EUROPA

Caso Skripal: el veneno no era ruso y ahora Putin reclama "disculpas" de Reino Unido

La acusación de Reino Unido disparó la mayor crisis diplomática entre Este y Oeste desde la Guerra Fría y a la expulsión de unos 300 diplomáticos de una y otra parte.

Putín es el líder con más años en el poder desde la caída de la URSS. Foto: Reuters
Putín es el líder con más años en el poder desde la caída de la URSS. Foto: Reuters

Rusia acusó el miércoles a los servicios especiales británicos y estadounidenses del evenenamiento del exagente doble ruso Serguei Skripal y su hija e instó a los occidentales al diálogo y no a las represalias, para evitar una nueva crisis como la de los misiles en Cuba.

"Esperamos que prevalezca el sentido común y que se deje de infligir este inmenso prejuicio para las relaciones internacionales", declaró Putin en una rueda de prensa en Ankara, tras una reunión con sus homólogos turco e iraní.

El jefe del laboratorio militar de Porton Down, Gary Aitkenhead, afirmó en una entrevista con Sky News que no habían "identificado el origen exacto" del gas, agregando que el gobierno británico había utilizado "otras fuentes para llegar a sus conclusiones". Esto disparó la exigencia de Rusia para que el Reino Unido "se disculpe" porque, además, las acusaciones del gobierno británico desataron una ola de expulsiones de diplomáticos entre los países occidentales y Rusia.

Moscú convocó en tanto a una reunión de la Organización para la prohibición de armas químicas (OPAQ) en La Haya, para exigir respuestas sobre esas acusaciones.

El presidente Vladimir Putin, que denunció una "campaña antirrusa", dijo esperar que esta reunión ponga "punto final" al caso, que condujo a la más grave crisis diplomática entre Este y Oeste desde la Guerra Fría y a la expulsión de unos 300 diplomáticos de una y otra parte.

Londres designó a Rusia como responsable del ataque perpetrado a principios de marzo en Salisbury, en el sur de Inglaterra, para envenenar con un agente neurotóxico a Serguéi Skirpal, un exespía doble que trabajó para los servicios secretos británicos, y a su hija Yulia. Moscú siempre negó estas acusaciones.

Por su lado,el jefe del servicio de inteligencia exterior ruso, Serguei Naryshkin, calificó el miércoles el caso Skripal de "provocación grotesca" de los servicios especiales británicos y estadounidenses.

"Es necesario acabar con este juego irresponsable que consiste en seguir avivando la hoguera, y renunciar a la fuerza en las relaciones internacionales, para no llevar las cosas hasta una segunda crisis de los misiles de Cuba", declaró Naryshkin.

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ya había afirmado el lunes que el envenenamiento "podía haber sido en el interés del gobierno británico" para distraer la atención de la población sobre los problemas del Brexit.

Táctica de diversión

Moscú espera esclarecimientos sobre las acusaciones británicas durante la reunión de 41 miembros de la OPAQ, en una edificio en La Haya en medio de fuertes medidas de seguridad.

Londres había pedido a la OPAQ que comprobara "el análisis del gobierno" británico. Sus expertos acudieron al Reino Unido para obtener muestras de la sustancia utilizada en el envenenamiento, que serán analizadas en laboratorios internacionales independientes.

Pero la delegación británica calificó este miércoles de "perversa" una propuesta rusa de una investigación conjunta sobre el envenenamiento de Skripal, realizada durante la reunión extraordinaria de la OPAQ.

"La propuesta rusa de una investigación conjunta sobre el incidente de Salisbury es perversa", publicó la delegación británica en Twitter, añadiendo que se trata de una "táctica de diversión y de desinformación para eludir cuestiones sobre las que las autoridades rusas deben responder".

En víspera de esta reunión de la OPAQ el laboratorio británico que analizó la substancia usada contra el exespía reconoció no tener pruebas de que esta proceda de Rusia. El laboratorio identificó la sustancia como Novichok, un agente neurotóxico de tipo militar.

Consideró sin embargo que su fabricación necesitaba "métodos extremadamente complejos, algo de lo que solo tendría capacidad un actor estatal".

Putin alegó no obstante que esta sustancia podía ser fabricada "en una veintena de países del mundo".

Sergueï Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, seguían hospitalizados esta semana. El estado de ésta "mejora rápidamente", y ya "no está en estado crítico", contrariamente a su padre, que sigue "estable", según el hospital.

Skripal, antiguo coronel del servicio de información del Ejército (GRU), fue condenado en Rusia por "alta traición" antes de ser objeto de una canje de espías en 2010. Desde entonces se instaló en Reino Unido.

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