La memoria del capo narco colombiano

Clausuran un museo sobre Pablo Escobar

Funcionaba sin habilitación y cobraba US$ 30 por turista.

Propiedad del hermano de Pablo Escobar, está ubicada en el exclusivo barrio Las Palmas de la ciudad de Medellín. Foto: AFP
Propiedad del hermano de Pablo Escobar, está ubicada en el exclusivo barrio Las Palmas de la ciudad de Medellín. Foto: AFP

Un museo dedicado al narco colombiano Pablo Escobar fue cerrado por las autoridades en la ciudad de Medellín. Este sitio, visitado por turistas extranjeros pero no autorizado oficialmente, exponía excentricidades del narcotraficante como autos antiguos, motos y hasta una pared falsa que en otra época le sirvió de escondite. Los visitantes también podían interactuar con un imitador de El Patrón, como se conocía al narco y hasta hacerse una foto en una celda. El lugar pertenece a Roberto Escobar alias "El Osito", hermano del exjefe del cártel de Medellín.

La casa museo del barrio exclusivo de Las Palmas era uno de los puntos de referencia de los llamados "narcotours", de los cuales también hacen parte el edificio Mónaco, expropiedad de Escobar, y el cementerio Montesacro, donde yacen sus restos.

"Aquí encontrarás gran parte de la historia del mítico Pablo Escobar, conocerás, entre otros, la moto de James Bond, de la película La espía que me amó, sus carros... gran cantidad de fotografías. Siempre serás atendido por un miembro de la familia". Así se promocionaba el museo en la web TripAdvisor.

La secretaría de Seguridad de Medellín dijo que el momento de la clausura, el miércoles, se encontraban siete turistas en la casa.

La entidad confirmó a la AFP que los visitantes pagaban unos 30 dólares por entrar al museo y cerca de 35 dólares por el tour completo. La alcaldía informó que el lugar no disponía de las autorizaciones legales para prestar servicios turísticos ni comerciales, por lo cual procedió a "la suspensión temporal".

"Yo quisiera que la gente cuando venga a nuestra ciudad y venga a nuestro país no venga a hacerle apología al delito. Y mucho menos que se llenen de plata justamente quienes más daño le hicieron al país", dijo el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga.

Por su parte, "El Osito" dijo que no cobraba por entrar a su casa y que durante el operativo solo había a dos turistas. "Usted venía a mi casa, se tomaba una foto conmigo, hacía una donación a una alcancía que solamente la llave la tiene un sacerdote, y él venía y recogía el dinero para comprarle comida a los ancianitos que hemos recogido de la calle", insistió.

El hermano del narcotraficante se enfrenta a una sanción de más de 12.000 dólares. Sin embargo, si logra la licencia turística, podrá seguir operando.

Pablo Escobar llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo, según Forbes, tras fundar un imperio del crimen y el narcoterrorismo. Murió durante una fuga en 1993.

Lo que preocupa a las autoridades colombianas es el relato, controlado por la familia del criminal. Porque esa apelación a "nuestra historia" con la que empieza el recorrido es una perversión de la historia real.

Probablemente el principal objetivo de Gutiérrez, alcalde de Medellín es, al igual que el de sus predecesores, cambiar de una vez la imagen de la ciudad, uno de los motores del país, que ya ha experimentado una transformación muy significativa en las últimas décadas, dijo el diario El País de Madrid.

"Puede que nosotros no podamos impedir ese tipo de narcotours si funcionan con los registros de turismo. Pero la pregunta es también qué tal si hacemos un cambio cultural, si contamos la historia del lado de las víctimas y no de los victimarios. Acá no son bienvenidos quienes vienen a hacer apología del delito", dice Gutiérrez.

En febrero la alcaldía destruirá el edificio Mónaco, que fue el cuartel general del cártel. "Nunca vamos a negar lo que pasó en esta ciudad", defiende Gutiérrez. Su aspiración es imponer una justicia narrativa. Es decir, que figuras como Jhon Jairo Velásquez Vásquez, Popeye, jefe de sicarios de El Patrón y autor de 300 asesinatos, dejen de ser, aun para unos pocos, estrellas macabras del pasado. Y que el narcoturismo, ya en declive, no sea más que una tendencia marginal.

"Convivir con las drogas toda la vida"
Sebastián Marroquín. Foto: archivo El País

Sebastián Marroquín, el hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, afirmó que la humanidad debe aprender a convivir con el problema de las drogas y legalizarlas para evitar la violencia, durante la presentación de un espectáculo sobre su padre que inauguró ayer en Roma. "Tenemos que aprender a aceptar que como humanidad vamos a tener que convivir con este problema el resto de nuestra existencia, hasta que no desaparezcamos nosotros mismos", declaró Juan Pablo Escobar, que adoptó el nombre de Sebastián Marroquín por seguridad tras la muerte de su padre. Marroquín se encuentra en Roma para presentar su espectáculo-conferencia Pablo Escobar, una historia que no se debe repetir. "La sociedad tiene que tener muy claro que no he venido a glorificar la actividad o la vida de mi padre en ninguno de sus aspectos", dijo.

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