OBITUARIO

Chirac, el que dijo “no” a la guerra

El ex presidente francés falleció ayer a la edad de 86 años; el lunes será su sepelio en París.

Jacques Chirac. Foto: AFP.
Jacques Chirac. Foto: AFP.

Jacques Chirac, que gobernó Francia por más de una década, falleció ayer jueves a la edad de 86 años. El mundo lo recuerda por su firme oposición a la guerra en Irak en 2003, y su país le rinde homenaje como uno de sus grandes estadistas.

El lunes será en Francia un día de duelo nacional y se celebrará una misa solemne en la iglesia parisina de San Sulpicio.

La Torre Eiffel, símbolo de la ciudad que Chirac gobernó durante 18 años (1977-1995), apagó sus luces en señal de duelo.

Chirac fue un “gran francés, libre”, un “hombre de Estado que amábamos tanto como él nos amaba”, declaró el presidente Emmanuel Macron. Fue “el emblema de una Francia independiente y orgullosa, capaz de rechazar una intervención militar injustificada”, añadió.

“Esta noche se le llora no solo en nuestro país, sino también en Europa y en el bello continente africano, que él tanto amaba”, concluyó Macron.

Chirac fue en 1995 el primer presidente francés que reconoció la responsabilidad de Francia en la deportación y el exterminio de judíos en la II Guerra Mundial, y un fuerte oposición a la invasión de Irak en 2003 promovida por el presidente estadounidense George W. Bush.

Esta posición lo distanció del entonces primer ministro británico Tony Blair. Reino Unido participó en la invasión de Irak, que se realizó sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. Ayer jueves, Blair le rindió su homenaje a Chirac. “Fue una figura imponente en la política francesa y europea por muchas décadas. Más allá de nuestras diferencias circunstanciales, siempre fue sumamente amable, generoso y servicial”, sostuvo.

Chirac fue presidente entre 1995 y 2007 y anteriormente alcalde de París y primer ministro. Fue un pilar de la derecha francesa gracias a sus 12 años en el poder, sus éxitos políticos y sus sonoros fracasos, a los que sobrevivió gracias a su habilidad política. También fue el primer presidente de la V República francesa condenado, por un escándalo de puestos de trabajo ficticios cuando era alcalde de París.

La Asamblea Nacional y el Senado observaron ayer jueves un minuto de silencio en su honor, y toda la clase política francesa, de la extrema izquierda a la extrema derecha, tuvo palabras de reconocimiento.

El expresidente socialista, François Hollande, saludó a “un combatiente” que “supo establecer un vínculo personal con los franceses”.

“Es una parte de mi vida que desaparece hoy”, declaró el también expresidente Nicolas Sarkozy, que fue ministro de Chirac.

Los líderes mundiales también manifestaron su pesar. “Fue para nosotros, alemanes, un socio formidable y un amigo”, aseguró el portavoz de la canciller Angela Merkel.

“Estadistas con su visión, capaces de dialogar con líderes de pensamiento diferente (...) hacen mucha falta”, dijo desde la cárcel el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Egresado en 1959 de la Escuela Nacional de la Administración (ENA), el vivero de las élites francesas, Chirac comenzó su carrera al abrigo del entonces primer ministro Georges Pompidou. La conquista en 1967 de un histórico feudo electoral comunista en Corrèze, departamento del centro de Francia del que era originaria su familia, fue su primer paso en la política. Luego utilizó como principal trampolín la alcaldía de París, en la que fue en 1977 el primer regidor elegido por sufragio universal.

Chirac, primer ministro de 1974 a 1976 y, por segunda vez, de 1986 a 1988, se consideraba heredero político de Charles de Gaulle.

Llegó a la presidencia francesa, el sueño de su vida para este hijo único de una familia burguesa parisina -su padre era militar-, tras dos intentos fallidos en 1981 y 1988 con sendas derrotas ante el socialista Francois Miterrand.

Electo en 1995 y nuevamente en 2002, dejó el poder en 2007, debilitado ya por un accidente cerebrovascular sufrido dos años antes. Le sucedió Sarkozy.

