REPRESIÓN

Condena internacional contra la junta militar de Birmania por muerte de niños

La junta militar que dio el golpe de Estado está recibiendo una masiva condena internacional por la muerte de más de 40 niños y las desapariciones forzosas de centenares de opositores.

Birmania: la represión del régimen no ha parado desde el golpe en febrero y el arresto de Suu Kyi. Foto: AFP
Birmania: la represión del régimen no ha parado desde el golpe en febrero y el arresto de Suu Kyi. Foto: AFP

El baño de sangre sigue en Birmania. La junta militar que dio el golpe de Estado está recibiendo una masiva condena internacional por la muerte de más de 40 niños y las desapariciones forzosas de centenares de opositores. Más de 543 personas, entre ellas 44 niños, murieron en dos meses en la represión de las movilizaciones contra el golpe militar del pasado 1 de febrero, según la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP). Cerca de 2.700 personas han sido detenidas y centenares se encuentran desaparecidas, según esta oenegé local.

En un contexto de creciente violencia, la organización Save the Children dijo que el número de jóvenes muertos se ha más que duplicado en los últimos 12 días. “Resulta chocante que los niños figuren entre las víctimas de estos fatales ataques, pese a los llamados a protegerlos”, indica un comunicado de la organización.

“Es particularmente aterrador que varios de esos niños hayan sido asesinados en sus casas, donde en principio deberían estar protegidos”, agrega.

Los militares han procedido a numerosas detenciones durante registros nocturnos en domicilios de personas sospechosas de apoyar a las manifestaciones o al movimiento de desobediencia civil contra el golpe.

Según Human Rights Watch (HRW), la junta militar ha provocado la desaparición forzosa de cientos de personas al rehusar confirmar su ubicación o permitir a los detenidos un acceso a sus abogados.

“La junta militar generaliza las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzosas, para imponer el miedo entre los manifestantes”, dijo el director de HRW para Asia, Brad Adams.

El Consejo de Seguridad de la ONU manifestó el jueves en una declaración unánime que “condena enérgicamente” las muertes de centenares de civiles en Birmania. El Reino Unido impuso nuevas sanciones a la junta, en concreto contra el conglomerado Myanmar Economic Corporation que financia a los militares.

Pero de momento ni las sanciones ni las condenas han hecho mella en la junta militar, que prosigue su brutal represión contra los manifestantes.

Más cargos a Suu Syi.

Por su parte, la dirigente birmana Aung San Suu Kyi, depuesta por los militares, fue acusada de haber violado una ley sobre secretos de Estado que data de la época colonial.

Suu Kyi, premio Nobel de la Paz de 75 años, quien fuera un ícono de la democracia durante décadas en su país, ya estaba procesada por otros cargos, incluyendo “incitación al desorden público”. También se la acusa de recibir sobornos, pero todavía no ha sido inculpada por corrupción.

Aung San Suu Kyi. Foto: AFP
Aung San Suu Kyi. Foto: AFP

La líder birmana podría ser condenada a varios años de cárcel y quedar proscrita para siempre de la vida política.

La junta militar ha justificado su golpe de Estado alegando supuestos fraudes en las elecciones del pasado mes de noviembre, en las que el partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), obtuvo una victoria abrumadora.

Los opositores a la junta militar marcharon y depositaron ramos de flores ayer viernes mientras intentaban encontrar formas alternativas de organizar su campaña de disidencia después de que el régimen cortara Internet a la mayoría de los usuarios.

Ayer viernes, las fuerzas de seguridad abrieron fuego en una manifestación cerca de Mandalay, la segunda ciudad más poblada de Birmania.

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