BRASIL VOLVIÓ A LAS URNAS

Candidatos de centroderecha triunfaron en Río y San Pablo

Las elecciones municipales sellaron el descalabro del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula da Silva.

Pandemia: medidas de protección por la pandemia y una abstención récord signaron las elecciones. Foto: AFP
Pandemia: medidas de protección por la pandemia y una abstención récord signaron las elecciones. Foto: AFP

Votantes brasileños de 57 ciudades, incluidas 18 capitales de estado, volvieron a las urnas para la segunda vuelta de las elecciones de alcalde, en una jornada marcada por la victoria de candidatos de centroderecha en San Pablo y Río de Janeiro.

La elección se celebró con notable abstención por la pandemia de COVID-19 y significó una nueva debacle para el izquierdista Partido de los Trabajadores, del expresidente Lula.

Los brasileños votaron en su mayoría por políticos experimentados de partidos tradicionales. Los ciudadanos de San Pablo reeligieron al alcalde de centroderecha Bruno Covas para un nuevo mandato de cuatro años en la ciudad más grande y centro financiero de Brasil.

Covas derrotó a su oponente de izquierda Guilherme Boulos, quien dijo haber dado positivo al COVID-19 dos días antes de que abrieran las urnas.

La victoria de Covas es un impulso para el gobernador de San Pablo João Doria, un adversario potencialmente fuerte para el presidente Jair Bolsonaro, que planea buscar la reelección en 2022. El candidato de Bolsonaro para alcalde de la ciudad más grande del país quedó en cuarto lugar en la primera vuelta.

En Río de Janeiro, la segunda ciudad más grande de Brasil, el centrista Eduardo Paes fue elegido en lugar del obispo evangélico de derecha Marcelo Crivella, que se presentaba a la reelección y que contaba con el apoyo de Bolsonaro.

Fue la primera vez desde 1985 que el Partido de los Trabajadores (PT) no consiguió la alcaldía de una capital estatal.

La pandemia de COVID-19 elevó a niveles récords, en ciudades como San Pablo y Río de Janeiro, la abstención en las elecciones municipales de ayer, reconocieron las autoridades electorales.

Pese a que el voto es obligatorio en Brasil y a que en los últimos años se han registrado abstenciones promedio cercanas al 20% en elecciones municipales, en la votación de este domingo el 35,45% de los electores de Río de Janeiro se abstuvo de comparecer a las urnas y en San Pablo ese porcentaje fue del 30,81%, de acuerdo con los datos divulgados por el Tribunal Superior Electoral.

El proceso electoral tuvo que ser realizado bajo estrictas medidas de seguridad por la pandemia, ya que Brasil es el segundo país con más muertes en el mundo por la enfermedad, con más de 172.000 fallecidos, y el tercero con más casos, con cerca de 6,3 millones.

Con el 64,07% de los votos válidos, Paes reasumirá la alcaldía de Río que ya ejerció entre 2009 y 2016 al derrotar en la segunda vuelta al actual ocupante del cargo, el pastor evangélico y líder ultraconservador Marcelo Crivella, que obtuvo 913.548 votos.

Debacle

Pese a que la izquierda consiguió contener la sangría vivida en las municipales de 2016, el PT terminó de confirmar el descalabro ya vivido en la primera vuelta tras perder las elecciones en Recife y Vitoria (nordeste), las dos capitales que disputaba.

En Recife, Marilia Arraes, ahijada política de Lula, perdió ante su primo Joao Campos, quien se convirtió en el alcalde electo más joven en una capital de Brasil, con 27 años.

En Vitoria, un antiguo reducto electoral del PT, el candidato del partido Republicano, el comisario Lorenzo Pazolini, desbancó al progresista Joao Coser con 58,50% de los votos.

El PT, que ya gobernó por dos veces San Pablo, la mayor ciudad del país, llegó al récord de nueve capitales en 2004, en el segundo año del mandato de Lula (2003-2010).

El presidente Bolsonaro acudió a votar en Río de Janeiro, donde tiene su residencia particular, y anunció su voto al pastor evangélico Marcelo Crivella, que resultó derrotado.

El mandatario volvió a reiterar sus críticas al voto electrónico vigente en Brasil. “Lo que espero del sistema electoral brasileño es que podamos tener en 2022 un sistema seguro, que pueda dar garantías al elector.

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