Desaparición en cuevas de Tailandia

Se complica la búsqueda de los niños en Tailandia

Sin rastro del equipo de fútbol infantil; lluvias frenan trabajos.

Rescatistas: los servicios de rescate por ahora solo han encontrado las bicicletas, calzados y otros enseres de los 12 menores. Foto: AFP
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Tailandia seguía anoche pendiente de la búsqueda de los 12 niños y su entrenador de fútbol perdidos desde el sábado en una cueva inundada en el norte del país. Las noticas ayer miércoles no eran buenas, ya que las lluvias torrenciales entorpecieron la labor de los socorristas.

Varios monjes budistas llegaron en las últimas horas al lugar para rezar junto a las familias de los menores.

"Hijo, vine a buscarte", decía llorando una de las madres el martes. "Recé a Dios por ellos, pero en mi corazón sé que van a sobrevivir", dijo el padre de uno de los niños perdidos.

Entre los que esperan noticias frente a la cueva está uno de los compañeros de los jóvenes, un adolescente de 15 años. "No puedo concentrarme en la escuela sabiendo que están allí", dijo.

La cueva Tham Luang no es muy frecuentada por los turistas extranjeros ya que está situada en un lugar alejado, pero atrae a los lugareños que veneran una pequeña estatua de Buda que hay dentro.

"La crecida del nivel del agua es un gran obstáculo para la operación de rescate y ha habido fuertes lluvias esta noche", declaró Khanchit Chomphudaeng, el responsable del equipo de socorristas. La marina tailandesa, muy implicada en esta operación que moviliza a cientos de personas, incluidos buzos, precisó en Facebook que el nivel del agua había aumentado 15 centímetros durante la noche y que una tercera zona de esa red subterránea compleja y de varios kilómetros de largo estaba ahora inundada.

Los rescatistas están utilizando unas 20 bombas de extracción para reducir el nivel del agua en las partes inundadas de la cueva.

El punto en donde está ubicada la cueva
El punto en donde está ubicada la cueva

Unos 1.300 efectivos, incluidos policías, personal de emergencias, buzos y equipos de élite del Ejército participan en las tareas de búsqueda en la cueva.

Los 12 niños de entre 11 y 16 años, todos ellos miembros de un equipo de fútbol, entraron el sábado después del entrenamiento en la cueva de Tham Luang, situada en el distrito de Mae Sai, cerca de la frontera con Birmania y Laos, para refugiarse del mal tiempo.

El grupo iba a cargo del entrenador, un joven de 25 años.

"El agua del interior de la cueva está llena de barro y hay poco oxígeno", indicó ayer frente a la cueva el gobernador de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Ossttanakorn.

Este miércoles por la mañana, varios soldados instalaban sistemas de bombeo adicionales para sacar el agua.

"Cada segundo cuenta para estos niños", indicó el gobernador Ossttanakorn, explicando que esperaban la llegada de submarinistas extranjeros de refuerzo.

Ayer miércoles varios monjes budistas, con sus tradiciones trajes naranjas, llegaron al lugar para rezar con cánticos ante la cueva, donde también están instaladas desde hace varios días las familias de los jóvenes desaparecidos acampando pese a las lluvias.

"Espero que hoy, con la ayuda de todos los equipos, lo salven", dijo Pean Kamlue, madre de un adolescente de 16 años atrapado en la cueva.

Las autoridades intentaban también buscar entradas alternativas a la red subterránea a través de la montaña.

Los primeros días de búsqueda no permitieron encontrar ningún rastro del grupo en el interior de la cueva. Las autoridades creen que podrían haber hallado refugio un poco más lejos en esa cueva para protegerse ante la crecida.

En la entrada de la cueva un cartel advierte a los visitantes de que no entren durante el periodo de lluvias, entre julio y noviembre.

La primera alerta de la desaparición de los niños la dio una madre preocupada porque su hijo no volvía el sábado de su entrenamiento.

Las pertenencias de los menores, como bicicletas y zapatos, fueron halladas unas horas más tarde en la entrada de la cueva, situada dentro de un gran parque.

Los chaparrones caen regularmente en Tailandia durante la época del monzón, entre mayo y octubre, provocando generalmente inundaciones y deslizamientos de terreno.

Este caso hizo recordar otro de 2007, cuando seis turistas y sus dos guías tailandeses murieron al verse atrapados por una repentina inundación en una cueva del parque nacio- nal Khao Sok, en el sur de Tailandia.

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