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Célula de Barcelona preparaba ataque a gran escala con bombas

Policía cree que eran 12 terroristas; se busca al conductor de la furgoneta de Las Ramblas.

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Miles de personas rindieron homenaje a las víctimas de los atentados en Cataluña. Foto: AFP

Los autores de los atentados en Barcelona y Cambrils estaban preparando otros ataques aún mayores en España. La célula terrorista descubierta en Cataluña estaba integrada al menos por una docena de personas, y preparaba un ataque con explosivo de gran envergadura. A esta conclusión llegaron los investigadores a medida que fueron desbaratando el plan.

El comisario jefe de la policía regional catalana, Josep Lluís Trapero, indicó que 12 personas podrían haber estado implicadas en los dos atropellamientos masivos de Barcelona y Cambrils.

De ese grupo, cuatro fueron detenidos entre el jueves y ayer viernes y uno sigue en paradero desconocido, aparentemente quien conducía la furgoneta que mató a 13 personas e hirió a más de cien en Las Ramblas de Barcelona.

Las autoridades difundieron la identidad y una fotografía del sospechoso huido. Se trata de Younès Abouyaaqoub, un marroquí de 22 años.

De los cuatro detenidos, tres son marroquíes y uno español nacido en Melilla, de entre 21 y 34 años y sin antecedentes relacionados con terrorismo.

Otros cinco hombres fueron abatidos en la madrugada de viernes en Cambrils, tras atropellar a varios transeúntes con un coche, ataque en el que resultó muerta una mujer. Los cinco llevaban falsos cinturones explosivos, un hacha y cuchillos. Un solo agente mató a cuatro de ellos.

La policía identificó ayer viernes los cadáveres de tres de ellos. Son los marroquíes Moussa Oukabir, Said Aallaa y Mohamed Hychami, de 17, 18 y 24 años de edad respectivamente, todos habitantes de Ripoll, localidad del norte de Cataluña.

Los otros tres sospechosos del grupo de 12 han sido identificados pero no detenidos. La policía cree que dos de ellos podrían haber muerto el miércoles en la explosión de una casa en Alcanar, 200 km al sur de Barcelona, donde el grupo preparaba supuestamente artefactos explosivos.

El atentado del jueves en Barcelona fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS). Y hoy sábado reivindicó el ataque en el balneario catalán de Cambrils (noreste de España), donde un coche embistió en un paseo marítimo antes de chocar contra una vehículo de policía, según un comunicado.

El EI precisó que "dos escuadrones de yihadistas" llevaron a cabo ambos ataques que tenían como blanco "grupos de cruzados", según el comunicado, divulgado por su agencia de propaganda, Amaq, en su cuenta Telegram.

El texto afirmó que sus combatientes "arrollaron a varios cruzados con una furgoneta en el pueblo costero de Cambrils".

Ataque mayor.

La masacre en Barcelona y el ataque en Cambrils podría haber sido peor, reconoció ayer la policía. La tesis que manejan es que la célula terrorista se venía preparando hace tiempo en una casa de Alcanar, la que explotó el miércoles, explicó Trapero. La idea, según maneja el diario El Español, era atacar con furgonetas cargadas de explosivos, tres puntos de la ciudad: uno Las Ramblas, otro sería la iglesia de la Sagrada Familia y el tercero se presume que un punto de la zona portuaria.

El estallido en la casa donde presuntamente preparaban explosivos evitó "atentados de mayor alcance", dijo el jefe de la policía catalana.

Se sacaron varias decenas de bombonas de gas de la vivienda, que quizás podrían haber servido para fabricar los explosivos.

"La explosión de Alcanar hizo que ya no contaran con el material necesario para preparar atentados de mayor alcance en Barcelona", explicó Trapero, el comisario jefe de los Mossos dEsquadra, sobre un episodio clave en la investigación.

Los Mossos trabajan en la zona y este viernes hallaron trazas de TATP, un explosivo utilizado de forma habitual por Estado Islámico. También localizaron un centenar de bombonas de butano.

