El nuevo gobierno de Colombia

Colombia: "corrección" al pacto con las FARC y guerra a narcos

Con Duque en el gobierno, Uribe aumenta su influencia y liderará desde el Senado la mayor bancada.

Iván Duque: ganó el balotaje con el 54%; asumirá el 7 de agosto la presidencia de Colombia. Foto: EFE
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Con su sólido triunfo del domingo, el presidente electo Iván Duque gobernará en una Colombia amenazada por el narcotráfico, en tensión con Venezuela y fracturada por un histórico pacto de paz. Más de diez millones de electores apoyaron el regreso de la derecha al poder en la figura de Duque, que con apenas cuatro años en el Congreso ascendió en hombros del exmandatario Álvaro Uribe (2002-10).

A partir del 7 de agosto, cuando asumirá el cargo, Duque y su bancada mayoritaria se enfrentarán a varios desafíos tras ocho años de férrea oposición a Juan Manuel Santos.

La paz, a revisión.

Luego de vencer en el balotaje al exguerrillero Gustavo Petro con el 53,9% de los votos, Duque apuntaló la oferta de corregir, sin hacer "trizas", el acuerdo que enterró medio siglo de conflicto con la ya disuelta guerrilla FARC. Suscrito en 2016, este pacto permitió el desarme de 7.000 combatientes, a cambio de que los rebeldes puedan hacer política. Sin embargo, recibió el rechazo de la mitad de los colombianos en un plebiscito que terminó siendo la semilla del amplio triunfo de Duque.

Apenas elegido, Duque prometió que hará "correcciones" a lo pactado sin dar más pistas, aunque en campaña aseguró que buscaría que los jefes rebeldes acusados de delitos atroces paguen un mínimo de cárcel y queden inhabilitados para ejercer como congresistas.

"Una cosa es el discurso en campaña para llegar y otra cuando está en ejercicio, creo que sería muy costoso echar atrás algo que ya ganaron" los exguerrilleros, dijo Fabián Acuña, analista de la Universidad Javeriana.

Con su discurso "de unión", Duque plantea "una posición más flexible que la de Uribe", pero "esa posición, de todas maneras, conlleva un mensaje de revisión", según el experto Andrés Macías, de la Universidad Externado.

La sombra de Uribe.

Las preguntas son recurrentes: ¿Duque será un "títere" de Uribe, como acusa la oposición; será independiente pero fiel a los postulados uribistas o, como Santos, "traicionará" a su mentor?

"Duque ha ganado todo obedeciendo todo lo que dice Uribe, entonces el fantasma de Uribe es real", afirma Acuña.

Álvaro Uribe. Foto: AFP
Álvaro Uribe. Foto: AFP

Desde que asumió el poder en 2002, Uribe ha sido el gran elector después de haber diezmado militarmente a los grupos armados. "Es la personalidad política más importante del siglo XXI en Colombia", explica el investigador Nicolás Liendo.

En 2010, cuando abandonó el poder, logró la victoria de Santos. Cuatro años más tarde, dio batalla con un desconocido Óscar Iván Zuluaga frente al actual presidente. Y en 2016 lideró la campaña por el "No" que obligó a renegociar lo pactado con las FARC.

Ahora su delfín gobernará la cuarta economía latinoamericana con las banderas del mentor: mano firme contra la violencia, inversión privada y defensa de valores tradicionales.

Y además Uribe liderará en el Senado la bancada de su partido, el Centro Democrático, tras obtener la mayor votación en marzo.

Pretende liderar presión internacional contra Maduro
Nicolás Maduro. Foto: EFE

Opositor del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, Duque pretende liderar la presión internacional contra lo que considera un régimen presidido por un "genocida". "A partir del discurso de campaña se esperaría que la relación con Venezuela vaya a ser terrible", indica Acuña.

Con una frontera común de 2.200 kilómetros, Colombia enfrenta un inédito flujo migratorio de venezolanos que huyen de la crisis económica. En los últimos 16 meses han llegado más de un millón de personas provenientes de Venezuela.

Drogas y EEUU.

Colombia, el mayor productor mundial de cocaína, enfrenta una disparada de los narcocultivos, lo que le valió un severo llamado de atención de Estados Unidos, su tradicional aliado y princi-pal mercado de la droga colombiana.

Duque, que quiere una buena relación con Donald Trump, ofreció reactivar las fumigaciones antidrogas con un herbi-cida diferente del glifosato —prohibido por ley.

El mandatario electo, que promete penalizar de nuevo la dosis mínima, dijo el domingo que el crecimiento de las siembras de coca "amenaza la seguridad nacional". Y sin anticipar una estrategia, esbozó una política de seguridad que involucra la lucha frontal contra el narco en momentos en que las mafias mexicanas están financiando a los disidentes de las FARC, que copan espacios dejados por la exguerrilla en las fronteras con Ecuador y Venezuela.

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ELN espera"avances" con nuevo gobierno

La guerrilla ELN espera que los diálogos de paz para Colombia que se desarrollan en La Habana "puedan proseguir" y "avanzar" con el nuevo gobierno de Iván Duque, y que los acuerdos que se logren en esas conversaciones "sean respetados".

"Las conversaciones que desarrollamos esperamos que se puedan proseguir, que puedan avanzar con el nuevo gobierno, y que los acuerdos de paz que vienen sean respetados", dijo el jefe de la misión negociadora del ELN, Pablo Beltrán, en una declaración difundida en twitter por la delegación de paz de esa guerrilla.

"Aquí (en La Habana) esperamos la delegación que nombre el nuevo presidente", añadió Beltrán, subrayando que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tomó nota de que Duque "va a gobernar para todos los colombianos".

En un nota de prensa, divulgada en internet, el jefe guerrillero también dijo a Duque que el resultado de las elecciones demuestra que "una inmensa mayoría" de los colombianos "no quiere la guerra", lo que obliga tanto al nuevo gobierno como al ELN "ha trabajar con intensidad para terminar el conflicto". Asimismo, dijo al presidente electo que "la paz no es un capricho del gobernante de turno".

Riesgos para la continuidad económica

La victoria de Iván Duque en Colombia debería apoyar la continuidad en las políticas económicas, pero impulsar el crecimiento y una consolidación fiscal serán desafíos claves para su administración, dijo la agencia calificadora Fitch Ratings.

"Es probable que la legislatura apoye en general la agenda política, aunque su composición sigue estando fragmentada, ya que ningún partido tiene la mayoría de los escaños en ninguna de las cámaras y requerirá la construcción de una coalición", explicó Fitch.

Colombia tiene como meta reducir el déficit fiscal a un 2,4% del PIB en el 2019.

Fitch estimó un crecimiento económico en Colombia de 2,6% para este año y de 3,3% en el 2019. "Si bien esperamos una continuidad general de las políticas, la implementación del acuerdo de paz con las FARC podría ser una fuente de incertidumbre", sostuvo. REUTERS

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