TERREMOTOS EN ITALIA

El centro de Italia otra vez sacudido por varios sismos

Ciudades como Roma, Florencia y Nápoles sintieron los temblores, el más fuerte fue de 5,7 grados.

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Afectados: cientos de personas debieron ir a refugios provisorios. Foto: AFP

Italia volvió a sacudirse. Una serie de temblores, entre ellos uno de magnitud 5,7, se registraron ayer miércoles en el centro del país, una zona castigada el año pasado por sismos y sepultada ahora por las tormentas de nieve. "No hay víctimas", indicó el responsable de la Protección Civil, Fabrizio Curcio, durante una conferencia de prensa en la que reconoció que "no han podido acceder a muchas localidades", aisladas por la ola de mal tiempo, con fuertes nevadas, ráfagas de viento y temperaturas particularmente bajas.

"Fue apocalíptico. Nos quedamos como petrificados. Sentimos primero uno, luego otro, de nuevo uno más fuerte. Sentíamos como que el mundo se estaba derrumbando alrededor nuestro. La gente gritaba, era terrible", contó Nello Patrizi, de 63 años, un ganadero que estaba controlando sus vacas cerca de Montereale.

El primer temblor fue de magnitud 5,3, el siguiente más fuerte y más largo, de 5,7, el tercero (5,5) y el cuarto (5,2). En total se han registrado más de 100 réplicas, lo que ha generado pánico en muchas ciudades. Para el sismólogo Alessandro Amato, del Instituto Italiano de Geofísica y Vulcanología, la secuencia de terremotos de más de 5 grados de magnitud registrados en solo tres horas constituye un "fenómeno nuevo" en los Apeninos, que de por sí están llenos de fallas.

Los temblores más fuertes se sintieron también en Florencia, Nápoles y Roma, donde cientos de personas salieron de sus casas y trabajos y fueron evacuados varias escuelas, universidades y museos. En Roma se tambalearon edificios y el sistema de metro subterráneo de la ciudad se cerró como medida de precaución por varias horas.

Los epicentros se localizaron entre Montereale, Capitignano, Campostoto, Barete, Pizzoli y Amatrice, poblaciones a unos 150 kilómetros de Roma, don-de las autoridades intentan con dificultad por las condiciones climáticas evaluar si hubo daños.

Amatrice, la localidad más afectada por el sismo de magnitud 6,0 que el 24 de agosto de 2016 dejó más de 300 muertos, estuvo aislada durante la jornada. Las ambulancias no pudieron acceder por las fuertes nevadas. Toda esa zona, ubicada en medio de montañas, sufre desde hace diez días tormentas de nieve y viento que convirtieron muchas de las carreteras en intransitables.

"Afortunadamente no hay víctimas hasta ahora, pero ciertamente esta repetición de fuertes sismos es alarmante para las personas que ya han sido puestas muy a prueba", dijo el primer ministro Paolo Gentiloni en Berlín.

Además de los temblores, los poblados afectados sufren bajas temperaturas en las áreas próximas a los Apeninos: ayer se situaron en torno a los -6 grados en Amatrice, mientras que en Accumoli rondaron los -11 grados y en LAquila en torno a los 0 grados.

Emergencia.

"No sé qué hemos hecho de malo, ayer nevadas de hasta dos metros y ahora el terremoto. ¿Qué se puede decir? No tengo palabras", comentó desconsolado a la televisión el alcalde de Amatrice, Sergio Pirozzi.

"La situación es dramática, las carreteras no se pueden utilizar por la nieve, tenemos pocos medios, otros están dañados", lamentó Stefano Petrucci, alcalde de Accumoli.

"Vivimos una emergencia monstruosa. Estamos tratando de superar un muro de nieve para entregar ayuda", recono-ció el alcalde de Ascoli, Guido Castelli.

Las tormentas de nieve complica el traslado de equipos y maquinaria y se teme por la población, sobre todo ancianos y niños, que desde hace varios días no tienen electricidad.

Fin de la iglesia de San Agustín del siglo XIV en la histórica Amatrice.

Por los sismos de ayer, en Amatrice, la antigua y bella ciudad de montaña devastada por el terremoto de agosto, se derrumbó lo que quedaba del campanario de la iglesia de San Agustín del siglo XIV. Las regiones de Abruzzo, Lazio y Marcas han sido las más afectadas con los sismos del año pasado, con derrumbes de edificios históricos y aldeas enteras arrasadas, por lo que buena parte de la población vive en condiciones precarias. Según datos de la Cruz Roja, unas 130.000 familias de la zona están sin electricidad y cerca de 10.000 damnificados del año pasado dependen de la Protección Civil, de los cuales 450 residen en prefabricados y 700 en gimnasios.

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