Trapero asumió este viernes que la intención del grupo iba más allá de causar el pánico con un atropello masivo: buscaban una masacre con bombas. "Probablemente estaban buscando otro tipo de atentado", resumió. Pero el traspié con las bombonas de butano les llevó a improvisar y a actuar "de manera más rudimentaria".

Los terroristas decidieron entonces lanzarse con una furgoneta contra la multitud en la emblemática Rambla, un lugar de paso de turistas en el corazón de Barcelona. Más tarde intentaron repetir el atentado en el paseo marítimo de Cambrils.

En el primer caso, una furgoneta atropelló a decenas de personas (con el resultado de 13 muertos y 88 heridos) y, en el segundo, una mujer murió apuñalada y seis personas resultaron heridas.

España, el tercer destino turístico más popular del mundo, había quedado al margen hasta ahora de los recientes ataques yihadistas que el ISIS perpetró en Francia, Bélgica, Alemania y Reino Unido.

Sin embargo, el 11 de marzo de 2004, el país vivió los peores atentados yihadistas cometidos en Europa con varias bombas en trenes de cercanías de Madrid que causaron 191 muertos. En esa ocasión fueron reivindicados por Al Qaeda.

Esta experiencia y su larga lucha contra la organización separatista vasca ETA —que cometió en 1987 su atentado más mortífero en un centro comercial de Barcelona (21 muertos)— llevaron al país a reforzar sus servicios de inteligencia y a practicar una política de detenciones preventivas de sospechosos de yihadismo.

Cataluña tiene la mayor concentración de islamistas radicalizados en el país junto con Madrid y las ciudades de Ceuta y Melilla, enclaves españoles en el norte de Marruecos.

Descartan impacto en el turismo.

Gobiernos y operadores de los países que más nutren el turismo de España han pedido a sus nacionales tras los atentados de Barcelona y Cambrils, que no cambien sus planes de vacaciones en este país, aunque sí extremen las precauciones y sigan los consejos de las autoridades.

"No anticipamos muchas cancelaciones inmediatas. Estos incidentes cada vez son menos infrecuentes y la gente comprende cada vez más que pueden ocurrir en cualquier lugar", dijo a EFE el presidente de la Asociación Europea de Turoperadores (ETOA), con sede en Londres Tom Jenkins, y que agrupa a unas 900 compañías del sector.

A su juicio, los trastornos para el turismo en España serán menores. Agregó que los viajeros "saben que esto puede pasar en cualquier sitio. Puede pasar en Sídney, en San Francisco, puede pasar en Alemania o en Suramérica". Mientras, la revista de negocios estadounidense Fortune informó que los grandes cruceros que tenías previsto hacer escala en Barcelona en los próximos días no piensan cambiar sus planes a pesar de los atentados, reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico.

Trump está a la orden de Rajoy.

Donald Trump conversó ayer viernes con el presidente español, Mariano Rajoy, y le ofreció "cualquier asistencia necesaria" en la investigación de los atentados de Barcelona y Cambrils.

Trump publicó una fotografía en su cuenta de la red social Instagram, en la que se le ve al teléfono junto con su jefe de gabinete, el general John Kelly, a bordo del avión presidencial Air Force One. "El presidente Donald J. Trump y el jefe de gabinete John Kelly hablan con el presidente Rajoy de España a bordo del Air Force One, en ruta hacia (la residencia de) Camp David", indica el pie de foto. En un comunicado posterior, la Casa Blanca confirmó la conversación entre ambos líderes. "El presidente Donald Trump habló hoy (por ayer) con el presidente Mariano Rajoy de España para extender sus condolencias a las víctimas y familias de los ataques terroristas del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils", reza la nota. "El presidente Trump prometió el pleno apoyo de Estados Unidos en la investigación del ataque y en llevar a los perpetradores y sus asociados ante la Justicia", añadió la nota. Este jueves, Trump expresó su condena del ataque en Barcelona en un mensaje en la red social Twitter.

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