Chirac estaba enfermo y no aparecía en público desde hace años, víctima de “pérdidas de memoria”. La última vez que se le vio en un acto fue en noviembre de 2014 en el Museo de Quai-Branly en París, que lleva su nombre desde entonces.

Frágil pero sonriente, estaba al lado del entonces presidente socialista François Hollande. Ironías de la historia, Chirac, exjefe del partido Reunión para la República (RPR), había dicho tres años antes que votaría por Hollande en la presidencial, y no por Sarkozy que buscaba su reelección.

Muy popular después de haber dejado el poder, Chirac no siempre tuvo el apoyo de sus conciudadanos. Tras su derrota en 1988 frente Miterrand, su esposa Bernadette dijo que “los franceses no querían” a su marido.

El principal daño a su imagen vino del terreno judicial. Tras retirarse de la política tuvo que enfrentarse a la justicia. En 2011 fue condenado a dos años de prisión en suspenso por el escándalo de los empleos ficticios en París.

Si bien formó junto a su esposa Bernadette una pareja política indestructible durante más de medio siglo, Chirac nunca ocultó su lado “mujeriego”. “Tenía mucho éxito. Atractivo y muy juguetón, alegre, las chicas lo perseguían”, reconoció la que fue su esposa durante 63 años, en Conversación, un libro de confidencias sabiamente destiladas, publicado en 2001.

Periodistas, actrices, activistas: Jacques Chirac era muy discreto sobre sus amantes, a las que recibía a menudo en un apartamento de soltero, informó en 2017 su fiel colaborador, Daniel Le Conte en su libro Presidente, llegó la noche.

“Cuando tenía una cita con una mujer, era al minuto”, cuenta un antiguo chófer del presidente. “Lo dejábamos y nos daba un horario exacto. Lo último que podíamos hacer era llegar tarde”. Esto le valió el apodo irónico de “cinco minutos, ducha incluida” en el mundillo parisino.

Pocos años después de su elección a la presidencia en 1995, se le atribuyó una relación con la actriz italiana Claudia Cardinale.

Chirac vivía en París con su esposa Bernadette en un apartamento a orillas del Sena prestado por la familia del exprimer ministro libanés Rafic Hariri

El matrimonio Chirac tuvo dos hijas, Laurence, anoréxica desde su juventud y fallecida en abril de 2016, y Claude, que fue su consejera en comunicación.

La visita a Montevideo y el discurso de Zabalza

El 14 de marzo de 1997, Jacques Chirac realizó una visita oficial a Uruguay. Se reunió con el entonces presidente Julio María Sanguinetti y ofreció una recepción a la que asistieron los principales líderes políticos, entre ellos el colorado Jorge Batlle, el blanco Alberto Volonté y el actual presidente Tabaré Vázquez. Pero la visita del mandatario francés quedó marcada por la intervención del ex tupamaro Jorge Zabalza, en ese momento presidente de la Junta Departamental de Montevideo.

En ocasión de la entrega de las llaves de la ciudad a Chirac, en el predio donde hoy está el Liceo Francés frente a la rambla del Buceo, Zabalza se despachó con un discurso muy crítico sobre Francia, que Chirac escuchó sin inmutarse. Por entonces había un conflicto en la empresa Gaseba-Gas de Francia, con despidos de trabajadores. Zabalza aprovechó para denunciar que esa empresa “persigue trabajadores que alertaron sobre situaciones de riesgo para la seguridad de la población”.

“Una cosa tienen que tener muy claro: no queremos capitales franceses que se burlen del Parlamento Nacional, del Ministerio de Trabajo, de la central sindical, de la soberanía del pueblo uruguayo, de su amor a la libertad, de la dignidad de sus obreros”, afirmó Zabalza.

Y concluyó: “Montevideo te recibe, te tiende su mano fraterna pero te exige, eso sí, respeto a su dignidad, a su soberanía. Somos pocos, somos chicos. Es muy cierto. Pero también es cierto que esta es la tierra de Vaimaca y Guyurusa, la de Andresito, Leandro Gómez y tantos otros que nunca lamieron la coyunda del colonialismo”. Chirac no le respondió.

Jacques Chirac en la portada de El País (15/3/1997).
Jacques Chirac en la portada de El País (15/3/1997).
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