LA GUERRA CIVIL EN SIRIA

Cascos Blancos, héroes que desafían las bombas

Organización de voluntarios socorre a las víctimas en Siria.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los cascos blancos han sido reconocidos ´por la comunidad y reciben el apoyo de varios países de Europa. Foto: AFP.

Algunos son panaderos, pintores o hasta estudiantes. Tienen en común haber dejado de lado su antigua vida para integrarse en los Cascos Blancos de Siria y socorrer a las víctimas de la guerra.

Candidatos al premio Nobel de la Paz, con el apoyo de una petición firmada por miles de personas, finalmente no consiguieron el galardón, que fue para el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Pero para estos 3.000 socorristas, "salvar la vida sigue siendo el premio más importante" que puedan obtener, según la declaración de su responsable, Raed Saleh.

El grupo de rescatistas se hizo famoso mundialmente por sus videos en las redes sociales, que testimonian una valentía a toda prueba a la hora de acudir en ayuda de las víctimas de la guerra, en especial en operaciones de salvamento de niños.

Los Cascos Blancos operan en territorio rebelde —afirman tener prohibido trabajar en zonas bajo control del gobierno pese a que reivindican ser neutrales— y suelen ser los primeros en llegar a los sitios que acaban de ser bombardeados, para ponerse a excavar, a veces sólo con sus manos, en busca de sobrevivientes atrapados bajo los escombros.

Una imagen que dio la vuelta al mundo relata la historia de Mahmud, un bebé de dos meses rescatado luego de 12 horas de trabajo bajo los escombros de un edificio bombardeado en Alepo en julio de 2014.

Jaled, el rescatista de aquel bebé, murió hace dos meses durante un bombardeo. Tenía 31 años, esposa y dos hijos y trabajaba como pintor y decorador. Fue la víctima 142 de la organización.

Otro video muestra a un voluntario que estalla en llanto luego de tomar en sus brazos a una bebé de cuatro meses que acaba de ser rescatada tras un bombardeo.

"Trabajamos dos horas para sacarla de abajo de los escombros y gracias a Dios está viva", relata el rescatista.

Nobel alternativo.

El grupo nació en 2013 en plena guerra que hasta el día de hoy ha dejado más de 300.000 muertos y provocado el exilio de millones de sirios.

Muchas celebridades han manifestado su respaldo a estos rescatistas voluntarios, que fueron objeto además de una emisión documental difundida por Netflix. A fines de septiembre, los Cascos Blancos recibieron el premio sueco Right Livelihood, para algunos un Nobel alternativo, en reconocimiento a "su coraje excepcional, su compasión y su compromiso humanitario".

El grupo, que cuenta con 78 mujeres, se financia con donativos de particulares pero también de países, entre los cuales Gran Bretaña, Holanda, Dinamarca, Alemania, Japón y Estados Unidos. Con los fondos compran sus equipos, entre ellos sus famosos cascos blancos que cuestan cerca de 150 dólares cada uno.

Algunos de sus miembros pudieron recibir entrenamiento en búsqueda y rescate en el extranjero y al regresar, transmitieron las técnicas aprendidas al resto de los voluntarios.

La organización dispone de 120 centros en las ocho provincias sirias controladas por los rebeldes. "Somos independientes, neutrales e imparciales. No estamos afiliados a ningún partido político o facción armada" dijo a la AFP Raed Saleh.

"Nuestra meta es salvar personas, cualquiera que sea su inclinación política o religiosa", agregó el responsable.

Su lema, extraído del Corán, es: "Aquel que salva a un único hombre, ha salvado a la Humanidad entera".

Los combates continúan mientras la ONU discute el cese al fuego.

Los combates entre el régimen sirio y los rebeldes arreciaban en el corazón de Alepo ayer sábado, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU discutía dos propuestas de tregua para Siria muy distintas entre sí. Una de las propuestas, presentada por Francia, pide el cese de los bombardeos en Alepo, segunda mayor ciudad de Siria, en tanto que la otra, defendida por Rusia pide simplemente el cese de las hostilidades. Dos semanas después del lanzamiento de una ofensiva de gran envergadura sobre Alepo del ejército sirio, con el apoyo de Moscú, las tropas de Damasco seguían avanzado palmo a palmo, ganando territorio a los rebeldes por tres ejes. Alepo es el principal foco del conflicto que arrasa desde hace más de cinco años a Siria, que ha dejado más de 300.000 muertos, provocando la peor tragedia humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. La parte oriental de la ciudad, donde están apostados los rebeldes ha sido arrasada por bombardeos muy intensos, que han provocado cientos de muertos y destruido las infraestructuras civiles. El viernes, el secretario de Estado, John Kerry, y el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Marc Ayrault, denunciaron en Washington que el régimen sirio cometió "crímenes de guerra" en Alepo.

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