Ciudad del Vaticano

Cae otro obispo por los abusos sexuales a niños

Renunció el australiano Philip Wilson, condenado a prisión.

En 48 horas, el Papa cesó a dos altos cargos de la Iglesia católica. Foto: Reuters
En 48 horas, el Papa cesó a dos altos cargos de la Iglesia católica. Foto: Reuters

El papa Francisco aceptó la renuncia del arzobispo australiano Philip Wilson tras haber sido declarado culpable de encubrir abusos sexuales a un niño en los años setenta, un caso más que empaña a la Iglesia católica. Wilson es el clérigo de mayor rango de la Iglesia católica en el mundo declarado culpable de encubrir abusos sexuales.

El 22 de mayo Wilson, arzobispo de Adelaida, de 67 años, fue declarado culpable de haber ocultado a la Policía entre 2004 y 2006 los abusos sexuales que cometió el sacerdote James Fletcher en la década de 1970. Y el 3 de julio Wilson fue condenado a 12 meses de cárcel, sin posibilidad de ser liberado antes de seis meses.

"El Santo Padre aceptó la renuncia del gobierno pastoral de la arquidiócesis de Adelaida (Australia) presentada por monseñor Philip Edward Wilson", dice la nota divulgada ayer lunes por el Vaticano.

El Vaticano dijo que el papa Francisco aceptó la renuncia de Wilson, pero no mencionó el motivo. Wilson se había negado a renunciar, diciendo que esperaría hasta que su proceso de apelación finalizara.

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, quien este mes instó al papa Francisco a que despojara de su rango a Wilson, celebró la renuncia del arzobispo.

"No hay una responsabilidad más importante para la comunidad y los líderes de la Iglesia que la protección de los niños", destacó Turnbull en un comunicado.

Una de las víctimas de Fletcher era un monaguillo que se lo contó a Wilson dentro del confesionario.

Francisco adoptó la línea de tolerancia cero contra la pedofilia en la Iglesia, tras una serie de escándalos que han afectado su papado.

Ola de escándalos.

El sábado, en un gesto sin precedentes en la historia reciente, el Vaticano anunció la suspensión del célebre cardenal estadounidense Theodore McCarrick, de 87 años, del Colegio Cardenalicio y le prohibió ejercer su ministerio tras una investigación que consideró "creíbles" las acusaciones de abuso sexual en su contra. McCarrick, un sacerdote que fue ascendido a obispo y arzobispo en la arquidiócesis de Nueva York antes de partir hacia Washington en 2001, es uno de los cardenales estadounidenses más conocidos en el ámbito internacional.

En mayo, 34 obispos chilenos anunciaron su renuncia por estar involucrados en escándalos de pederastia, y sucesivamente 14 sacerdotes de ese país fueron suspendidos por supuestos delitos sexuales, en un limpieza sin precedentes en cinco años de papado.

Varios miembros de la jerarquía eclesiástica chilena fueron acusados por las víctimas de ignorar y encubrir los abusos del sacerdote pedófilo Fernando Karadima en los años 1980 y 1990.

Australia, Chile, Estados Unidos, Irlanda, son algunos de los países en que los casos denunciados han salpicado a la jerarquía de la Iglesia.

El cardenal australiano George Pell, que está siendo sometido a juicio en Melbourne por presuntos abusos de menores, nunca había sido acusado en persona hasta hace poco tiempo. El purpurado, que era el número tres del Vaticano, había recibido muchas críticas por falta de sensibilidad hacia las víctimas.

Esa falta de sensibilidad y de voluntad de escuchar a las víctimas es la mayor acusación contra los responsables de la Iglesia, acusados de haber creado un mecanismo para encubrir en las diócesis y entre obispos a los curas pedófilos.

Un sistema que permitió ocultar por décadas los atroces y repetidos abusos del fundador de los Legionarios, el mexicano Marcial Maciel, del chileno cura Karadima y del mismo Wilson.

Francisco, que inicialmente minimizó las denuncias contra Karadima durante su visita a Chile este año, tuvo que pedir luego perdón, recibir a las víctimas en el Vaticano y prometer una verdadera limpieza de la institución.

Asociaciones de víctimas en todo el mundo exigen que el Papa pase de las palabras de condena y la creación de comisiones sobre el problema, a los hechos, con una política antiabuso más fuerte y contundente, que prevenga los abusos y garantice que se haga justicia.

Religiosos chilenos destruyeron pruebas

El fiscal que investiga las denuncias de abusos sexuales en la Iglesia chilena confirmó ayer lunes que hubo destrucción de pruebas por parte de religiosos, en un intento por encubrir y entorpecedor las investigaciones.

En su carta a los obispos, el papa Francisco señaló "que dentro de las graves anomalías que ellos pudieron detectar se había podido detectar precisamente la destrucción de antecedentes por parte de quienes se encontraban a cargo de los archivos. Damos por verdadera esa aseveración", dijo el fiscal Emiliano Arias, consultado por periodistas. Hace dos semanas, entró en la cárcel el sacerdote Óscar Muñoz, mano derecha del cardenal Ricardo Ezzati, que declarará como imputado ante el fiscal Arias el próximo 21 de agosto. De acuerdo a un catastro de la Fiscalía, en total 158 obispos, sacerdotes y laicos han sido o so investigados por abusos sexuales en Chile desde 1960. La Fiscalía tiene, además, constancia de 266 víctimas, 178 de ellas menores.

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