TRUMP NO TIENE PAZ

Puede caer figura clave de la Casa Blanca

John Kelly debilitado por el escándalo de violencia de género del Secretario de Personal.

John Kelly manifestó que está dispuesto a renunciar por haberse equivocado. Foto: AFP
John Kelly manifestó que está dispuesto a renunciar por haberse equivocado. Foto: AFP

John Kelly, jefe de gabinete de la Casa Blanca, perdió parte de la impecable reputación que le hizo ascender a su cargo, debido a un escándalo que ha erosionado su relación con el personal y con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Kelly, un general que lleva poco más de seis meses como jefe de gabinete, se ha visto salpicado por la polémica que el miércoles provocó la renuncia de Rob Porter, el secretario de personal de la Casa Blanca, que fue acusado por sus dos exesposas de maltratarlas física y psicológicamente hace años.

Lo que podría haber sido un incidente aislado se convirtió en un escándalo gracias, en parte, al apoyo incondicional que Kelly expresó públicamente a Porter cuando surgieron las acusaciones el martes, y a la revelación de que estaba al tanto de las denuncias desde hacía meses y no hizo nada.

La atención mediática negativa hacia Kelly ha irritado a Trump, que ha contactado a varios amigos para pedirles su opinión sobre el desempeño del jefe de gabinete y consultarles acerca de un posible sustituto, el actual director de la oficina de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, según el diario The New York Times.

Un portavoz de la Casa Blanca, Hogan Gidley, negó rotundamente que Kelly le haya ofrecido a Trump la posibilidad de renunciar a su cargo.

Muchos dentro de la Casa Blanca ven improbable que la salida de Kelly sea inminente, pero el jefe de gabinete es consciente de su creciente fragilidad y trató, sin demasiado éxito, de poner de su lado a sus subordinados. En una reunión con el personal del Ala Oeste, Kelly les pidió que dijeran a otros funcionarios de la Casa Blanca que él tardó solo 40 minutos en tomar medidas contra Porter cuando se enteró de que las acusaciones en su contra eran "creíbles", y defendió que él no tolera la violencia doméstica.

Esas instrucciones incomodaron a algunos de sus subordinados, que consideraron que esa versión no se ajustaba a los hechos y filtraron lo que les había dicho Kelly al diario The Washington Post; una clara señal de la pérdida de credibilidad del jefe de gabinete entre sus empleados.

Al surgir las acusaciones contra Porter el martes, Kelly emitió un comunicado en el que defendía a su subordinado como "un hombre de verdadera integridad y honor", y en privado, según varios medios, le urgió a que no renunciara.

El miércoles, los medios difundieron fotografías en las que la primera mujer de Porter, Colbie Holderness, aparece con un ojo morado supuestamente por un puñetazo que le dio su exmarido, y Kelly emitió una segunda reacción en la que se declaraba "impactado" por esas "nuevas acusaciones".

Pero los medios ya habían informado sobre la alianza de Kelly con Porter, sobre sus intentos para que no dimitiera y de que estaba al tanto de las acusaciones contra su subordinado desde el otoño de 2017.

Además, horas antes de que surgiera la polémica sobre Porter, Kelly ya había atraído críticas de organizaciones latinas al sugerir que muchos jóvenes indocumentados que podrían haberse beneficiado del programa de alivio migratorio DACA, lanzado en 2012, no lo hicieron porque eran "demasiado vagos para levantar el culo".

Kelly, que hasta julio pasado era secretario de Seguridad Nacional, llegó a la Casa Blanca con la misión de imprimir disciplina a un equipo marcado por el caos y las luchas de poder, y en octubre reconoció que ese trabajo era "el más difícil" que nunca ha hecho. El consenso en Washington es que ha logrado contener parte de la agitación y el desorden.

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UN GOBIERNO AGITADO

Dimite por otro caso de maltrato.

David Sorensen, un redactor de discursos de la Casa Blanca dimitió, el viernes, después de que su exmujer, Jessica Corbett, le acusara de haberla maltratado física y emocionalmente durante su matrimonio, según informó The Washington Post.

En este nuevo caso, Sorensen negó las acusaciones, pero explicó al diario que decidió dimitir igualmente para que la Casa Blanca "no tenga que lidiar con la situación" después del escándalo causado por Rob Porter.

Jessica Corbett, se puso en contacto con el diario antes de que estallara el escándalo de Porter. En sus dos años y medio de turbulento matrimonio, Sorensen le habría atropellado el pie con un automóvil, apagado un cigarrillo en la mano, lanzado contra una pared y agarrado del pelo cuando estaban solos en un barco en alta mar. Dijo que temió por su vida y que no denunció los maltratos por las conexiones de Sorensen con las autoridades.

Corbett acompañó estas acusaciones de copias de mensajes de texto y correos electrónicos y del testimonio de dos personas que corroboraron que la mujer había acudido a ellos durante ese tiempo a raíz de los presuntos maltratos.

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