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Cayó Cunha, cerebro del juicio a Rousseff

Ayer fue detenido en Río; temían que se fugara al exterior.

Eduardo Cunha, el expresidente de la Cámara de Diputados de Brasil y cerebro del impeachment contra Dilma Rousseff, fue detenido ayer miércoles en Brasilia en el marco de la investigación de corrupción por Petrobras, que también tiene en la mira al expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva.

Cunha, del Partido Democrático del Movimiento Brasileño (PMDB), el mismo del presidente Michel Temer, está acusado de haber recibido sobornos por cinco millones de dólares por dos contratos para construir dos barcos para la petrolera estatal.

La Policía Federal fue la encargada de arrestarlo, mientras que su casa en el barrio Barra da Tijuca, en Río de Janeiro, fue registrada. Ayer mismo fue trasladado a Curitiba, donde el juez federal Sergio Moro lleva a cabo las investigaciones.

De 58 años y activo evangélico, Cunha enfrenta acusaciones de corrupción pasiva, lavado de dinero, ocultamiento de cuentas en el extranjero abastecidas con dinero ilegal de Petrobras, abuso de poder y realización de maniobras para obstaculizar investigaciones.

"La libertad del exparlamentario representaba un riesgo para la instrucción del proceso, el orden público y también existía posibilidad concreta de fuga en virtud de la disponibilidad de recursos ocultos en el exterior, además de su doble nacionalidad brasileña-italiana", señaló la Procuraduría en un comunicado.

Cunha: Se lo acusa de recibir US$ 5 millones para facilitar negocios con Petrobras. Foto: Reuters.
Cunha: Se lo acusa de recibir US$ 5 millones para facilitar negocios con Petrobras. Foto: Reuters.

La Procuraduría General lo denunció en agosto de 2015 por haber recibido al menos cinco millones de dólares en sobornos para facilitar un negocio de navíos sonda en Petrobras.

Su esposa, Claudia Cruz, y su hija Danielle también están siendo investigadas por las cuentas en el extranjero.

Comparado con frecuencia con Frank Underwood, el manipulador personaje de la serie House of Cards, Cunha dijo que escribirá un libro contando lo que ocurrió entre bastidores en el proceso de impeachment que lo tuvo en la primera fila.

Durante su alegato final ante la Cámara, la noche en que fue destituido, les recordó a sus pares que al menos 160 de ellos tienen problemas judiciales, agitando el fantasma de una posible colaboración suya con la Justicia.

"Él tiene un efecto, un potencial destructivo muy grande para el sistema. Fue un aliado del gobierno de Lula y Dilma y puede ser nocivo para todo el mundo, para todo el sistema", dijo Alberto Almeida, director del Instituto Análise.

El impeachment que terminó con el gobierno de Dilma Rousseff puso fin a un ciclo de más de 13 años de poder del Partido de los Trabajadores (PT), iniciado por Lula da Silva (2003-2010), también bajo la mira de Moro y de otros tribunales por el caso Petrobras.

La Operación Lava Jato echó luz sobre un esquema de sobornos empresariales a directivos de Petrobras designados por partidos políticos para manipular las licitaciones, sobrefacturar las obras y luego distribuir el excedente para enriquecerse y financiar campañas. Según los investigadores el perjuicio ocasionado puede ascender a 12.000 millones de dólares.

El caso, que llevó a prisión a políticos y grandes empresarios, asedia al propio Lula.

El exmandatario enfrenta tres juicios: uno por sobornos por cerca de 1,1 millones de dólares, otro por ayudar a la firma de ingeniería Odebrecht a ganar contratos en Angola, y el tercero por intentar obstruir la acción de la Justicia.

Lula afirmó esta semana que quienes lo procesan por corrupción activaron una maquinaria de "persecución política" de la que solo puede salir condenado.

"No puedo callarme ante los abusos cometidos por agentes del Estado que usan la ley como instrumento de persecución política", escribió el exmandatario en una columna de opinión publicada el martes en el diario Folha de São Paulo.

"Es ladrón, homosexual y asesino. Yo no".

Eduardo Cunha era hasta hace poco la tercera figura del Estado. Evangélico, de 58 años, fue presidente de la Cámara de Diputados entre febrero de 2015 y julio de este año, cuando fue forzado a renunciar ya en el ocaso de su poder. En diciembre pasado abrió la puerta al impeachment a Dilma Rousseff, destituida el 31 de agosto.

Cunha llegó a ser el único político brasileño con fueros en ser juzgado por el Supremo Tribunal Federal (STF) en el marco del megafraude a Petrobras, por corrupción y lavado de dinero. No en vano fue identificado como el Frank Underwood brasileño, en referencia al inescrupuloso personaje de la serie House of Cards. Una comparación que indignaba a Cunha, quien replicaba: Underwood "es ladrón, homosexual y asesino. Yo no". Desde su podio, este político dueño de más de 150 dominios de internet con la palabra "Jesús", impulsó proyectos como la reducción de la edad de responsabilidad penal a 16 años o la celebración de un "Día del Orgullo Heterosexual". Tenía apoyos entre parlamentarios de la bancada "BBB" (Buey, Biblia y Bala) integrada por los lobbies del agronegocio, de los evangélicos y de expolicías y militares que defienden el porte de armas. Dio sus primeros pasos en política vinculado al tesorero de la campaña del expresidente Fernando Collor, quien renunció en 1992, en medio de un juicio de destitución.

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