SANTIAGO

Chile: surgen reclamos para retirar más fondos jubilatorios

En Chile aprobaron la entrega del 10% de los recursos; los expertos estiman que se abrió una puerta que ahora será difícil de cerrar.

La diputada Pamela Jiles festejó así la aprobación de la ley de retiro de los fondos. Foto: Reuters
La diputada Pamela Jiles festejó así la aprobación de la ley de retiro de los fondos. Foto: Reuters

Pocos minutos después de que el Congreso de Chile aprobó una ley que permite a las personas retirar el 10% de sus fondos de pensiones como apoyo en medio de la pandemia de coronavirus, una frase empezó a circular en Twitter: “Vamos por más”.

Los autores del proyecto dijeron que el ajuste al sistema implantado bajo la dictadura de Augusto Pinochet fue una medida de emergencia, pero a medida que creció en popularidad, también amplió la ambición de quienes lo respaldan.

Entre los legisladores que votaron a favor hubo muchos de la coalición gobernante del presidente Sebastián Piñera, dando un giro en un país conocido como baluarte del libre mercado, que sirvió de ejemplo a vecinos como Brasil y Perú.

Si bien el retiro de las cuentas se estableció en 10%, expertos consideran que el proyecto despertó en muchos la idea de que podrían ir por más para acceder a todos sus fondos.

Eso podría abrir la puerta a nuevas incursiones contra los fondos hasta ahora celosamente administrados por entidades privadas y de acceso muy controlado.

“La amenaza latente de nuevas protestas se suma a la presión política, mientras se socava el chance para un debate más razonado”, dijo Nicolás Watson de Teneo Intelligence, al subrayar la influencia de las violentas protestas sociales contra la desigualdad que estallaron en octubre.

Medida insuficiente.

Cuando se implantó en la década de 1980, el sistema privado de administración de fondos de pensiones de capitalización individual (AFP) prometía sólidos pagos.

El expresidente estadounidense George W. Bush lo llamó un ejemplo del que se podía “tomar algunas lecciones” y el mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, lo consideró más recientemente como una alternativa a su propio modelo.

Pero si bien las AFP impulsaron un auge económico interno al llevar liquidez al mercado de valores, la gran fuerza laboral informal y un interrumpido historial de contribuciones, llevó a pagos muy por debajo de las necesidades de los jubilados. En marzo de este año, el jubilado promedio recibió 289 dólares.

Algunos economistas dijeron que los fondos restantes podrían verse como un juego justo para llegar a fin de mes en futuras crisis bajo futuros gobiernos.

“Efectivamente se abre una puerta difícil de cerrar porque esta medida es altamente popular”, dijo Hernán González, coordinador de macroeconomía del centro Clapes, vinculado a la Universidad Católica. “Se genera un riesgo de que en escenarios posteriores, distintos a esta emergencia, se pueda abrir de nuevo esa puerta”, agregó.

Por su parte, el politólogo Cristóbal Bellolio dijo que era un camino sin retorno simbólico donde las AFP estaban obligadas por ley a entregar los ahorros a cualquiera que los solicite, sin multas ni impuestos.

“La mayoría de las personas, independientemente de su posición política o estatus social, quieren recuperar el dinero que han estado ahorrando durante tanto tiempo”, opinó.

Entre ellos está María José Manríquez, de 32 años, quien perdió su trabajo en la ciudad costera de Valparaíso cuando la pandemia golpeó y lucha por mantener a sus cuatro niños.

“Podría decir que voy a ocupar de esta plata para salir de donde vivo y poder postular para una casa, pero en este momento voy a tener que ocupar todo en comida”, dijo a Reuters.

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