El magnate critica, sin darle tregua, a Jeb Bush, quien pierde terreno

La campaña tiene ritmo de Trump

Cuando Jeb Bush se detuvo en la sinagoga de Westhampton, en Nueva York, se esperaba que ofreciera una visión crítica del acuerdo nuclear negociado con Irán. Pero, tenía presente otro tema: los insultos que le profiere Donald J. Trump.

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Donald Trump anunció que no será candidato independiente si pierde las primarias. Foto: Reuters

"Les voy a dar una muestra del candidato de poca energía", dijo Bush, en referencia a la expresión picante y de burla que Trump ha usado de manera reiterada para describirlo.

Bush dedicó un minuto y medio a enumerar las ciudades que visitó en los últimos cinco días —McAllen (Texas); Salt Lake City, Denver, Pensacola (Florida), Brimingham (Alabama) y Greensboro (Carolina del Norte), entre otras— y destacó que unos días antes se levantó a las 6:00 horas para salir a correr con exintegrantes de los comandos SEAL, de la Armada de Estados Unidos, en las cercanías de la costa de Virginia. "Resulta que el candidato de poca energía hizo campaña durante seis días consecutivos, 16 horas por día, con mucha alegría en su corazón", indicó.

Sin embargo, Bush no parece irradiar demasiada alegría en estos días.

El año pasado, dijo que buscaría la candidatura presidencial por el Partido Republicano, si podía hacerlo con un espíritu optimista, pero Trump, el sorpresivo líder en las encuestas de intención de voto, ha convertido el actual verano del hemisferio norte en un período adverso para Bush, debido a que simplemente ha ignorado las normas tradicionales de la confrontación política.

Por ejemplo, el miércoles pasado, Trump no solo ratificó los cuestionamientos al vigor físico de Bush, sino también sugirió que éste debería dejar de hablar en español.

"Me gusta Jeb. Es un buen hombre. Pero debería dar el ejemplo y hablar en inglés mientras esté en Estados Unidos", sostuvo Trump en una entrevista con Breitbart News, en referencia a la fluidez de Bush con la lengua castellana —su señora es mexicana—, que no duda en utilizar en sus intervenciones públicas.

Bush criticó duramente al magnate, en una disertación que hizo en español a estudiantes del colegio presbiteriano La Progresiva, en Miami.

Descolocado.

En realidad, Trump no se limita a atormentar a Bush, sino que ha transformado la campaña en un choque de personalidades al estilo de los diarios sensacionalistas, poniendo el acento en provocaciones e insultos. En los pocos momentos en los que se ha discutido sobre políticas de gobierno, se giró en torno a los mensajes que dirige Trump para captar al angustiado sector conservador de la población, alimentando los temores sobre los inmigrantes, los integrantes de bandas delictivas y la amenaza que plantean otros países que, en su enfoque, eclipsan a Estados Unidos.

La campaña tiene un giro que desagrada a a Bush, quien se siente animado al discutir las políticas a aplicar. Lo único en lo que puede mostrarse más apasionado es en su convicción de que el Partido Republicano debe ser una fuerza inclusiva, de gran corazón que se conecta con la esperanza de la gente y no con su resentimiento.

Bush y sus asesores insisten en señalar que no les molesta lo que hace Trump, ni cómo ha dado vuelta la carrera presidencial. Pero, hay momentos de irritación que salen a la luz pública. "Para decir lo obvio, no puedo esperar a que termine este reality televisado", expresó el hijo de Bush, en Twitter, con un link a un video nuevo que su padre difundió, en el que ataca a Trump.

Ese mismo día, su padre pareció molesto, después de un acto electoral en Miami, cuando los periodistas le hicieron preguntas sobre Trump.

"Me ataca todos los días con tonterías, con cosas que no son ciertas", afirmó Bush, en español antes de reiterar los conceptos en inglés. "Este hombre no es conservador. Ha sido demócrata más tiempo que republicano. Ha dicho que se siente más cómodo siendo demócrata. Él no es conservador". Agregó que "intenta llevar todo al plano personal. Quien no está totalmente de acuerdo con él, pasa a ser un idiota, un estúpido, alguien que no tiene energía y bla, bla bla. Eso es lo que hace".

A continuación criticó las propuestas de Trump sobre inmigración, que incluyen la deportación de once millones de inmigrantes indocumentados, quitarle la ciudadanía a los hijos de ilegales que nacieron en Estados Unidos y construir un muro en la frontera con México. Bush reiteró que si llega a la Casa Blanca propondrá una vía para dar estatus legal, después de un periodo largo, a los indocumentados.

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Propone dar estatus legal a niños sin documentos.

"No creo que la inmigración sea algo malo. Creo que es algo increíblemente positivo para Estados Unidos, y hay que hacerlo de una manera legal. Estoy comprometido a hacer eso", afirmó Jeb Bush, en un acto en Miami, en referencia a una posible reforma migratoria.

Con todo, indicó que hay que asegurar las fronteras de Estados Unidos y crear un sistema en el cual "sea más fácil llegar legalmente que ilegalmente". Remarcó que si gana las elecciones creará "un proceso de legalización, particularmente para los niños" indocumentados que viven y estudian en el país. "No tiene sentido que un niño, que no tiene nexos con el país de sus padres, lo devolvamos a ese país. Eso no es de sentido común", sostuvo.

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