, es decir, Lagomarsino había sido estricto en el secreto médico para los periodistas pero no para los médicos.

—En el libro se detallan cinco factores: bipolaridad, síndrome de Hubris, narcisismo, stress y atrofia frontal. ¿Cómo influyen esos factores en una persona que está expuesta al ejercicio de gobernar?

—Lo curioso es que lo que más hace eco es la bipolaridad, pero lo más delicado o grave para su vida es la atrofia frontal. Y todo eso influye mucho y sus propios médicos tratantes hablan de estos cinco factores. Por ejemplo, el síndrome de Hubris, es muy interesante porque es un mal del poder, de cualquier tipo, que cree que es el centro de todo y desprecia el juicio de los demás. La atrofia frontal es un síndrome que afecta las conductas que produce desinhibición y ruptura de los frenos sociales. El narcisismo es la exaltación del yo. Y lo que hago en el libro es exponer los síntomas de cada patología para que el lector sea el que juzgue si es compatible con las conductas públicas de Cristina y después expongan si tiene eso influencia o no. Y quienes lean el libro desde una posición más neutra dicen "Es Cristina" cuando leen los síntomas. Imaginen que si eso está presente en sus conductas públicas que conocemos, cuanto más deben estar presente en aquellas que no conocemos.

—Cristina Fernández es una persona expuesta al stress de gobernar, incluso los periodistas nos enfrentamos al stress. ¿No son estos factores normales para una figura pública?

—Efectivamente, el pasar stress es lo normal, sólo que en una personalidad con estas características desencadena todas estas conductas y muestra todos esos aspectos de su personalidad.

—Para este libro consultó fuentes médicas que trataron a Cristina Fernández. ¿Con medicación no se puede salir adelante y ejercer el poder de todas formas?

—Absolutamente. El problema es que ella es reacia a seguir con esta medicación y ha discontinuado los tratamientos. Entonces es un problema. Con medicación lo puede hacer perfecto. En uno de sus últimos discursos ella me quiso desmentir y habló de la bipolaridad y de un familiar cercano (su hermana) quien padece esta patología. Pero luego dijo: "Einstein era bipolar". Algo así como vieron que los inteligentes son bipolares. La realidad es que alguien con bipolaridad puede hacer una vida absolutamente normal si es tratado de forma adecuada. Entonces, ojalá que, para su vida fundamentalmente, cuando supere esta situación de stress que le ha producido el poder entienda que ella debe encontrar los médicos que no ha tenido en los últimos años, en cuanto a un médico de cabecera permanente para tratar toda su problemática desde una posición y visión totalizadora.

—Expuso que el libro es de carácter informativo, pero Usted ha de tener una opinión al respecto de cómo influye eso que describe…

—Por supuesto. Creo que eso ha tenido consecuencias en la Argentina debido a su forma de ejercer el poder. Resulta inexplicable el nivel de tensión, de división que ha generado Cristina Fernández en la Argentina y eso tiene que ver con esa conducta, con una persona que ejerce el poder de una manera egocéntrica, sin consultar con los demás, sin hacer reuniones de gabinete. Su forma de ejercer el poder, su empecinamiento, generó errores que con otras características de personalidad se podrían haber evitado. Por poner sólo un ejemplo, la Resolución 125 que generó en 2008 el conflicto con el campo pudo haber sido evitado si ella hubiera escuchado a quien era su ministro de Economía de ese momento, Martín Lousteau, que le dijo "que era un error".

—Cristina Fernández hace mucho hincapié en que se la ataca por ser una mujer de personalidad fuerte, en tanto este tipo de mujeres son tildadas "de histéricas" o "locas" respecto de los hombres aún cuando se comportan de la misma manera. No ocurrió ese mismo tipo de comportamientos en otros presidentes. Sin ir más lejos, ¿esa polarización no se vio también en Néstor Kirchner?

—Sí, él por supuesto que la fomentó. Pero sin duda que ella tenía el poder de decir no. Ella tenía la capacidad de decir: "Yo no me subo a este camión". Y lo cierto es que una vez fallecido Néstor Kirchner, Cristina lejos de cambiar aumentó esa característica. Eso a lo que Usted refiere ocurre. Pero, por eso, para estar tranquilo yo también me ocupo en el libro de Néstor Kirchner y también lo he criticado y he criticado a otros presidentes con las mismas características. De la misma manera que Cristina, Kirchner también tenía características del síndrome de Hubris y en el libro está mencionado. Así que desde ese punto de vista estoy absolutamente tranquilo.

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